Publicado 15/03/2021 14:18CET

Coronavirus.- Los aliados de Bolsonaro presionan para sustituir a Pazuello y revertir las políticas negacionistas

Archivo - HANDOUT - 16 September 2020, Brazil, Brasilia: Brazilian President Jair Bolsonaro (L) shakes hands with newly appointed Health Minister general Eduardo Pazuello during his swearing-in ceremony at Planalto Palace. Photo: Isac Nóbrega/Palácio do P
Archivo - HANDOUT - 16 September 2020, Brazil, Brasilia: Brazilian President Jair Bolsonaro (L) shakes hands with newly appointed Health Minister general Eduardo Pazuello during his swearing-in ceremony at Planalto Palace. Photo: Isac Nóbrega/Palácio do P - Isac Nóbrega/Palácio do Planal / DPA - Archivo

MADRID, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -

Aunque Eduardo Pazuello ha sido el tercer ministro de Salud que ha tenido Brasil desde el inicio de la pandemia, su figura ha sido la más cuestionada hasta el momento, no sólo ya por la difícil situación en la que transita el país --arrastra más de 278.000 fallecidos y 11,4 millones de casos-- sino también por ser el único que se ha plegado a las exigencias del presidente, Jair Bolsonaro.

Conscientes de que no hay una solución a corto plazo del actual mal momento que vive el país, --récord de muertes, sistemas sanitarios colapsados, falta de vacunas-- sin la salida de Pazuello, el sector partidario más moderado de Bolsonaro intenta revertir sus políticas negacionistas, con un ojo también a las elecciones de 2022, en las que se prevé una posible candidatura del expresidente Lula da Silva.

Durante el fin de semana, según apunta la prensa brasileña, el presidente Bolsonaro habría recibido por parte de un grupo de aliados, entre ellos el presidente de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, una lista con posibles alternativas a Pazuello, cuya salida del Ministerio de Salud ya se presumió a finales del año pasado.

Entre los candidatos están los cardiólogos Ludhmila Hajjar y Marcelo Queiroga, así como Claudio Lottenberg, vinculado al Hospital Albert Einstein de Brasil, una de las principales instituciones médicas del país. El cuarto en liza sería Luiz Antonio de Souza Teixeira, médico y diputado por el conservador Progresistas.

Hajjar, aunque se decantaría por rechazar la propuesta, es la opción que cuenta con más apoyos y la que más se aleja de las políticas de salud establecidas hasta ahora. La cardióloga ha mostrado su apoyo a la vacunación masiva como mejor medida para frenar el avance del coronavirus, dejando de lado los tratamientos con escasos estudios médicos que ha estado defendiendo Bolsonaro, como la cloroquina.

El uso de este fármaco contra la malaria para tratar la COVID-19 se ha convertido en una cuestión de Estado en Brasil, después de que Bolsonaro se haya mostrado tan a favor --él mismo la está tomando tras dar positivo-- que sus anteriores ministros de Salud, Luiz Henrique Mandetta y Nelson Teich, optaron por dejar el cargo debido a los grande interrogantes que suscitaba su utilización.

En las últimas horas estas gestiones para sustituir a Pazuello se han acelerado, después de que se especulara con su mal estado de salud, algo que él mismo se encargó de desmentir a través de un portavoz del Ministerio, aunque, una vez más, puso su puesto a disposición del presidente brasileño.

BOLSONARO Y SUS MISNITROS DE SALUD

La convivencia de Bolsonaro con sus ministros de Salud desde el origen de la pandemia ha estado marcada por los desencuentros, llegando incluso Bolsonaro a calificar a alguno de ellos como desleales por defender las posturas de las autoridades locales y estatales que abogaban por el confinamiento como mejor medida para frenar el avance del coronovirus.

El primero en salir fue Luiz Henrique Mandetta, quien asumió el cargo con la llegada de Bolsonaro al Palacio de Planalto en enero de 2019, y poco más de un año después sus diferencias con el presidente en relación al uso de la cloroquina y a la aplicación de las medidas de confinamiento propiciaron su expulsión.

El siguiente en el cargo, Nelson Teich, apenas estuvo un mes, y explicó su dimisión ante la falta de "concordancia" en el uso de recursos públicos en un fármaco, la cloroquina, cuya efectividad contra el coronavirus no está comprobada, llegando incluso a ser contraproducente en aquellos pacientes con enfermedades cardiovasculares previas.

"Los recursos humanos son escasos. Aquí cada centavo vale oro. El uso de los recursos tienen que ser el adecuado. Si yo tengo cosas que no sé si funcionan, yo no puedo gastar dinero en eso porque tengo muy poco dinero", argumentó Teich.

Este uso de dinero público, un millón de reales (más de 150.000 euros), está siendo investigado por el Tribunal de Cuentas, ya que como dijo su presidente, Benjamin Zymler, "no existe amparo legal" para uso, pues no cuenta con el aval de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), o de autoridades extranjeras.

El último en poder salir en las próximas fechas es el general Pazuello, quien siendo investigado a su vez por posibles negligencias durante la gestión de la pandemia en el estado de Amazonas.

De acuerdo con un informe de la Fiscalía, y que cuenta con el aval del Tribunal Supremo, Pazuello no habría actuado a tiempo aún sabiendo del colapso sanitario al que se enfrentaba Manaos para tratar la llegada de oxígeno y el traslado de muchos pacientes a otras regiones con el fin de aliviar la saturación hospitalaria.

Si bien en apenas dos años de Gobierno Bolsonaro ha demostrado que no le tiembla el pulso a la hora de sustituir a sus ministros cuando las cosas no funcionan según lo previsto, con el aplauso unánime entre sus seguidores, la cartera de Salud ha evidenciado durante la pandemia que sus teorías y políticas negacionistas pueden poner en riesgo una posible reelección para 2022.