Publicado 07/06/2021 19:46CET

Canadá.- Manifestantes derriban la estatua del ideólogo de las escuelas para asimilar a indígenas en Canadá

Estatua derribada de Egerton Ryerson, arquitecto de las escuelas canadienses en las que se asimilaba a la población india
Estatua derribada de Egerton Ryerson, arquitecto de las escuelas canadienses en las que se asimilaba a la población india - CHRIS YOUNG / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

MADRID, 7 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los participantes en una manifestación contra la asimilación de indígenas en internados han derribado una estatua de uno de los ideólogos del sistema, Egerton Ryerson, y las autoridades han anunciado ya su intención de no restituir el monumento.

Ryerson fue uno de los arquitectos de los colegios internos en los que fueron secuestrados más de 150.000 menores indígenas que eran maltratados y a los que no se les permitía hablar en su idioma. En las últimas semanas la sociedad canadiense se ha visto conmocionada por el hallazgo de más de 200 cadáveres de niños en el terreno de una de estas escuelas, la Escuela Residencial India Kamloops.

La estatua fue derribada entre vítores el domingo por la tarde tras una manifestación. Una vez en el suelo, le fue separada la cabeza del cuerpo.

La estatua "no será restaurada ni reemplazada", ha explicado este lunes el rector de la Universidad Ryerson, Mohamed Lachemi, según recoge la televisión pública canadiense CBC. La institución ha explicado que había una comisión estudiando un posible cambio de nombre y la retirada de la estatua.

Lachemi ha explicado que más de un millar de personas participaron en la manifestación. "Una hora después de marcharse la gente, llegó un camión (...) y derribaron la estatua de Egerton Ryerson", ha relatado.

Las escuelas residenciales se crearon en los siglos XIX y XX para asimilar de forma forzosa a los jóvenes indios y estaban financiadas por el Estado y gestionadas por organizaciones religiosas.

La de Kamloops era la más grande del país, abierta en 1890 bajo una administración católica, y acogía a unos 500 estudiantes en su momento álgido, en la década de 1950. En 1969 el Gobierno federal asumió su gestión y la convirtió en residencia estudiantil y así funcionó hasta su cierre, en 1978.

Entre 1863 y 1998 se calcula que más de 150.000 menores indígenas fueron arrancados de sus hogares e internados en estos colegios en los que no se les permitía hablar su idioma o manifestar su cultura y donde eran frecuentes maltratos y abusos.

Una comisión de investigación concluyó en 2015 que muchos de los menores no regresaron jamás a sus comunidades y reconoció así un "genocidio cultural".

El Proyecto Niños Perdidos ha identificado hasta el momento a más de 4.100 menores fallecidos durante su estancia en los internados y muchos de ellos fueron sepultados en los propios recintos escolares.

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