Publicado 06/09/2015 10:29CET

Brasil se prepara para su fiesta nacional sumido en el derrotismo

   Promueven vestirse de negro para mostrar luto "por la muerte de la ética y la decencia"

   RÍO DE JANEIRO, 06 (Notimérica)

   Brasil celebra este lunes en Día de la Independencia con el tradicional desfile militar en Brasilia presidido por la presidenta Dilma Rousseff, aunque el clima en el país suramericano lejos de ser festivo está dominado por el desánimo, con una crisis galopante, continuos escándalos de corrupción y la propia presidenta en el punto de mira.

   El mes de agosto fue especialmente duro para Rousseff, que ya es la presidenta más impopular de la historia de Brasil; tan solo un 8% de los ciudadanos aprueban su gestión, y el 71% la considera "mala o pésima", según una encuesta de Datafolha.

   En agosto cientos de miles de personas volvieron a salir a la calle para pedir su 'impeachment', el caso Petrobras ha continuado con su goteo de informaciones sobre la gigantesca trama de corrupción y la economía no ha parado de dar disgustos.

   El mes terminaba con la confirmación de que Brasil ha entrado de nuevo en recesión: el PIB ha caído un 1,9% en el segundo trimestre del año, y sumando los seis primeros meses del año la economía se ha contraído un 2,9%.

   Mientras los analistas revisan a la baja sus previsiones para 2016 -si antes se esperaba estancamiento o leve mejoría ahora son cada vez más los que asumen que seguirá la recesión- el Gobierno ha iniciado la era de los recortes, que ya empiezan a notarse en áreas sensibles, como la sanidad y la educación.

   Con ese clima de telón de fondo las protestas continúan. Aunque no hay ninguna gran manifestación prevista para el Día de la Independencia un grupo de ciudadanos contrarios al Gobierno ha lanzado una iniciativa en Facebook para que las personas que vayan al desfile lo hagan vestidas de negro en señal de luto por Brasil. De momento, ya hay 5.000 confirmados.

   "Si crees en un país verdaderamente democrático, donde la ley vale igual para todos, incluyendo a la presidenta de la República, muestra tu indignación en los desfiles del día 7, en todas las ciudades de Brasil. Ve solo, con la familia o con amigos y lleva tu bandera. Pero viste de negro, en luto por la muerte de la ética, de la decencia, de la honestidad y de la eficiencia", dice el texto de la convocatoria.

UN DESFILE AUSTERO

   A pesar del riesgo de abucheos el entorno del Planalto ha confirmado que, igual que en años anteriores, Rousseff asistirá con normalidad al desfile en la Explanada de los Ministerios, en el que más de 20 entidades recorrerán los dos kilómetros del trayecto.

   El principal aliciente del desfile de este año será la presentación de la 'Esquadrilla da Fumaça', el grupo del Ejército del Aire que realiza piruetas en el cielo, y que contará con nuevos aviones, según ha informado el Gobierno.

   Se espera la presencia de 30.000 personas en el evento, que igual que ocurre desde las masivas protestas de 2013, tendrán que pasar por estrictos controles de seguridad. En línea con la crisis que afecta al país el desfile será más austero: costará 830.000 reales (221.000 dólares), aproximadamente la mitad que el año pasado, y es que en esta ocasión el Gobierno ha decidido no gastar ni un céntimo en publicidad.