Publicado 05/11/2021 13:01CET

Birmania.- Más de 500 ONG exigen la intervención inmediata de la ONU para detener "una ola de atrocidades" en Birmania

MADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -

Más de 500 ONG de todo el mundo ha exigido la intervención del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para atajar inmediatamente el rápido deterioro de la situación humanitaria tras el golpe de Estado en Birmania y la "ola de atrocidades" que está sacudiendo en particular el estado de Chin, escenario de fuertes enfrentamientos entre el Ejército y grupos de resistencia, partidarios del depuesto gobierno civil.

"Pedimos al Consejo de Seguridad que adopte una resolución y consolide la acción internacional para detener el violento asalto de los militares contra el pueblo de Birmania", relatan las ONG, que también piden un "embargo global" que suspenda la llegada de armas a la Junta Militar birmana.

La ONG Human Rights Watch (HRW), firmante y presentadora del documento, acusa a los militares birmanos de abusos en noroeste del país, desde las regiones de Sagaing y de Magwe, hasta el estado de Chin. Allí, hace exactamente una semana, un bombardeo militar sobre la ciudad de Thantlang, destruyó más de 200 viviendas, así como una instalación de Save the Children.

"Se trata de ataques indiscriminados contra civiles y ONG, y que constituyen crímenes de guerra y una violación del derecho Internacional", añade el grupo, que inserta el conflicto en Chin dentro de la ola de represión llevada a cabo por las autoridades birmanas desde el golpe militar, y que se ha saldado con 1.242 fallecidos, según la ONG Asociación de Presos Políticos de Birmania.

Los firmantes denuncian que "el Consejo de Seguridad no ha tomado medidas efectivas más allá de hacer declaraciones" y exigen al máximo organismo ejecutivo de la ONU que actúe ante "una profundización general de la crisis política, humanitaria y de derechos humanos como resultado de la búsqueda de poder y codicia de los líderes militares de Birmania".

"La ONU no debe seguir fallando al pueblo de Birmania", concluye una nota respaldada por decenas de ONG locales, así como comunidades de minorías birmanas como los karen.

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