Publicado 15/10/2021 14:10CET

Colombia.- El departamento de Antioquia pone en marcha el primer subsidio menstrual de Colombia

Archivo - Tampón.
Archivo - Tampón. - SIMARIK/ISTOCK - Archivo

MADRID, 15 Oct. (EUROPA PRESS) -

El departamento de Antioquia ha lanzado el primer subsidio menstrual de Colombia, una iniciativa que busca que todas las niñas, adolescentes y mujeres vivan dignamente su menstruación.

En concreto, desde el 1 de noviembre, la Caja de Compensación Familiar de Antioquia (Comfama) proporcionará a mujeres y niñas subsidios para comprar productos de higiene femeninos, como copas menstruales o compresas. Los subsidios dependen de la categoría de afiliación de las beneficiarias y del producto elegido.

"(La menstruación) Es un asunto colectivo porque le pasa a la mitad de la humanidad, mujeres y personas menstruantes", ha justificado la educadora menstrual de Comfama Juana Botero, antes de señalar que uno de los objetivos "más importantes" del programa es poner la menstruación en la agenda pública, recoge Blu Radio.

Una encuesta del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) de Colombia reveló que el 15 por ciento de las mujeres de Colombia tiene dificultades económicas para atender su menstruación, por lo que se han visto obligadas a utilizar papel de periódico, ropa vieja o trapos.

El Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) define el concepto pobreza del período como la lucha a la que se enfrentan muchas mujeres y niñas de bajos ingresos para intentar adquirir productos menstruales.

El término también se refiere al aumento de la vulnerabilidad económica de mujeres y niñas debido a la carga financiera planteada por los suministros para la menstruación. Estos incluyen no sólo compresas y tampones, sino también gastos conexos tales como analgésicos y ropa interior. Afecta también a países ricos e industrializados, no sólo a mujeres y niñas en países en desarrollo.

La dificultad para adquirir productos menstruales puede hacer que las niñas permanezcan en casa sin ir a la escuela y el trabajo, con consecuencias duraderas en su educación y sus oportunidades económicas. También puede exacerbar las vulnerabilidades existentes, empujando a las mujeres y las niñas hacia peligrosos mecanismos de supervivencia.