Actualizado 17/12/2013 21:05 CET

Rousseff quiere obligar a Google y Facebook a alojar sus datos en Brasil

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, conversa con su homólogo de Estados Uni
Foto: Grigory Dukor / Reuters

SAO PAULO, 12 Sep. (Reuters/EP) -  

   La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha instado a su Gobierno a aprobar una serie de medidas para obligar a que empresas como Google y Facebook guarden los datos de usuarios brasileños en los servidores nacionales y no puedan acudir a países extranjeros, después de las informaciones sobre el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense a la mandataria.

   Los analistas han indicado que esta medida podría ser difícil de ejecutar, debido al carácter global de internet, pero se trata de uno de los principales proyectos que la presidenta pretende aprobar tras la publicación de las operaciones de la Inteligencia estadounidense en Brasil.

   Según las autoridades, el proyecto de ley busca que toda la información que las empresas tecnológicas recogen en Brasil se almacene en el país y se someta a las leyes sobre la protección de datos brasileñas. Actualmente, no existe ninguna obligación acerca de donde guardar dicha información.

   Según una fuente consultada por Reuters, Rousseff cree que con estas medidas podría protegerse del espionaje impulsado desde la NSA y pedirá ante la Asamblea General de Naciones Unidas que otros países aprueben legislaciones similares.

   "Supondrá un punto de no retorno para estas empresas", ha indicado la fuente, que ha mencionado a Facebook, Google y Microsoft como principales compañías que se verán afectadas por la nueva norma. "Si queréis trabajar aquí, tendréis que obedecer nuestras normas", ha apostillado.

ESPIONAJE

   El escándalo se destapó el pasado 2 de septiembre, cuando la cadena brasileña O Globo reveló que la NSA espió a Rousseff y al presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, cuando aún era el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a las elecciones del 1 de julio de 2012.

   De acuerdo con esta información, la NSA espió llamadas telefónicas, correos electrónicos y mensajes de texto de Rousseff y varios de sus "asesores clave", así como de Peña Nieto y nueve miembros de su equipo de campaña electoral.

   Tras ello, los ministerios de Exteriores de Brasil y México convocaron con carácter de urgencia a los embajadores estadounidenses en sus respectivos territorios para pedir explicaciones sobre el espionaje a sus presidentes.

   Además, Brasil amenazó con llevar este asunto a Naciones Unidas, mientras que México propuso imponer sanciones multilaterales a Estados Unidos, si finalmente se demuestra que el contenido de los documentos de la NSA es cierto.

   Sin embargo, las revelaciones han continuado. Según los documentos filtrados por el extécnico de la NSA Edward Snowden, la Inteligencia norteamericana también ha espiado a Petrobras, que ha descubierto varias de las mayores reservas de petróleo en aguas profundas.

   A ello, la revista brasileña 'Istoé' ha sumado este lunes que Estados Unidos ha puesto en marcha --con la ayuda de Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda-- el programa 'Echelon' con el que espía desde la isla de Ascensao, en el Atlántico Sur, las comunicaciones de Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela y Colombia.