Actualizado 27/09/2007 19:55 CET

Colombia.- Uribe niega que haya paramilitares y reitera que no habrá 'zona de despeje' para negociar con las FARC

Apoya la propuesta de Chávez de incluir a congresistas de EEUU en la reunión del 8 de octubre para negociar la liberación de secuestrados

NUEVA YORK, 27 Sep. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, negó hoy que en su país sigan actuando grupos paramilitares, volvió a insistir en que su gobierno no creará una zona de despeje en su territorio para negociar con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ya que, según dijo, son "campos de concentración a cargo de terroristas".

"Hoy no hay paramilitarismo. Hay guerrillas y narcotraficantes. El término paramilitar se acuñó para denominar a organizaciones privadas criminales cuyo fin era combatir a la guerrilla. Hoy, el único que combate a la guerrilla es el Estado", afirmó Uribe durante su discurso ante el pleno de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Precisó que hace cinco años su país contaba con al menos "60.000 terroristas" y en la actualidad quedan "alrededor de 11.000". "Hemos logrado la desmovilización de 46.000 integrantes de las diferentes facciones, y adelantamos con ellos un proceso de reinserción, costoso y complejo, que exige verdad, justicia y reparación", añadió.

Asimismo, rechazó las exigencias de las FARC de designar una zona de despeje libre de operativos militares como la creada en 1999 por el entonces presidente Andrés Pastrana para negociar con el grupo el intercambio humanitario de civiles y militares secuestrados por los guerrilleros presos.

ZONAS DE DESPEJE

En este sentido, el presidente colombiano recordó que la mayor parte de las personas que hoy están en poder de las FARC fueron en su mayoría capturados antes o durante el 'despeje' de esa zona, que se estableció en el municipio de San Vicente del Caguán, en el departamento de Caquetá.

"No entendemos que las FARC pidan zona de despeje para liberarlos si la tuvieron durante tanto tiempo y no los liberaron. El país estuvo despejado muchos años, sin seguridad, lo que permitió la casi toma total por parte de la guerrilla y el paramilitarismo", recalcó el mandatario.

Dijo estar dispuesto a un acuerdo humanitario, pero su gobierno no permitir zonas de despeje porque, según dijo, "se convierten en campos de concentración a cargo de terroristas". Tampoco permitirá que quienes salgan de la cárcel vuelvan a delinquir. "Sería una afrenta al sacrificio de nuestros soldados y policías", subrayó.

Uribe fue enfático al asegurar que el pueblo colombiano no quiere terroristas y exige la presencia única del Estado en todas las regiones del país. "No nos negamos a negociar si cesan sus acciones violentas, pero no permitiremos que la negociación sea una trampa que les facilite la destrucción de nuestra democracia", subrayó.

"Nuestra práctica democrática nos da autoridad política para decir que aquellos que están en armas, financiados por drogas ilícitas, no son insurgentes contra la opresión sino terroristas contra la libertad", añadió Uribe durante su discurso.

APOYO A CHAVEZ

En este punto, el presidente colombiano apoyó la petición del mandatario venezolano, Hugo Chávez, de incluir a congresistas de Estados Unidos en la reunión que mantendrá el próximo 8 de octubre en Caracas con representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para negociar la liberación de los secuestrados.

Uribe también tuvo ocasión de defender su política de seguridad democrática al recordar que en 2002 Colombia sufrió un total de 29.000 homicidios, de los cuales 196 eran sindicalistas, y 2006 se cerró con una reducción del 40% en la violencia general y del 70% en violencia contra sindicalistas.

"Este año hay 6.714 colombianos con protección individual por parte del Estado. De ellos cerca de 1.200 son trabajadores que pertenecen a organizaciones sindicales", indicó Uribe, en una clara respuesta a los congresistas de Estados Unidos que critican a su gobierno la falta de seguridad de los sindicalistas.

En otro momento, el presidente recordó que su gobierno liberó a 177 integrantes de las FARC y a uno de sus líderes, Rodrigo Granda, a petición del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, gesto que fue respondido por las FARC con el asesinato de 11 diputados que llevaban cinco años secuestrados.

"El desmonte del paramilitarismo, el debilitamiento de la guerrilla, la recuperación de garantías eficaces para la democracia, más allá de la retórica, la protección del periodismo libre (...) nos permiten mirar a los ojos a los ciudadanos del mundo para reclamar apoyo total a nuestra política", sentenció.