Publicado 19/04/2020 10:40:31 +02:00CET

Coronavirus.- El coronavirus amenaza con cambiar el apretado calendario electoral en África

Coronavirus.- El coronavirus amenaza con cambiar el apretado calendario electora
Coronavirus.- El coronavirus amenaza con cambiar el apretado calendario electora - 2019 GETTY IMAGES / XAUME OLLEROS - Archivo

Numerosos países tienen cita con las urnas para elegir a sus presidentes pero se teme que la pandemia obligue a aplazarlas

MADRID, 19 Abr. (EUROPA PRESS) -

África tenía previstas este año numerosas importantes citas con las urnas, incluidas varias al más alto nivel para revalidar a los presidentes o elegir a otros nuevos, pero la pandemia de coronavirus amenaza con entorpecer los preparativos e incluso forzar el aplazamiento de las elecciones. También es el argumento perfecto para quienes quieren aprovecharse y seguir un tiempo más en el cargo.

Desde que apareció el primer caso de Covid-19 en el continente, a mediados de febrero en Egipto, el virus se ha propagado ya a la práctica totalidad de países, generando la adopción de medidas por parte de los gobiernos para frenar los contagios que pasan en la inmensa mayoría de los casos por el cierre de fronteras, la restricción de movimientos, los confinamientos y los toques de queda.

Hasta ahora, dichas medidas han tenido un éxito relativo y, aunque los casos se han multiplicado, por el momento no parece haber habido aún un estallido, si bien este podría llegar en cualquier momento habida cuenta de que, como advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada vez son más los países en los que los casos han dejado de ser importados y ahora ya ha contagios locales e incluso comunitarios.

La celebración de elecciones en África requiere de un esfuerzo logístico importante dada las escasas infraestructuras de que disponen la buena mayoría de los países del continente, a la que se suman también la violencia de distinta índole, incluida la yihadista, lo cual complica su organización. Dadas las medidas restrictivas adoptadas frente al Covid-19, cabe pensar que dichos preparativos se vean lastrados.

Ante esta tesitura, y dado el enorme riesgo de contagio que suponen no solo los mítines y actos de campaña, sino la jornada electoral propiamente dicha, con aglomeraciones de votantes en los colegios electorales, la opción de aplazar la cita con las urnas se antoja la más sensata si se quiere evitar la propagación del virus.

Sin embargo, por ahora, no siempre ha sido el caso. El primer país que tenía previstas elecciones en plena pandemia fue Guinea. Su presidente, Alpha Condé, inmerso en un pulso político con la oposición, buena parte de la cual boicoteó la cita electoral, optó por mantener las elecciones parlamentarias y el referéndum constitucional previstos para el 22 de marzo a pesar de que ya se habían registrado los dos primeros casos.

Las elecciones estuvieron marcadas por las protestas previas y actos de violencia que se saldaron con una decena de muertos y dieron la victoria al partido del mandatario, así como el visto bueno a una reforma constitucional que la oposición denuncia que busca allanar el camino a que Condé opte a un tercer mandato, que hasta ahora no tenía permitido. El presidente no ha descartado rotundamente presentarse en las elecciones que deberían celebrarse en otoño, si bien el coronavirus podría darle ahora la excusa perfecta para hacerlo o para aplazar los comicios.

Tampoco en Malí su presidente, Ibrahim Boubacar Keita, ha querido aprovechar la coyuntura por la pandemia para aplazar las elecciones parlamentarias, cuya primera vuelta se celebró el 29 de marzo, con la segunda prevista para este 19 de abril a pesar de que los casos de Covid-19 han aumentado y que el país es víctima, especialmente en el norte y el centro, de la violencia de grupos yihadistas, entre otros.

ELECCIONES APLAZADAS EN ETIOPÍA

Donde sí que se ha optado ya por aplazar las elecciones ha sido en Etiopía, y eso que las parlamentarias estaban previstas para el 29 de agosto. Los esperados comicios iban a ser la reválida (o no) del primer ministro, Abiy Ahmed, quien llegó al cargo en abril de 2018 y cuyas reformas internas, así como la paz con Eritrea, le valieron el Nobel de la Paz en 2019.

