Publicado 19/01/2021 15:53CET

C.Marfil.- La oposición rompe su frente unido de cara a las legislativas de marzo en Costa de Marfil

El expresidente de Costa de Marfil Henri Konan Bédié
El expresidente de Costa de Marfil Henri Konan Bédié - PDCI - Archivo

MADRID, 19 Ene. (EUROPA PRESS) -

Los partidos opositores de Costa de Marfil han roto el frente unido que crearon de cara a las controvertidas elecciones presidenciales del 31 de octubre, que boicotearon ante la candidatura del presidente, Alassane Ouattara, a un tercer mandato de cara a las legislativas de marzo, en las que no han logrado pactar un bloque que concurra unido a las urnas.

Las principales diferencias en el seno de la Coalición para la Democracia, la Reconciliación y la Paz (CDRP) giran precisamente en torno a la participación en las elecciones, una opción apoyada por el Partido Democrático de Costa de Marfil (PDCI), en Frente Popular Marfileño (FPI) y la plataforma Juntos por la Democracia y la Soberanía (EDS), que respalda al expresidente Laurent Gbagbo.

Sin embargo, diversos grupos de menor peso, incluido el movimiento Generaciones y Pueblos Solidarios (GPS) del ex primer ministro y expresidente del Parlamento Guillaume Soro, quien hasta ahora ha rechazado la posibilidad de participar en un proceso de diálogo con el Gobierno, algo que sí han hecho el PDCI, el FPI y la EDS, para intentar limar asperezas tras las presidenciales.

Asimismo, el Congreso Panafricano de Jóvenes y Patriotas (COJEP) de Charles Blé Goudé --antiguo ministro de Juventud y aliado de Gbagbo-- ha cargado contra la política de "Gbagbo o nada" de la EDS --surgida después del rechazo a la candidatura del expresidente a las presidenciales y la nominación del ex primer ministro Pascal Affi N'Guessan por parte del FPI, partido al que pertenece-- y la postura del PDCI contra una lista común.

En este sentido, el COJEP ha anunciado la suspensión de su participación en las actividades en el seno de la coalición, encabezada por el líder del PDCI y expresidente marfileño Henri Konan Bédié, mientras que el FPI ha criticado la incapacidad de la oposición de pactar un nuevo frente unido, según ha informado el portal de noticias Koaci.

El FPI ha desvelado que Affi N'Guessan, recientemente liberado tras su detención después de las elecciones presidenciales, se reunirá con Konan Bédié "para trasladarle su preocupación" por la falta de consenso, un día antes del fin del proceso de registro de candidatos.

El partido ha criticado además las maniobras para aplazar las conversaciones sobre el asunto debido a la falta de margen para pactar este frente unido, que podría dar más oportunidades a la oposición en las urnas frente a la gubernamental Agrupación de Houphouetistas por la Democracia y la Paz (RHDP).

PETICIÓN DE APLAZAMIENTO

En este contexto, la oposición pidió el 15 de enero a la comisión electoral un aplazamiento de las elecciones legislativas para obtener más tiempo para prepararse para los comicios, si bien esta opción fue descartada por el presidente del organismo, Ibrahime Coulibaly-Kuibiert.

El primer ministro de Costa de Marfil, Hamed Bakayoko, aplaudió a finales de diciembre el anuncio sobre la organización de legislativas en marzo y apuntó a la existencia de un "gran consenso" durante el proceso de diálogo nacional sobre este punto, en medio de la crisis provocada por las presidenciales.

En el proceso de diálogo abierto tras la crisis provocada por la decisión de Ouattara de presentarse a un tercer mandato participan los dos principales partidos opositores, el FPI de Gbagbo y el PDCI de Konan Bédié.

Ouattara prometió durante la jura de su cargo "reforzar" la "reconciliación", antes de tender la mano a la oposición para rebajar las tensiones. Posteriormente, nombró como ministro para la Reconciliación Nacional al excandidato a la Presidencia Kouadio Konan Bertin, el único de los tres candidatos opositores que no boicotearon las elecciones.

Las tensiones han provocado que parte de la población marfileña tema que otra polémica electoral pueda conducir a una nueva oleada de violencia como la que sacudió el país entre 2010 y 2011, cuando Gbagbo se negó a reconocer la victoria de Ouattara en las urnas.