Publicado 08/02/2021 12:00CET

Coronavirus.- La pandemia de COVID-19 se ceba con los desplazados internos en Yemen en términos médicos y económicos

Desplazados internos en el norte de Yemen
Desplazados internos en el norte de Yemen - MOHAMMED AL-WAFI / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

MADRID, 8 Feb. (EUROPA PRESS) -

La pandemia de coronavirus tiene entre sus víctimas colaterales en Yemen a los más de 3,6 millones de personas que viven como desplazadas internas, tanto en términos médicos como económicos, según un estudio que evidencia la especial prevalencia del virus en este colectivo y las dificultades a las que se enfrentan para recibir atención sanitaria.

El Centro de Vigilancia de Desplazamientos Internos (IDMC, por sus siglas en inglés) ha analizado las respuestas de más de 1.600 personas, entre ellas 381 que viven en la actualidad fuera de sus hogares en Yemen, bien sea como consecuencia de la violencia o de desastres naturales.

El 45 por ciento de los desplazados han reconocido que ellos o alguien de su entorno más cercano han sufrido síntomas de COVID-19, 15 puntos más que el común de la población. El IDMC atribuye esta especial prevalencia a las condiciones en que viven estas personas, sin apenas distancia y en campamentos donde las medidas de higiene escasean.

Yemen solo tiene confirmados algo más de 2.100 casos y 616 fallecidos por la COVID-19, un balance que se antoja escaso para todas las organizaciones que trabajan sobre el terreno y que asumen que es solo la punta del iceberg. De los desplazados internos entrevistados por el IDMC, el 58 por ciento reconoció que las personas de su entorno con síntomas no habían recibido tratamiento.

Más de la mitad de los desplazados en este estudio explican que no acudieron al médico por falta de dinero, un nivel que coincide con el de análisis anterior. Un informe del Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) concluyó recientemente que un 44 por ciento de las familias no tenían acceso a servicios médicos por temas de coste.

De hecho, más de un tercio de los desplazados internos confirman un empeoramiento del tratamiento que recibían antes de la pandemia para enfermedades crónicas, un dato que entre la población general ronda una cuarta parte, según el IDMC.

Más de una tercera parte de la población lamenta que la emergencia sanitaria ha supuesto una merma de sus ingresos, principalmente por la reducción de las oportunidades laborales, y un 14 por ciento de los desplazados reconoce que estas dificultades han derivado un desahucio. Uno de cada tres aún no ha perdido su casa pero teme tener que abandonarla.

En materia educativa, más de siete de cada diez desplazados internos confirman que la COVID-19 ha interrumpido la educación de sus hijos, frente al 59 por ciento a nivel general. La mitad de los niños de familias desplazadas llevan más de seis meses sin clase y la mayoría no sabe cuándo podrá volver.

La crisis de Yemen está considerada la mayor emergencia humanitaria del mundo, agravada por la guerra que se inició en marzo de 2015 y que mantiene enfrentados a los rebeldes huthis con las fuerzas leales al Gobierno de Abdo Rabbu Mansur Hadi, respaldadas por Arabia Saudí. La ONU estima que más de 24 millones de personas necesitan ayuda.