Publicado 12/05/2026 12:23

El centro para personas sin hogar de Carabanchel que visitará el Papa León XIV: "Somos las manos que acompañan"

Cree que dará "visibilidad" a las personas más vulnerables en Madrid, con sueldos cada vez "más precarios" y una vivienda "inaccesible"

Exterior del Centro de Emergencia y Atención Integral 24 horas (CEDIA), a 12 de mayo de 2026, en Madrid (España). La visita, organizada por el Arzobispado de Madrid en el marco de la visita que realizará el Papa en junio, tiene el objetivo de mostrar a lo
Exterior del Centro de Emergencia y Atención Integral 24 horas (CEDIA), a 12 de mayo de 2026, en Madrid (España). La visita, organizada por el Arzobispado de Madrid en el marco de la visita que realizará el Papa en junio, tiene el objetivo de mostrar a lo - Alejandro Martínez Vélez - Europa Press

MADRID, 12 May. (EUROPA PRESS) -

El centro para personas sin hogar CEDIA del barrio de Lucero, ubicado en el distrito madrileño de Carabanchel, cuenta los días para recibir al Papa León XIV el próximo 6 de junio, una visita que sus trabajadores y usuarios viven con "ilusión".

"Nosotros somos las manos que la acompañan. La herramienta es el amor y el afecto por las personas. Que haya decidido entrar por aquí es impresionante y un mensaje nítido para toda la Iglesia y Madrid", ha manifestado el responsable del centro, Juan José Gómez-Escalonilla, ante los medios de comunicación.

Las paredes de este centro de día y de noche están acompañadas por frases como 'No estás solo, estamos a tu lado' o 'El amor es el camino de la esperanza'. En 2025 pasaron 2.534 personas y dieron plaza a 880 personas. El 80% de los que llegan no han encontrado un trabajo, mientras que hay otros perfiles que sí lo tienen, pero se han quedado en la calle.

Todo comenzó hace unas semanas, con una visita de la Delegación del Vaticano para comprobar las actividades que realizaban. Incluso antes de hacerse oficial la programación del viaje, los usuarios y los trabajadores ya sabían la llegada del Pontífice. No prevén realizar ningún preparativo más allá que ensayar lo que los usuarios quieren trasladarle. Quieren que se vea la realidad de muchas personas en la ciudad de Madrid.

"Lo primero que hacemos es que accedan a los servicios más básicos, como alimentos, ducha y ropa. A partir de ahí se despliegan las herramientas psicosociales, con los trabajadores y los psicólogos. No somos un centro de entretenimiento, sino entrenamiento. Queremos ayudarles a mejorar su situación", ha subrayado el responsable de CEDIA.

PRECARIEDAD Y UNA VIVIENDA INACCESIBLE

Este centro se concibe como "una puerta abierta para irse y volver". A veces las personas que salen no consiguen sus objetivos, por lo que su filosofía es que ese momento no era el suyo. Para salir de una situación de vulnerabilidad, los usuarios "necesitan agarrarse de la profesionalidad, el afecto y el apoyo".

"Las cosas que más valoran es que les cuidamos. Vienen de contextos muy vulnerables, que no los miran a la cara. Tenemos estereotipos de que son alchólicos, que los hay, pero son personas normales como tú y yo. A cualquiera nosotros nos puede pasar de llegar a situación de calle", ha recordado Gómez.

En este sentido, ha puesto el foco en que los suelos en la capital "son precarios" y la vivienda es "inaccesible". Tal y como ha relatado el responsable del centro, hace unos años ayudaban a las personas a la entrada un piso de alquiler. Ahora lo hacen para una habitación, que puede llegar a los 600 euros al mes.

Javier, un trabajador social que trabaja en CEDIA, reconoce que la situación en los centros de acogida en Madrid "está colapsada". Los usuarios que llegan lo hacen por iniciativa propia y pasan por una entrevista personal. "Se necesitan más recursos y más políticas sociales para que no haya personas sin hogar", ha subrayado.

"UN RAYITO DE ESPERANZA"

Una de las mayores frustraciones de CEDIA es no poder dar respuesta a las 2.500 personas que atienden al año. De cada diez personas que vienen, solo tres entran. Esta situación se debe a que a veces "no hay plazas" para todos ellos, que son "normales y corrientes" y que merecen "una vida digna".

Carlos, un inmigrante de 35 años, cumplirá este jueves un mes en el centro. Llegó gracias a un amigo cuando se vio en una situación "bastante difícil". Considera que es un sitio "maravilloso" que recomienda a todos los que lo necesiten cuando estén viviendo "un mal momento".

"Vivir en la calle no es grato, pero también hay gente que está para ayudarte y acompañarte en el proceso. Siempre hay un pequeño rayito de esperanza para que la gente vea que se puede salir de esto. Yo tengo 35 años. Esto nos puede pasar a todos", ha recalcado.

DE REPARTIR CAFÉS A SER UN CENTRO DE DÍA Y NOCHE

Hace casi 50 años, este proyecto comenzó con una furgoneta que llevaba café a las personas vulnerables. Su objetivo era dar un momento de paz y tranquilidad. Fue en 2008 cuando llegó a Lucero y se convirtió en un centro de día y de noche.

Actualmente cuenta con 92 plazas: 47 están dirigido a los hombres para pasar la noche, 20 para las mujeres y 25 de centro de día, que son independientes. La estancia suele ser de un mes, pero cada usuario es "diferente y único".

"CEDIA empezó con una furgoneta y se ha ido adaptando a la realidad de las personas sin hogar. De los usuarios, el 75% son hombres y el 25% son mujeres", ha señalado el responsable del centro, que cada vez está poniendo el foco en ellas y en los jóvenes. Los usuarios son de origen español, latinoamericano, magrebí y subsahariano.

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