El argumento esgrimido por la comisión electoral al anunciar a finales de marzo el aplazamiento hasta una fecha aún sin determinar fue la imposibilidad de seguir adelante con los preparativos y la elaboración del censo de votantes debido a las restricciones por el coronavirus, si bien ya antes de la pandemia no estaba claro que se pudieran cumplir con los plazos en medio de los crecientes choques étnicos en distintos puntos del país y la persistente tensión política.

Una de las citas electorales de alto riesgo de este 2020 era la de Burundi, si bien la decisión del presidente, Pierre Nkurunziza, de no buscar la reelección relajó la escena. Las elecciones están previstas para el 20 de mayo y por el momento las autoridades no parecen dispuestas a aplazarlas pese a que en el país ya hay casos confirmados de coronavirus, aunque sí que han anunciado que los residentes en el extranjero no podrán votar.

Pese a que Nkurunziza ya designó a su delfín, Évariste Ndayishimiye, existe el temor de que pueda aprovechar la actual coyuntura para prolongar su mandato. Su decisión en 2015 de optar a un tercer mandato pese al rechazo de la oposición generó una ola de violencia de la que el país aún no se ha recuperado, por lo que podría repetirse de no haber elecciones en la fecha prevista.

Otro presidente que podría aprovecharse de la pandemia para no celebrar elecciones es el de Malaui, Peter Mutharika. El país está llamado a votar el 2 de julio para repetir las presidenciales de 2019 después de que el Tribunal Constitucional anulara en febrero la reelección del mandatario tras no poder verificar los resultados y después de que la oposición hubiera denunciado fraude.

El resto de citas importantes con las urnas en el continente están programadas a partir de otoño, con lo que todavía quedan meses por delante en los que la situación, tanto política como sanitaria, puede cambiar y con ello la convocatoria electoral.

¿HABRÁ ELECCIONES EN BURKINA FASO Y RCA?

No obstante, preocupan sobre todo las elecciones presidenciales en Burkina Faso y en República Centroafricana (RCA), países ambos en los que la situación de seguridad y la inestabilidad previas al coronavirus eran ya en buena medida alarmantes y hacían temer con que se pudieran cumplir los plazos.

En el primer caso, la cita con las urnas está fijada para el 22 de noviembre y en ella el actual presidente, Roch Marc Christian Kaboré, buscará la reelección. El país es actualmente uno de los que más víctimas mortales registra del África Subsahariana y atraviesa además una grave crisis humanitaria resultado del incremento de la violencia yihadista, acompañada por violencia intercomunitaria, de los últimos años, que ha dejado más de 800.000 desplazados.

En cuanto a República Centroafricana (RCA), el país trata de salir de un conflicto de más de seis años pero el acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y los principales grupos rebeldes en febrero de 2018 no acaba de implementarse.

Además, en los últimos meses se han producido enfrentamientos entre grupos armados y la tensión a nivel político también ha aumentado, entre otras cosas por la vuelta al país del expresidente François Bozizé, que se espera que se presente candidato frente al actual mandatario, Faustin Archange Touaderá. No obstante, ya hay rumores de un posible aplazamiento y prolongación del mandato presidencial, lo que podría desencadenar en violencia habida cuenta la división imperante en el país.

Tampoco hay que perder de vista las presidenciales en Costa de Marfil y Tanzania. En el primero, el presidente, Alassane Ouattara, ha dado a entender que no concurrirá pero la evolución de la pandemia y una eventual candidatura de los expresidentes Laurent Gbagbo o Henri Konan Bedié podría hacerle cambiar de opinión.

En Tanzania, el presidente John Magufuli ha reducido de forma dramática el espacio democrático desde su llegada al poder por lo que, en función de cómo evolucione la situación, podría aprovechar la coyuntura para prorrogar su mandato sin pasar por las urnas.