Publicado 25/04/2020 11:01CET

Coronavirus.- Los desplazados en Somalia no tienen a dónde escapar del coronavirus

Coronavirus.- Los desplazados en Somalia no tienen a dónde escapar del coronavir
Coronavirus.- Los desplazados en Somalia no tienen a dónde escapar del coronavir - MUKHTAR NUUR /NRC

El país cuenta con dos trabajadores sanitarios por cada 100.000 habitantes y con 2,6 millones de desplazados

"Si te quedas en casa, podrías morir de hambre y si sales fuera a trabajar, podrías morir del virus", lamenta un desplazado

MADRID, 25 Abr. (EUROPA PRESS) -

Décadas de conflicto y violencia, acompañadas por graves sequías, inundaciones y plagas de langostas, han dejado más de 2,6 millones de desplazados internos en Somalia, la mayoría de los cuales viven en asentamientos improvisados sin acceso a servicios básicos como el agua y la atención sanitaria, lo que les deja particularmente expuestos ante la pandemia de coronavirus.

"No tenemos a dónde escapar del virus y no tenemos manera de controlarlo", se lamenta Halima, una de las desplazadas en Somalia. "Hay falta de agua en el campamento. El agua embotellada es cara", explica al Consejo Noruego para los Refugiados (NRW). "Antes solíamos comprarla por cerca de dos dólares pero ahora la venden a tres. No tenemos jabón para lavarnos o desinfectante, no tenemos nada", subraya, ilustrando una situación compartida por la inmensa mayoría de los desplazados.

NRC ha llevado a cabo un estudio entre las comunidades de desplazados en Somalia para analizar cómo el coronavirus está afectando sus vidas y qué es lo que más les preocupa. El 92 por ciento han dicho que el cierre de escuelas les está afectando, mientras que el 67 por ciento han apuntado a la inflación y el 60 por ciento al paro laboral.

En lo que se refiere a qué impide a estas comunidades frenar la propagación de la Covid-19, el 84,8 por ciento citaron las condiciones de hacinamiento, mientras que el 81,7 por ciento señalaron la falta de instalaciones y objetos de higiene y el 73,1 por ciento citaron la falta de servicios de tratamiento y para la realización de pruebas. El 72 por ciento apuntaron a la falta de información sobre el virus y el 71,3 por ciento a la falta de agua para lavarse las manos.

Según el NRC, pese a los esfuerzos considerables que han hecho las autoridades para prepararse para la pandemia y contenerla, el país cuenta con una capacidad institucional muy limitada para la detección del virus, el seguimiento, la vigilancia, la realización de test, la gestión de casos y la atención clínica de los mismos.

Por el momento, Somalia ha registrado 286 casos y 14 fallecidos. Entre las medidas adoptadas figura el cierre de fronteras, el toque de queda, restricciones a las concentraciones de personas y restricciones de movimiento.

Asimismo, las autoridades están llevando a cabo campañas de información mediante la radio, los mensajes a móviles y en las redes sociales así como a través de los líderes comunitarios con el fin de concienciar sobre la importancia del lavado de manos y el distanciamiento social.

EL IMPACTO ECONÓMICO, PEOR QUE LA PANDEMIA

"Para países como Somalia, el Covid-19 no es solo una crisis sanitaria, es una sacudida económica. Incluso antes de que el brote cobre velocidad, la gente ya está sufriendo los efectos de la inflación, de la pérdida generalizada de puestos de trabajo y teme que las medidas para contener la propagación tengan un impacto igual o incluso peor en su supervivencia que la propia pandemia", subraya el director de la ONG en el país africano, Victor Moses.

"En Somalia ha ya 2,6 millones de personas desplazadas por el conflicto o los embates climáticos. ¿Cómo le pedimos a millones de personas que 'se queden en casa' o que 'laven sus manos' cuando viven en refugios improvisados atestados y tienen racionado el escaso suministro de agua diario?", plantea el responsable del NRC. "¿Cómo podemos animar el aislamiento social cuando la gente depende del trabajo diario para cubrir sus necesidades básicas?", añade.

Moses reconoce que, "igual que muchos países en esta región, Somalia es resiliente e ingeniosa, pero no se le puede dejar que afronte esta crisis sola". "La comunidad internacional debe encontrar y financiar soluciones globales porque estamos ante un problema global", sostiene Moses.

De los alrededor de 12,3 millones de habitantes que tiene Somalia, más de 2,15 millones carecen de un cobijo adecuado y 2,7 millones no tienen acceso adecuado a instalaciones de agua y saneamiento. El país cuenta con dos trabajadores sanitarios por cada 100.000 personas, cuando el estándar internacional es de 25 por cada 100.000.

En lo que se refiere a los desplazados, solo el 25 por ciento lo han sido por la violencia, principalmente obra de Al Shabaab pero también de Estado Islámico y la recurrente violencia entre clanes. Alrededor del 80 por ciento de quienes han abandonado sus casas han terminado llegando a zonas urbanas, expandiendo las ciudades y aumentando la presión sobre los escasos recursos. Se estima que el 74 por ciento de los desplazados vive por debajo del umbral de la pobreza.

"TENEMOS MIEDO"

"Cuando escuchamos en la radio y leemos en nuestros teléfonos sobre el virus que está devastando el mundo, naturalmente sentimos miedo porque nosotros no tenemos las instalaciones para frenar su propagación si nos llega aquí", comenta Ardoon, que vive en un campo de desplazados en la región de Puntlandia. "Nosotros somos los más vulnerables a la enfermedad", sostiene.

Ardoon ya está sintiendo los efectos de la pandemia, puesto que hay menos trabajo y "el precio de la comida ha subido". Antes, comenta, trabajaban para los residentes de Garowe, pero el confinamiento les impide hacerlo ahora. "Pero necesitamos trabajar para alimentar a nuestras familias. Si no trabajamos un solo día estaremos en crisis", se lamenta.

"Nuestra realidad es: Si te quedas en casa, podrías morir de hambre y si sales fuera a trabajar, podrías morir del virus. No tenemos mucha elección", subraya este desplazado. Por ello, pide a la comunidad internacional "mejores instalaciones y asistencia para que podamos prevenir el virus y seamos capaces de proveer comida a nuestras familias en estos momentos difíciles".