Publicado 20/04/2020 11:31:04 +02:00CET

Burkina Faso.- HRW acusa a las fuerzas de seguridad de ejecutar a 31 detenidos en el norte de Burkina Faso

Burkina Faso.- HRW acusa a las fuerzas de seguridad de ejecutar a 31 detenidos e
Burkina Faso.- HRW acusa a las fuerzas de seguridad de ejecutar a 31 detenidos e - ESTADO MAYOR DEL EJÉRCITO DE BURKINA FASO

Los residentes aseguran que todos eran de etnia peul y que estaban desarmados

MADRID, 20 Abr. (EUROPA PRESS) -

Las fuerzas de seguridad de Burkina Faso habrían ejecutado a 31 detenidos el pasado 9 de abril en la localidad de Djibo, situada en el norte del país, tras haberlos arrestado en el marco de una operación antiterrorista, según ha denunciado Human Rights Watch (HRW), que ha reclamado una investigación imparcial de los hechos y la rendición de cuentas de los responsables.

La ONG ha entrevistado a 17 personas al tanto de las ejecuciones, entre ellas doce testigos de los arrestos y posterior entierro de las víctimas. Los testigos han ofrecido además una lista de los fallecidos, todos hombres de la etnia peul, así como mapas con los lugares en los que fueron ejecutados y enterrados.

Los residentes creen que los hechos estarían relacionados con la reciente presencia en torno a Djibo de islamistas armados. "Los yihadistas han estado pululando últimamente", ha contado a HRW uno de ellos. "Es como si nos hubieran castigado por su mera presencia", ha lamentado.

Burkina Faso ha experimentado en los últimos años un fuerte deterioro de la seguridad debido a la presencia en su territorio de grupos islamistas, incluidas las filiales de Al Qaeda y Estado Islámico en el Sahel --el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) y Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS), respectivamente--.

Dichos grupos han reclutado principalmente a jóvenes de la etnia peul y atacado tanto a las fuerzas de seguridad como a la población civil, principalmente en la zona fronteriza con Malí y Níger. Desde 2017, HRW ha documentado el asesinato de más de 300 civiles a manos de los grupos islamistas así como de cientos de hombres por parte de las fuerzas de seguridad por su presunto apoyo a los yihadistas. Más de 800.000 personas se han visto desplazadas por la violencia.

"Las fuerzas de seguridad burkinesas aparentemente ejecutaron a 31 hombres en una brutal farsa de operación antiterroristas que podría suponer un crimen de guerra y podría fomentar más atrocidades", ha advertido la directora para el Sahel de HRW, Corinne Dufka. "El Gobierno debería cesar los abusos, investigar plenamente este terrible incidente y comprometerse a una estrategia antiterrorista que respete los derechos fundamentales", ha reclamado.

Según los residentes, decenas de miembros de las fuerzas de seguridad participaron en la operación del 9 de abril. Los arrestos comenzaron hacia las 10.30 horas y hacia las 13.30 se escucharon varios disparos. Las víctimas fueron detenidas mientras caminaban, daban agua a sus animales o estaban sentadas delante de sus casas.

Los detenidos fueron trasladados en un convoy de unos diez vehículos militares, incluido un blindado, y varias motos. Hacia las 16.00, cuando los residentes se atrevieron a ir al lugar de donde procedían los disparos encontraron 31 cadáveres, varios de ellos con los ojos vendados y las manos atadas. Según los testigos, ninguno estaba armado.

Los testigos han indicado que los miembros de las fuerzas de seguridad vestían uniformes militares y chalecos antibala. Algunos llevaban cascos y otros turbantes con los que cubrían sus caras y la mayoría portaban fusiles de asalto. En dos de los vehículos había instaladas ametralladoras.

Según HRW, el Gobierno burkinés tiene tres campos de las fuerzas de seguridad en Djibo, una comisaría de Policía, una base de la Gendarmería y una base de la Agrupación de Fuerzas Antiterroristas (GFAT), una fuerza antiterrorista mixta. Los residentes creen que en los hechos participaron estos últimos ya que solo han visto blindados allí y por el tamaño de la operación.

INVESTIGACIÓN URGENTE E IMPARCIAL

"Las autoridades de Burkina Faso deberían investigar de forma urgente e imparcial este presunto crimen de guerra y suspender a cualquier comandante de las fuerzas de seguridad implicado a la espera del resultado de la investigación", ha reclamado Dufka.

Asimismo, la ONG ha sostenido que la UE, Francia y Estados Unidos deberían presionar al Gobierno para que se lleve a cabo una investigación creíble y que los responsables rindan cuentas. También deberían garantizar que cualquier asistencia militar que se suministre a las fuerzas de seguridad burkinesas no es empleada por unidades responsables de esta u otras atrocidades por las que nadie ha rendido cuentas.