Publicado 20/08/2021 06:41CET

Coronavirus.- HRW exige a Australia que actúe "con urgencia" para proteger a las comunidades en riesgo de COVID-19

Archivo - Nurse manager Bradley McEntee was the third person in NSW to receive the Pfizer vaccination at the Royal Prince Alfred Hospital Vaccination Hub in Sydney, Monday, February 22, 2021. Australia will begin its roll out of the Pfizer coronavirus vac
Archivo - Nurse manager Bradley McEntee was the third person in NSW to receive the Pfizer vaccination at the Royal Prince Alfred Hospital Vaccination Hub in Sydney, Monday, February 22, 2021. Australia will begin its roll out of the Pfizer coronavirus vac - AAPIMAGE / DPA - Archivo

Sídney extiende su bloqueo con más restricciones tras los 642 nuevos casos de Nueva Gales del Sur

MADRID, 20 Ago. (EUROPA PRESS) -

La organización Human Rights Watch (HRW) ha exigido a las autoridades de Australia que actúen "con urgencia" a fin de evitar que un brote de la cepa Delta de la COVID-19 tenga "consecuencias devastadoras" entre las poblaciones más vulnerables.

Aunque en un principio el Gobierno del país designó a los adultos aborígenes e isleños del Estrecho de Torres como un grupo prioritario para el proceso de vacunación del mes de enero, las comunidades indígenas mantienen bajas tasas de vacunación en el estado de Nueva Gales del Sur, y es un grupo de población que está registrando un aumento de casos de la enfermedad, informa la ONG en un comunicado.

Del mismo modo, los casos de COVID-19 notificados en el sistema penitenciario de Nueva Gales del Sur también se encuentran en el nivel más alto registrado en el país desde el inicio de la pandemia.

"El Gobierno federal y las autoridades de Nueva Gales del Sur dejaron a las personas de las Primeras Naciones expuestas peligrosamente a la COVID-19 con un acceso limitado a las vacunas", ha expresado la investigadora de Australia HRW, Sophie McNeill, quien ha añadido que "Los gobiernos federales, estatales y territoriales de Australia no deberían repetir los fallos en Nueva Gales del Sur y deberían mejorar urgentemente el acceso a las vacunas y la atención médica para las comunidades indígenas".

Nueva Gales del Sur alberga la mayor población de aborígenes e isleños del Estrecho de Torres en Australia. En 2020, los expertos en salud y los líderes indígenas advirtieron que estas comunidades eran susceptibles de contraer el coronavirus debido a la debilidad de la atención médica y la protección social, y los malos resultados del COVID-19 debido a las condiciones de salud subyacentes.

Los australianos indígenas experimentan una carga de enfermedad 2,3 veces mayor que la de los australianos no indígenas, y la esperanza de vida de los aborígenes e isleños es aproximadamente ocho años más corta que la de la población no indígena.

Las tasas de vacunación para las comunidades indígenas están por detrás de la tasa de la población total en todos los estados y territorios de Australia, excepto Victoria. Además, los medios informan de que se está rechazando a las personas aborígenes que no pueden acceder a las reservas de vacunas en línea.

A pesar del éxito inicial de Australia en contener la propagación de Covid-19 incluso entre las comunidades indígenas, a mediados de agosto se produjo un brote en una parte remota del oeste de Nueva Gales del Sur, un área con una alta población indígena, de los cuales solo el ocho por ciento estaban completamente vacunados.

Por otro lado, los presos y detenidos en Australia también corren un mayor riesgo de padecer la pandemia, según HRW, ya que el sistema penitenciario de Nueva Gales del Sur informó de un aumento de casos de COVID-19, con seis registrados desde el 11 de agosto.

Los presos suelen tener un mayor riesgo de infectarse debido a la proximidad, la incapacidad para practicar el "distanciamiento social", las dificultades para proporcionar un saneamiento e higiene adecuados, una tasa más alta de afecciones médicas subyacentes que la población general y una atención médica inadecuada, explica la ONG.

"Los servicios penitenciarios de Australia deben garantizar que las pruebas rápidas de COVID-19 estén disponibles para limitar los riesgos innecesarios para los presos y el personal. Los servicios penitenciarios también deben asegurarse de que los reclusos reciban instrucciones sobre la higiene de las manos, puedan mantener la distancia física y que los sistemas de ventilación de las instalaciones sean adecuados", han apuntado.

Finalmente, HRW ha trasladado las palabras de McNeill, quien apuntó que Australia necesitaba aprender de las "experiencias devastadoras de otros países" donde las poblaciones vulnerables han sido duramente afectadas por la COVID-19. "Los gobiernos de los estados y los territorios de Australia deben actuar con urgencia para proteger a las personas en riesgo que enfrentan barreras para obtener prevención y atención".

NUEVAS RESTRICCIONES EN SÍDNEY

La premier de Nueva Gales del Sur, Gladys Berejiklian, ha extendido este viernes el cierre de Sídney hasta finales de septiembre después de que el estado registrase 642 nuevos casos y cuatro fallecimientos este mismo viernes.

La extensión de este bloqueo irá acompañado de una serie de nuevas restricciones, como el uso obligatorio de mascarilla al aire libre, a menos que se haga ejercicio, y un toque de queda en el oeste y suroeste de Sídney, como respuesta a la escalada repentina de casos, informa 'Sydney Morning Herald'.

Berejiklian dice que Nueva Gales del Sur no puede ser más estricta con las restricciones ahora, y que los únicos cambios esperados serán qué suburbios y áreas del consejo se consideran "áreas de preocupación del Gobierno local".

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