Publicado 28/04/2020 12:30:29 +02:00CET

Coronavirus.- El coronavirus golpea el Sahel en un momento crítico para su hambrienta población

Coronavirus.- El coronavirus golpea el Sahel en un momento crítico para su hambr
Coronavirus.- El coronavirus golpea el Sahel en un momento crítico para su hambr - WFP/SIMON PIERRE DIOUF

La FAO alerta de la necesidad de que los agricultores puedan plantar ahora sus cosechas y los pastores trasladar a sus rebaños

MADRID, 28 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los países de África occidental, pero sobre todo los del Sahel central, se enfrentan ya a una complicada situación alimentaria que el coronavirus amenaza con agravar aún más puesto que ha golpeado en un momento crucial del año en el que los agricultores deben plantar sus cosechas y los pastores trasladar a sus rebaños en busca de pastos y agua.

En estos momentos, en esta parte del continente hay más de 11 millones de personas que necesitan asistencia alimentaria y los peores pronósticos son que se alcance los 17 millones en la temporada de carestía que va de junio a agosto "si no se responde rápidamente", según explica Coumba Sow, coordinadora de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para la resilencia en África occidental.

A la agencia de la ONU le preocupa especialmente la crisis humanitaria que atraviesan Burkina Faso, Malí y Níger, en el Sahel central, donde "unos 4 millones de personas ya se enfrentan al hambre extrema" y se teme que la cifra alcance los 5,5 millones para agosto, según Sow, que incide en que solo en Burkina Faso podría haber 2 millones de personas en esta situación, una cifra "tres veces mayor que la del año pasado durante el mismo período".

En esta región hay además 1,2 millones de desplazados internos, en la inmensa mayoría de los casos debido a la violencia que asola a estos tres países en los últimos años protagonizada en gran medida por grupos yihadistas vinculados a Al Qaeda y Estado Islámico, pero también de carácter intercomunitario y a manos tanto de las fuerzas de seguridad como de grupos de autodefensa.

Según la responsable de la FAO, la cuestión clave es que la pandemia de Covid-19 se está produciendo en los "meses cruciales para esta región" puesto que son "cuando la gente necesita sembrar y desplazarse con sus animales".

DESAFÍO PARA AGRICULTORES Y PASTORES

"Los agricultores deben poder vender los productos que tienen ahora, pero también acceder a los campos y mercados para prepararse para la principal temporada agrícola de 2020/2021", señala Sow, mientras que los pastores y ganaderos nómadas necesitan desplazarse con sus animales.

Durante siglos, recuerda Sow, "los pastores nómadas del Sahel se han desplazado cientos de kilómetros cada año para encontrar pastos para sus rebaños", en especial durante los meses de abril y mayo, "cuando los pastos se vuelven más secos".

Sin embargo, con el cierre de fronteras impuesto con motivo del coronavirus "los pastores nómadas ya no pueden desplazarse en busca de forraje y agua, ni tampoco para comerciar" con sus animales para poder adquirir otros alimentos o artículos de primera necesidad, indica la responsable de la FAO.

"Esto puede hacer que los pastores pierdan sus ingresos, ya que no pueden vender sus animales o comprar lo que necesitan para mantenerlos", añade, incidiendo en que "cuando los animales mueren o dejan de ser una fuente de leche o carne, la gente pasa hambre".

En el caso de los agricultores, estos se verán afectados por la pandemia "debido a un menor suministro de fertilizantes y semillas, el cierre de tiendas y mercados, y la reducción de la ayuda", señala Sow en una entrevista publicada por la FAO.

Así pues, sostiene, "los gobiernos y los actores humanitarios deben prestar ayuda a las personas que necesitan con urgencia apoyo alimentario, nutricional y de emergencia durante la temporada de carestía". Y advierte de que si la pandemia sigue extendiéndose "se traducirá en amenazas cada vez mayores desde un incremento de desplazamientos hasta un menor acceso a los servicios sociales básicos, pasando por el alza de los precios de los alimentos y una reducción de su cantidad".

LOS GOBIERNOS DEBEN ACTUAR

Ante este panorama, según Sow, es "crucial" que los gobiernos anticipen "los efectos de la COVID-19 en la agricultura, la seguridad alimentaria y la vida de las mujeres y los niños vulnerables" y que garanticen "el mantenimiento de los sistemas alimentarios y las cadenas de suministro" tanto a nivel nacional como regional.

La FAO ya está ayudando y apoyando por distintas vías a los países de la región, con la prioridad puesta en ayudar a las familias vulnerables afectadas por la COVID-19 a acceder a alimentos adecuados; asegurar que los pastores dispongan de alimentos y agua durante la actual temporada seca y que los agricultores tengan semillas para empezar a plantar; asegurar la protección social durante la temporada de carestía; y mantener los mercados y las cadenas de valor en funcionamiento para que la población pueda comprar los alimentos que necesita a precios adecuados.

"Si la pandemia se agrava, hasta 50 millones de personas más podrían enfrentarse a una crisis alimentaria en la región" según las estimaciones de los países de la zona, subraya Sow. Por eso, "la FAO ha puesto en marcha planes para continuar operando en toda la región con el fin de garantizar la seguridad de su personal, asociados y beneficiarios, manteniendo al mismo tiempo las actividades en curso".

Durante la epidemia de ébola que azotó a la región entre 2014 y 2016, aprendimos que "si bien la COVID-19 es ante todo una crisis sanitaria, debemos hacer todo lo posible para que no se convierta en una crisis alimentaria, y para muchas comunidades de África occidental, en una crisis alimentaria mayor todavía", previene la responsable de la FAO.