Brasil.- El presidente del Senado propone eliminar ministerios y usar los beneficios petroleros para mejoras sociales

Actualizado 26/06/2013 7:07:04 CET

BRASILIA, 26 Jun. (EUROPA PRESS) -

El presidente del Senado de Brasil, Renan Calheiros, ha propuesto a la presidenta del país sudamericano, Dilma Rousseff, reducir el número de ministerios de su Gobierno y destinar los beneficios petroleros a mejorar los servicios sociales.

Calheiros ha anunciado que en los próximos días la sede legislativa votará un borrador que contempla reducir el número de ministerios, que actualmente es de 39, para mejorar la sanidad, la educación y la seguridad ciudadana y usar los beneficios petroleros para financiar la gratuidad del transporte público para estudiantes.

Además, ha adelantado que los senadores darán luz verde a dos de los pactos propuestos por la líder del Partido de los Trabajadores (PT): "el de seguridad pública y el federativo, para que estados y municipios recuperen su capacidad inversora".

Calheiros ha subrayado que, de momento, no ha tenido tiempo de consultar estas propuestas con el Congreso. "Pero de todas formas vamos a cooperar", ha sostenido, en declaraciones recogidas por la cadena O'Globo.

El pasado sábado, Rousseff anunció que impulsaría un Plan Nacional de Movilidad Urbana para mejorar el transporte público, que destinaría los beneficios petroleros "exclusivamente a la educación" y que ampliaría el sistema sanitario en un millar de profesionales.

Dos días después, la presidenta brasileña amplió su propuesta con la celebración de un referéndum para decidir sobre una reforma constitucional cuyo único objetivo sería llevar a cabo una reforma política.

Los principales partidos políticos de la oposición brasileña han rechazado este plan al considerar que se salta al Congreso, ya que posee la competencia exclusiva para convocar un plebiscito y reformar la Constitución, y han presentado su propia 'hoja de ruta'.

LAS PROTESTAS

Los políticos brasileños han puesto sobre la mesa todas estas propuestas a raíz de las protestas que comenzaron el pasado 6 de junio de forma pacífica en Sao Paulo por la subida del precio del transporte público de 3 a 3,20 reales, pero que una semana después se tornaron violentas por la represión de la Policía Militar.

Entonces, miles de personas tomaron las calles de las principales ciudades para protestar, ya no solo por estas tarifas, sino también por los efectos sobre la Hacienda Pública de la Copa Confederaciones, el Mundial de Fútbol de 2014 y las Olimpiadas de 2016 y por los deficientes servicios públicos.

En respuesta, al menos once ciudades, incluidas Río de Janeiro y Sao Paulo, accedieron a cancelar el aumento del precio del transporte público o a aplicar una reducción, según los casos, pero no han conseguido calmar las calles.

Millones de personas han seguido con las manifestaciones en las grandes ciudades, dejando un saldo de al menos cuatro muertos y decenas de heridos y detenidos. Además, ha habido graves disturbios, como los intentos de asalto al Congreso, al Ministerio de Exteriores y a ayuntamientos.