Publicado 20/10/2020 16:35CET

Condenado a cadena perpetua en Burundi el expresidente Pierre Buyoya por el asesinato de su sucesor, Melchior Ndadaye

Ndadaye fue asesinado en 1993 durante un intento de golpe de Estado

MADRID, 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Tribunal Supremo de Burundi ha condenado a cadena perpetua al expresidente Pierre Buyoya por su supuesto papel en el asesinato de su sucesor, Melchior Ndadaye, durante el intento de golpe de Estado de 1993 en el país africano.

El tribunal ha sentenciado a un total de 19 personas, incluido el exvicepresidente burundés Alphonse Marie Kadege, tras el fin de los procedimientos, en los que el ex primer ministro Antoine Nduwayo ha sido absuelto, según ha recogido el diario independiente 'Iwacu'.

Entre los condenados figura también el exvicepresidente Bernard Busokoza, quien ha sido sentenciado a 20 años de cárcel. La mayoría de los sentenciados en el juicio eran altos cargos del Ejército en el momento del asesinato de Ndadaye.

Los condenados han sido declarados culpables de atentado contra el jefe de Estado y han sido obligados a pagar una multa de 102.000 millones de francos burundeses (alrededor de 44,5 millones de euros).

Buyoya, quien en la actualidad es enviado de la Unión Africana (UA) para Malí el Sahel, ha rechazado en el pasado los cargos y ha señalado que se trata de un proceso "con motivos políticos". Por el momento no se ha pronunciado sobre el veredicto.

Las autoridades burundesas emitieron en 2018 una orden de arresto internacional contra Buyoya, miembro de la comunidad tutsi y presidente entre 1987 y 1993 y posteriormente entre 1998 y 2003, tras ascender al poder en sendos golpes de Estado.

Buyoya fue sucedido en 1993 por Ndadaye, miembro de la comunidad hutu --mayoritaria en el país--, quien intentó impulsar un proceso de unidad nacional tras imponerse en las elecciones de ese año, cuando se convirtió en el primer mandatario electo en la historia del país.

EL GOLPE DE ESTADO

Sin embargo, apenas tres meses más tarde sufrió una asonada aparentemente provocada por sus esfuerzos de reforma en el seno del Ejército, dominado por los tutsis. Durante el golpe de Estado, fue capturado y asesinado a golpes de bayoneta por los alzados.

Los golpistas enterraron su cuerpo en una fosa común junto a los del presidente del Parlamento, Pontien Karibwami; el vicepresidente del Parlamento, Gilles Bimazubute; el jefe de los servicios de Inteligencia, Richard Ndikumwami; y el ministro del Interior, Juvénal Ndayikeza, si bien posteriormente lo exhumaron y lo entregaron a la familia.

El golpe, encabezado por el jefe del Ejército Jean Bukomagu y el expresidente Jean-Baptiste Bagaza, supuso la creación de una junta que días después entregó la Presidencia a la primera ministra, Sylvie Kinigi, quien se había refugiado en la Embajada francesa junto a otros altos cargos, debido a las presiones internacionales.

El fallido golpe de Estado y el asesinato de Ndadaye --del que se culpó posteriormente a Buyoya por sus presuntos actos entre bambalinas durante la asonada-- derivaron en un incremento de las tensiones étnicas que provocaron el estallido de una guerra civil que concluyó en 2005.

El fin de la guerra civil --que se saldó con cerca de 300.000 muertos-- llevó al poder a Pierre Nkurunziza, quien permaneció en el cargo hasta su repentina muerte en junio, en un momento en el que se preparaba para traspasar los poderes a su 'delfín', Évariste Ndayishimiye, vencedor de las elecciones celebradas semanas antes.