Publicado 18/01/2018 12:39CET

El candidato uribista alerta del riesgo de que el populismo se instale en Colombia como lo hizo en Venezuela

Iván Duque
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   Promete que si es presidente no será "cómplice" de la dictadura de Maduro

   MADRID, 18 Ene. (EUROPA PRESS/Notimérica) -

   El senador Iván Duque, candidato del Centro Democrático a la Presidencia de Colombia, ha advertido este jueves del riesgo de que el populismo llegue a instalarse en el país recordando los antecedentes de la vecina Venezuela, donde al principio Hugo Chávez era "una mansa paloma" y donde ahora gobierna el "sátrapa" de Nicolas Maduro.

   "El populismo en América Latina es una amenaza real, es pan para hoy y hambre para mañana", ha asegurado el candidato del partido del expresidente Álvaro Uribe, denunciando que ahora "quiere cabalgar en las regiones apartadas de Colombia estigmatizando al empresario, estigmatizando a sectores de la economía y promoviendo la supuesta protesta social" con el fin de "fomentar el caos y construir sobre el caos".

   Duque ha destacado que en el campo colombiano viven 12 millones de personas y supone el 12 por ciento de las exportaciones, el 17 por ciento del empleo y el 7 por ciento del PIB, de ahí el que, según él, sea allí "donde se van a dar las grandes transformaciones sociales" o de lo contrario prosperará el populismo.

   Pero, ha subrayado, "si llevamos inversión al campo y damos exenciones a las empresas que desarrollen agroindustria de la mano con los pequeños productores, así le vamos a arrebatar al populismo la posibilidad de sembrar la lucha de clases".

   Según Duque, es necesario hacer "pedagogía" con los colombianos de lo que ocurrió en su momento en Venezuela. Así ha recordado que Chávez "llegó a la Presidencia exacerbando el odio de clases de una manera soterrada sobre la base de una economía con crecimiento mediocre, del deterioro social y la corrupción política". Al principio, ha añadido, "hablaba como una mansa paloma" y ofrecía "un discurso ecuánime en la apariencia pero ya dejaba ver las ponzoñas con las que venía a amenazar las libertades".

   Sin embargo, su Gobierno, y luego el de Maduro, se convirtieron en "cómplices del terrorismo en Colombia" y actualmente "son sus principales socios en la actividad del narcotráfico", ha denunciado. "En Venezuela hay una dictadura oprobiosa" que tiene al frente a un "sátrapa que está cometiendo toda suerte de delitos contra su población".

   En este sentido, ha asegurado que si llega a ser presidente de Colombia no será "cómplice de una dictadura que está acabando con Venezuela" y ofrecerá su respaldo a la denuncia contra Maduro que ya ha promovido junto con otros senadores colombianos ante el Tribunal Penal Internacional (TPI) y que necesita ahora del respaldo de un jefe de Estado para acelerar el proceso y que se apruebe una investigación formal contra el presidente venezolano.

   Asimismo, tras denunciar la existencia de presos políticos en Venezuela, ha sostenido que "cualquier invitación al diálogo" entre Gobierno y oposición debe sustentarse "sobre la premisa de la liberación de los presos políticos". Por ello, ha hecho un llamamiento, aunque sin dar nombres, a los "líderes" que promueven el diálogo a que formulen dicha "exigencia", en aparente alusión, entre otros, al expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero.

   Duque, de 41 años, se ha reivindicado como representante de una generación que "va a impedir que el populismo gane en Colombia". "Nosotros no podemos dejar que el populismo cabalgue en Colombia y va a intentar hacerlo sobre la base de una economía que está desempeñándose de manera bastante mediocre, con programas sociales que no están permeando en una parte de la población y con un deterioro de la clase política", ha prevenido.

