Publicado 27/11/2020 18:54CET

Brexit.- Barnier viaja a Londres en busca de un acuerdo pese a que la UE lo ve "casi imposible" si un gesto de Londres

09 November 2020, England, London: European Commission's Head of Task Force for Relations with the United Kingdom Michel Barnier arrives in Westminster to attend meetings with the UK government, as efforts continue to strike a post-Brexit trade deal. Phot
09 November 2020, England, London: European Commission's Head of Task Force for Relations with the United Kingdom Michel Barnier arrives in Westminster to attend meetings with the UK government, as efforts continue to strike a post-Brexit trade deal. Phot - Aaron Chown/PA Wire/dpa

BRUSELAS, 27 Nov. (EUROPA PRESS) -

El negociador jefe de la UE para el Brexit, Michel Barnier, y su contraparte británica, David Frost, retoman este viernes a última hora las negociaciones cara a cara en Londres, en un último intento por desbloquear las líneas rojas que les siguen alejando a Reino Unido y los 27 de un acuerdo para el futuro, en un momento en el que el bloque cree "casi imposible" el pacto si el Gobierno de Boris Johnson no se mueve pronto de sus posiciones.

Antes de cruzar el Canal de La Mancha, Barnier ha informado a los embajadores de los Estados miembro en Bruselas y al Parlamento europeo de la situación en sendos encuentros a puerta cerrada, durante los que les ha trasladado las mismas sensaciones que la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, ya dijo públicamente el miércoles ante eurodiputados.

Las últimas semanas han permitido avances significativos en áreas importantes como la cooperación en materia de seguridad y justicia, coordinación de los sistemas de seguridad social o las reglas de transporte, algo que para muchos fue celebrado como un cambio positivo de Londres tras meses sin sentarse realmente a negociar.

Sin embargo, los principales obstáculos que se identificaron al inicio de las negociaciones hace más de un año son también los escollos fundamentales que siguen invariables sobre la mesa de negociaciones, esto es, asegurar igualdad de condiciones en materia de competencia a las empresas de ambos lados y garantizar un amplio acceso de la flota comunitaria a las aguas británicas, algo que los británicos rechazan de plano.

Reino Unido no quiere ceder el acceso a sus aguas y el bloque presiona para conservar una situación lo más parecida a la actual, aunque Barnier ha trasladado a los Estados miembros que se podría ceder entre un 15 y un 18% de la cuota presente, pero que ir más allá no sería factible.

Sobre las dificultades en materia pesquera, Barnier ha mantenido también este viernes una videoconferencia con los ministros de Pesca de los ocho países de la UE con más intereses pesqueros, entre ellos España, Francia y Países Bajos.

En este sentido, fuentes diplomáticas consultadas por Europa Press han considerado "impensable para la mayoría de los países pesqueros" aceptar perder ese nivel de posibilidades de pesca y han puesto en duda el sentido del viaje de Barnier a Londres.

Bruselas, además, quiere garantías claras sobre la gobernanza del acuerdo para asegurar que "lo acordado es lo que se hace", tras perder la confianza en Londres por la tramitación de la ley de Mercado Interior que el Ejecutivo británico promovió para evitar cumplir parte del Tratado de Retirada en lo que afecta a la frontera en el Úlster.

EL TIEMPO PARA EL ACUERDO SE AGOTA

El tiempo se agota porque apenas quedan unos días para que el acuerdo que se cerrara pudiera cumplir con todo el proceso necesario para su ratificación por el Parlamento europeo, incluida su previa traducción a todas las lenguas oficiales, y entrar así en vigor a tiempo para eludir la ruptura abrupta el próximo 31 de diciembre.

Una vez informado a los Estados miembro y al Parlamento de la situación, Barnier ha emprendido viaje a Londres para relanzar los contactos con Frost, con quien no se ha visto en algo más de una semana por la obligación de guardar cuarentena tras estar en contacto cercano con una persona contagiada por coronavirus.

El negociador llega a la capital británica con "el firme apoyo y confianza" de los socios de la UE y sabiendo que el bloque está determinado a trabajar lo posible para lograr un acuerdo, pero dejando claro que tal acuerdo no será "a cualquier precio".

En todo caso, las fuentes consultadas coinciden en que las perspectivas de acuerdo son inciertas y no se puede excluir un Brexit sin acuerdo, por lo que los Veintisiete han insistido en la necesidad de "prepararse con diligencia para todos los posibles escenarios".

PREPARACIÓN DE MEDIDAS DE CONTINGENCIA

Conscientes de que no se puede dar por seguro que el divorcio sea ordenado, los embajadores han mandatado también al grupo de expertos del Brexit en el Consejo para trabajar en las medidas de contingencia y pedido a la Comisión que presente "con urgencia" sus propuestas legislativas necesarias para adoptar las medidas de contingencia si fracasan las negociaciones en Londres.

Frost, por su parte, ha defendido a través de su cuenta en Twitter, que su trabajo es "hacer todo lo posible para ver si se dan las condiciones de un acuerdo" y que aunque sea tarde cree que aún "es posible" el entendimiento. "Seguiré negociando (con los europeos) hasta que quede esté claro que no lo es", ha remachado.