Publicado 11/12/2019 18:24CET

Bolivia.- Bolivia, campeón mundial del trabajo informal

Vendedores callejeros en La Paz
Vendedores callejeros en La Paz - REUTERS / MARCO BELLO

La reciente crisis política en el país andino ha agravado la situación

LA PAZ, 11 Dic. (EUROPA PRESS) -

Bolivia tiene la mayor economía informal del mundo y el sector se ha visto afectado por la reciente crisis política vivida en el país a raíz de las elecciones del pasado 20 de octubre y la renuncia y posterior exilio de Evo Morales.

"Nunca he tenido un contrato. Ni lo intenté. Es muy complicado. No hay trabajo para los profesionales. Estudian en vano. Los licenciados en Derecho y Economía no pueden encontrar nada, y abren sus propias oficinas. Están ganando para comer apenas", señala Mario Tarquín, un tornero de El Alto, un municipio vecino a La Paz.

"La gente vende pequeñas cositas. Limoncitos. Dulcecitos. Para subsistir. Para no morir de hambre. A mí, en el taller, me traen trabajitos de todo tipo y yo hago repuestos automotrices. También repuestos para máquinas de carpintería", dice, en mitad de una calle donde todo el mundo se dedica a lo mismo, e igualmente con nulas condiciones laborales.

El 62,3 por ciento de la economía boliviana es informal, según un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI), publicado en julio de 2018. Ningún otro Estado del mundo supera al país andino. El segundo de la lista, Zimbabue, registra un 60,6 por ciento de informalidad.

La situación para los trabajadores de la economía sumergida ha empeorado en los últimos dos meses, debido a la crisis, según los expertos.

Muchos transportistas no han podido salir a la calle debido a los bloqueos de carreteras y a la escasez de combustible. Los vendedores ambulantes, por su lado, han desistido de poner sus puestos en los lugares más concurridos por los manifestantes. Quienes vendían productos como carne, frutas y hortalizas se quedaron sin productos en ciudades como La Paz o El Alto. Los siempre populosos mercados pasaron varios días vacíos.

IMPACTO DE LA CRISIS EN LA ECONOMÍA

"Habrá efectos negativos en la economía que pueden sacar del juego a muchas empresas que ahora generan empleo formal", considera Fernando Vargas, presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz.

"Por eso ha sido clave reducir la incertidumbre confirmando la continuidad de las políticas asistenciales y liberar los cupos a la exportación de soja, que es el principal producto de las exportaciones bolivianas no tradicionales", añade, reclamando una reforma fiscal y evitar el despilfarro de los recursos naturales.

Muchos trabajadores del sector informal han hecho malabarismos para subsistir. Dependen de los ahorros, porque no tienen beneficios ningunos.

"Los que no estamos asegurados, estamos condenados a morir. La mayoría, como yo, de los que tienen talleres pequeños, no tienen seguros de salud. Eso lo tienen los policías, los militares y los empleados públicos. Pero los galeristas pequeños no. Ni uno. Nadie está asegurado", lamenta Tarquín.

"Con respecto a jubilación igual. No tenemos. Hay que trabajar hasta que se tengan fuerzas. Algunos han conseguido dos o tres casitas, o una tiendita, y viven de eso. Las alquilan, y es su jubilación", destaca el tornero.

Según el FMI, la informalidad se genera para evitar el pago de impuestos y de contribuciones a la Seguridad Social. También para esquivar la burocracia gubernamental, y la regulación de las autoridades.

"No favorece que existan medidas asfixiantes en el sector formal como la rigidez laboral, los 18 subsidios el salario mínimo elevado, la burocracia administrativa, la persecución impositiva, o la corrupción en reparticiones públicas", comenta el economista Vargas.

EMPLEO DE BAJA CALIDAD Y SIN COBERTURA SOCIAL

"Un sector productivo altamente informal implica bajos niveles de productividad, una baja calidad del empleo, sin ninguna cobertura de seguridad social, y finalmente eso conllevará a una baja recaudación fiscal que, a su vez, representa atraso", añade.

Quienes buscan soluciones abogan por modificar las políticas tributarias y de presión salarial, generar incentivos a Pymes, y combatir el contrabando, que está afectando seriamente a algunos sectores.

"El contrabando de los chinos ha arruinado mucho. A los joyeros, por ejemplo, los tumbó en la lona. Han traído esas joyas chinas que son baratísimas, y no son de oro, sino de una especie de plástico. Pero la gente prefiere comprar eso", señala Tarquín.

Otros empresarios con trabajadores a cargo se quejan del doble aguinaldo que han de pagar en Navidad, una norma introducida por el Gobierno del expresidente Evo Morales como medida de "justicia social".

"Habría que quitar todos los mecanismos que desmotivan a la formalización y desarrollar los incentivos que tienen los formales, como son el acceso al crédito, al apoyo con 'políticas de consumo propio', o acceso a descuentos impositivos para capacitación de personal", reclama el economista Vargas.

LA INFORMALIDAD DESINCENTIVA LA INVERSIÓN

Las altas tasas de informalidad en Bolivia desalientan, según los expertos, la inversión privada directa, tanto nacional, como extranjera.

Bolivia ha crecido a un ritmo medio del 4,6 por ciento en los últimos tres lustros, pero no ha sido capaz de afrontar el problema de la informalidad económica.

Quienes sí disfrutan de estabilidad laboral podrían verse afectados si continúa la tensión política antes y después de las próximas elecciones presidenciales, que tendrán lugar en el primer trimestre de 2020, a falta de confirmación exacta de fecha.

La informalidad es un problema regional. A finales de 2018 había 130 millones de trabajadores latinoamericanos en el sector informal, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).