NO PUEDE HABER PAZ SIN JUSTICIA

   Así las cosas, respecto al acuerdo de paz alcanzado por el Gobierno de Juan Manuel Santos con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el senador uribista ha dicho que no se opone a la paz sino a que "se construya sin justicia" y a que "se premie al delincuente y se haga ver a la sociedad que la delincuencia es un camino legítimo para ganar prebendas y capacidad de negociación con el Estado".

   Tras el acuerdo con las FARC, que ha dejado impunes crímenes de lesa humanidad y ha permitido que sus líderes no hayan "pagado por sus delitos", "no hayan dicho toda la verdad" y ahora incluso puedan aspirar a cargos electos, ahora la segunda guerrilla del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que "se ve en el espejo de sus hermanitos mayores de las FARC y que se siente con la legitimidad" está también "usando la violencia como mecanismo para ganar espacio de negociación en una mesa".

   El candidato del Centro Democrático se ha mostrado particularmente crítico con el hecho de que el narcotráfico haya sido considerado como un "delito amnistiable" y que la erradicación y la sustitución de los cultivos de coca no sea obligatoria, puesto que esto ha conllevado, según él, al aumento de cultivos ilícitos a niveles que no se veían en el país desde antes del Plan Colombia. Esto, ha incidido, supone "un reto para la seguridad colombiana e internacional" puesto que esa droga puede perfectamente terminar en otros países como España.

   "Ha llegado el momento de pasar las páginas donde los criminales tienen la posibilidad de negociar los términos de la legalidad en función de sus pretensiones. Yo quiero representar una generación que enmiende esos errores histórico y que el mensaje al criminal sea: 'el que la hace la paga'", ha asegurado.

   En cuanto a su propuesta para Colombia, Duque la ha resumido en "legalidad más emprendimiento es igual a equidad". En el primer apartado, el de la legalidad, ha defendido la introduccion de reformas a los acuerdos de paz "para prevenir la emergencia de nuevo de la violencia", lo que pasa por una reforma constitucional que no amnistíe el narcotráfico.

   Respecto al emprendimiento, ha enumerado como prioridades la bajada de la tasa de tributación de las empresas a un nivel "competitivo"; la reforma de la Administración pública, reduciendo la "hiperregulación normativa" actual; una lucha eficaz contra la evasión de impuestos y una diversificación de las exportaciones.

REDUCIR EL NIVEL DE INFORMALIDAD

   Según Duque, una de las prioridades en materia económica, pero también social, debe ser reducir el nivel de informalidad en el país, ya que actualmente cinco de cada diez colombianos trabajan en el sector informal, lo cual tiene un impacto en cuanto a la tributación a la seguridad social y a las pensiones, en un momento en que la sociedad colombiana está envejeciendo.

   Esto pasa, ha subrayado, por la "generación de empleo formal permanente" para lo que es necesario "estimular al sector privado para que sea el motor de la generación de empleo", de ahí también la necesidad de bajarles los impuestos a los empresarios y no seguir viéndolos como "una vaca lechera a la que exprimir". Si se dan los dos primeros aspectos, ha defendido Duque, entonces habrá la ansiada equidad.

   En su intervención en un acto en Madrid organizado por Nueva Economía, Duque se ha comprometido a "gobernar para todos los colombianos sin esos debates anacrónicos de izquierda y derecha sino pensando en la calidad de las políticas públicas pensadas hacia el futuro".

   Asimismo, ha reconocido la importancia de las alianzas de cara a la cita con las urnas en mayo y ha asegurado que hará "todo lo posible" por preservar la alianza que se ha comenzado a forjar con el expresidente Andrés Pastrana y los candidatos conservadores Marta Lucía Ramíez y Alejandro Ordóñez.

   En cuanto a su compañero de fórmula, ha dejado claro que quiere a una mujer como vicepresidenta, "pero ahora no es momento de nombres", y ha evitado pronunciarse a quién podría ser su posible rival desde la izquierda. "La política no puede hacerse en función del adversario", ha defendido, explicando que lo que más le obsesiona es que "la ciudadanía conecte" con sus propuestas y ha dejado claro que responderá "con más propuestas" a los ataques.