Cerca de un tercio de los exguerrilleros de las FARC han vuelto a tomar las armas en Colombia, según un informe

Publicado 05/06/2019 23:26:38CET
ELIANA APONTE / REUTERS - Archivo

   BOGOTÁ, 5 Jun. (Reuters/EP) -

   Alrededor de un tercio de los exguerrilleros de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han vuelto a tomar las armas desde la firma del acuerdo de paz en 2016, según un informe confidencial de Inteligencia al que ha tenido acceso la agencia de noticias Reuters.

   El documento cifra el número de combatientes en los grupos disidentes de las FARC en torno a los 2.300, un drástico incremento respecto a los cerca de 300 que había en el momento de la firma del histórico acuerdo.

   Con el pacto, para el que fueron necesarios cuatro años de negociaciones, Colombia intentó acabar con un conflicto de medio siglo que derivó en la desmovilización de las FARC y su entrada en la vida política a través de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), garantizando escaños para sus candidatos en el Congreso y concediendo amnistías para algunos tipos de delitos.

   Sin embargo, la sociedad colombiana está dividida entre los que están dispuestos a perdonar en pos de una reconciliación y los que buscan que los rebeldes sean encarcelados para pagar por los asesinatos, secuestros y violaciones de los Derechos Humanos cometidos en una guerra interna que se cobró 260.000 vidas.

   Como parte del acuerdo, más de 6.000 combatientes del que era el grupo insurgente más grande de Latinoamérica, dejaron las armas. Sólo unos 300 miembros decidieron entonces, en noviembre de 2016, seguir en la clandestinidad.

   Por contra, el Gobierno calcula a día de hoy que los integrantes del grupo que operan en las selvas y montañas colombianas aumentaron hasta los 2.300, en gran parte gracias a los disidentes, pero también por nuevos miembros.

   Tan sólo desde finales de 2018 la cifra aumentó más de un 30 por ciento, según el citado informe de Inteligencia, que subraya que los excombatientes volvieron a las armas seducidos por los millonarios recursos del narcotráfico y la minería ilegal. Por ello, considera este aumento de las disidencias como "un riesgo para la seguridad".

   "No todos los que conformaban las redes de apoyo al terrorismo se acogieron al proceso de paz, quiere decir que quedó una amenaza por ahí latente que de alguna manera es lo que ha permitido que este grupo armado residual vaya creciendo", dijo el martes el comandante de las Fuerzas Militares, general Luis Fernando Navarro, cuando se le preguntó sobre el crecimiento de las disidencias que muestra el informe.

   "Si nosotros vemos en donde están o donde han aparecido estos grupos armados organizados residuales, está asociado con economías ilícitas, donde hay alta presencia de narcotráfico o de minería ilegal, o de área de frontera, especialmente con Venezuela", explicó.

   Dirigentes de la FARC han advertido de que algunos de los motivos que llevan a muchos a volver a la clandestinidad son las demoras en la aplicación del acuerdo de paz y el asesinato de 139 excombatientes desmovilizados desde finales de 2016.

EL ELN TAMBIÉN CRECE

   El informe revela además que actualmente existen 31 grupos de disidencias de las FARC que operan en regiones con cultivos de hoja de coca, materia prima de la cocaína, y con yacimientos de oro de donde sacan el metal de forma ilícita contaminando ríos.

   "Los exmiembros de las FARC enfrentan una creciente presión para unirse a grupos disidentes que se dedican a lucrativos negocios ilícitos", señaló Sergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis.

   Parte de las razones por las que los exguerrilleros vuelven a la clandestinidad, de acuerdo con Guzmán, es que muchos proyectos productivos acordados en el pacto de paz no despegan y que los asesinatos de los exguerrilleros desmovilizados no han sido investigados ni castigados.

   La gubernamental Agencia para la Reincorporación y Normalización asegura que apoya 186 proyectos productivos individuales y colectivos que benefician a 1.404 excombatientes con inversiones por más de cuatro millones de dólares. Algunos de los proyectos son de agricultura y ganadería en zonas donde antes tenían presencia las FARC.

   El presidente colombiano, Iván Duque, ha criticado duramente el acuerdo y ha intentado sin éxito cambiarlo en el Congreso porque cree que es muy indulgente con las FARC, a las que acusó de dedicarse al secuestro, la extorsión y el asesinato.

   El informe de Inteligencia también muestra que la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) cuenta en la actualidad con 2.400 combatientes, un aumento de casi el ocho por ciento desde finales del 2018. Un 45 por ciento del total está refugiado en Venezuela, según el documento.

   "El ELN considera los estados venezolanos limítrofes con Colombia como su retaguardia estratégica", apuntó Navarro al respecto.

   El Gobierno de Duque se niega a establecer una negociación de paz con el ELN hasta que el grupo rebelde declare un cese unilateral de las hostilidades, petición que el grupo rechaza.

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