Actualizado 21/10/2011 18:27 CET

Brasil.- Rousseff reemplazará al ministro de Deportes, acusado de corrupción, según un periódico

BRASILIA, 21 Oct. (EUROPA PRESS) -

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha decidido reemplazar al ministro de Deportes, Orlando Silva, acusado de corrupción, según publicó este viernes el periódico 'Estado de Sao Paulo'.

El diario señaló que Roussef se reunió el jueves por la noche con sus consejeros y que tomó la decisión de reemplazarle. Silva es el único miembro del Gobierno del Partido Comunista y Rousseff pretende que el Ministerio de Deportes siga en manos de esta formación, una de las que configura el Ejecutivo brasileño.

Sin embargo, según Reuters, que cita una fuente gubernamental, Rousseff no decidirá el futuro de Silva hasta que no se reúna este viernes con él. "Quiere reunirse con él personalmente antes de decidir", explicó la fuente, que pidió mantenerse en el anonimato. Silva es una figura clave dentro del Ejecutivo, ya que es el encargado de la gestión de los Juegos Olímpicos de 2016 y del Mundial de Fútbol de 2014.

La revista 'Veja' publicó el domingo que Silva lideró un plan iniciado en 2004 junto con varios funcionarios para recibir sobornos por valor del 20 por ciento de los contratos públicos de las áreas que controlaba y desviar dicho dinero al Partido Comunista.

La publicación asegura que en todo este tiempo se han desviado unos 40 millones de reales (16,5 millones de euros). 'Veja' tiene el testimonio de un contratista que fue detenido el pasado año por recaudación ilegal para el mismo partido durante el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010).

Silva es ministro de Deportes desde 2006, aunque antes ejerció otros cargos relacionados con esta disciplina. Entre 2007 y 2008 fue acusado de realizar una serie de gastos irregulares y cargarlos al presupuesto, aunque ante los problemas surgidos, el ministro devolvió todo el dinero a las cuentas públicas.

Rousseff ha prometido mano dura contra la corrupción y las acusaciones surgidas en los últimos meses contra sus colaboradores muestran que no ha dudado en apartar a los supuestos corruptos, ya que desde el 1 de enero, cuando asumió el poder, cinco ministros han dimitido por corrupción. Esta postura ha conseguido grandes apoyos para la presidenta entre la clase media.