Actualizado 10/06/2006 21:52:50 +00:00 CET

Colombia.- El presidente Uribe se reúne con Álvaro Leyva para buscar un acercamiento con las FARC

BOGOTÁ, 10 Jun. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe se entrevistó con el que se enfrentara a él en las recientes presidenciales Álvaro Leyva, cuyo papel como enlace facilitó en el pasado diálogos o acercamientos entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Según los medios locales, ambos se encontraron en la sede gubernamental por iniciativa de Uribe, quien se ha propuesto establecer contactos con los guerrilleros. El Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, y el consejero presidencial, Fabio Valencia, participaron en el encuentro, que se produjo tras una campaña política en la que Leyva criticó fuertemente a Uribe, en particular por su política de seguridad y su postura sobre el conflicto armado interno, informó Caracol Radio.

El ex ministro Leyva retiró su aspiración presidencial por el Movimiento Nacional de Reconciliación (MNR) dos semanas antes de los comicios del pasado 28 de mayo, en los que Uribe fue reelegido para el período 2006-2010. El hasta entonces candidato atribuyó su retirada a la falta de garantías por parte del Gobierno para mantenerse en la contienda.

El jefe de Estado anunció hace dos semanas que se propone comenzar su segundo mandato, que asumirá el 7 de agosto próximo, con la búsqueda de contactos de paz con las FARC.

Las FARC proponen un acuerdo de intercambio humanitario de casi sesenta personas que mantienen secuestradas por más de medio millar de insurgentes presos. Los secuestrados son oficiales y suboficiales de la Fuerza Pública, políticos y extranjeros (tres estadounidenses), algunos de los cuales llevan más de ocho años en cautiverio.

Entre los políticos está la ex candidata presidencial independiente Ingrid Betancourt, que fue secuestrada en febrero de 2002 junto con Clara Rojas, su entonces candidata a la Vicepresidencia.

Leyva, quien promovió su aspiración presidencial con la promesa de que iba a "parar la guerra en seis meses", facilitó en 1982 y 1998 los acercamientos que les permitieron a los gobernantes de ambas épocas abrir procesos de paz que fracasaron.