Brasil.- La filtración de una información secreta sobre el traslado de presos pudo desencadenar los motines de Sao Paulo

Actualizado 28/05/2006 0:37:50 CET

SAO PAULO (BRASIL), 27 May. (EP/AP) -

Una información secreta que se filtró a los presos en las cárceles de Sao Paulo podría haber precipitado la insurrección del crimen que dio lugar a una oleada de violencia en la que perdieron la vida 187 personas, según informó un ex director de prisiones en una entrevista recogida por la prensa local.

Nagashi Furukawa advirtió también que si no se coordina el trabajo contra el crimen por parte de los organismos de seguridad, la ciudad vivirá nuevos brotes de violencia durante los próximos días. "La cuestión es gravísima. Y el próximo paso, si no se combate (efectivamente) al crimen, será el secuestro de autoridades para exigir la libertad de convictos. Van a comenzar a matar jueces", aseguró. "Algo se debe hacer. Si no, habrá una nueva rebelión", dijo Furukawa al diario 'O Estado de S. Paulo'.

Furukawa, quien el viernes renunció al cargo de Administrador de Penitenciarías del estado de Sao Paulo por discrepancias con el Secretario estatal de Seguridad, dijo que al Primer Comando de la Capital (PCC) no habría sido capaz de ordenar los ataques sobre la Policía sin haber sabido con antelación de los planes de ésta.

Dos días antes del estallido de las acciones contra la Policía, a raíz de las cuales murieron 41 oficiales y guardias de prisiones, las autoridades policiales habían revelado ante una comisión legislativa sus planes para trasladar hacia una prisión de alta seguridad a 765 presos que consideran miembros y cabecillas del PCC.

La transferencia empezó sólo horas después, pero los cabecillas pudieron impartir instrucciones para desencadenar ataques sobre agentes de la policía. Una parte de las víctimas policiales murió en servicio y el resto en ataques en la calle, cuando estaban fuera de servicio. Los ataques permitieron evaluar la capacidad de los delincuentes para identificar y atacar a los policías, incluso en los lugares frecuentados por algunos de ellos.

La Policía contraatacó y mató a 123 personas, algunas de las cuales fueron ejecutadas con disparos en la nuca. Otros 23 murieron a raíz de levantamientos en algunas de las 70 prisiones que se rebelaron en el estado.

La afirmación de Furukawa contradice la de los abogados que supuestamente obtuvieron una cinta de la información secreta ante la comisión legislativa. Los abogados dijeron que no habían pasado a sus clientes ninguna información de la cinta, que obtuvieron de un técnico del Congreso.

Furukawa reconoció también que las autoridades del estado habían negociado con líderes presos para poner fin a la violencia, pero aseguró que no llegó a ningún acuerdo. Pero lo ocurrido en Sao Paulo, ha ingresado al campo político y es frecuentemente un arma de ataque.

El senador Aloizio Mercadante, del Partido de los Trabajadores (PT), del presidente Luis Ignacio 'Lula' da Silva, dijo que el levantamiento era una "expresión del fracaso de 12 años" de gobierno del Partido Socialdemócrata en el estado, el más rico y más poblado de Brasil.