Publicado 06/05/2020 13:33CET

Coronavirus.- Santa Cruz, epicentro de la pandemia en Bolivia, se desmarca del Gobierno y descarta la desescalada

Niños con mascarilla por la pandemia de coronavirus en la ciudad boliviana de Santa Cruz
Niños con mascarilla por la pandemia de coronavirus en la ciudad boliviana de Santa Cruz - Natan Dvir - Archivo

El Gobierno presenta dos recursos ante el Constitucional contra el nuevo calendario electoral

MADRID, 6 May. (EUROPA PRESS) -

La alcaldesa de Santa Cruz, Angélica Sosa, ha aclarado que en esta ciudad, epicentro de la pandemia de coronavirus en Bolivia, la desescalada no comenzará el 11 de mayo, en contra de lo establecido por el Gobierno nacional de Jeanine Áñez.

Bolivia, con 1.802 casos de coronavirus, incluidos 86 fallecidos, inició una cuarentena nacional el pasado 16 de marzo que el Ejecutivo de Áñez ha ido prorrogando hasta el próximo 10 de mayo. A partir de ese momento habrá una "cuarentena dinámica" que permitirá la reapertura por territorios.

"Teniendo en cuenta el crecimiento de los casos de coronavirus, queremos decir con absoluta responsabilidad que en Santa Cruz descartamos flexibilizar la cuarentena desde el 11 de mayo", dijo Sosa en una comparecencia el martes por la noche, según informa el diario boliviano 'El Deber'.

Sosa explicó que Santa Cruz, con más de mil casos y 44 muertos, "está afrontando un momento crítico donde se deben extremar los esfuerzos para evitar un mayor crecimiento de los contagios que después haya que lamentar".

La regidora local se mostró consciente del daño económico y social que implica mantener el confinamiento y en este sentido aseguró que su Gobierno evalúa la situación "todos los días" para iniciar la reapertura "en el momento oportuno".

Hasta entonces, anunció un plan de salud que consiste en ampliar la capacidad de los hospitales de Santa Cruz con 300 nuevas camas y la habilitación de albergues y otras instalaciones para los casos asintomáticos y leves, así como la creación de laboratorios municipales.

Santa Cruz es una de las principales ciudades de Bolivia. Otrora feudo de la oposición al Gobierno de Evo Morales también encarna ahora la oposición a Áñez al apoyar la candidatura presidencial de Creemos, con Luis Fernando Camacho y Marco Antonio Pumari, como aspirantes a presidente y vicepresidente, respectivamente.

HORIZONTE ELECTORAL

Las nuevas elecciones generales, tanto presidenciales como legislativas, debían haberse celebrado el 3 de mayo pero fueron suspendidas por la pandemia de coronavirus. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) pretendía que se celebraran entre el 27 de julio y el 27 de septiembre, si bien el Congreso ha fijado el 3 de agosto como fecha límite.

El Gobierno cumplió el martes su amenaza y presentó dos recursos --uno de inconstitucionalidad y otro de nulidad-- ante el Tribunal Constitucional para impugnar el calendario electoral diseñado por el Parlamento, donde el Movimiento Al Socialismo (MAS) de Morales tiene mayoría.

"El argumento principal es que, acortar los plazos para las elecciones en momento de emergencia sanitaria, de cuarentena, constituye una amenaza a la salud y a la vida de la población", explicó el senador oficialista Óscar Ortiz.

Además, continuó, "señalamos todos los cuestionamientos que existen a una sesión (parlamentaria) viciada de nulidad, porque se realizó sin una convocatoria previa, lo que viola todas las normas establecidas para el desarrollo de las sesiones legislativas".

Desde el MAS esgrimen que Áñez y los suyos pretenden postergar la cita con las urnas porque su mala gestión de la crisis sanitaria socavaría su rendimiento electoral. Los sondeos sobre intención de voto elaborados antes de la pandemia otorgaban al MAS una clara ventaja sobre los demás partidos.

Con estas elecciones generales, Bolivia aspira a superar la crisis política que se desató tras los comicios del 20 de octubre, en los que la Organización de Estados Americanos (OEA) detectó unas "irregularidades" que propiciaron la dimisión de Morales. Más de 30 personas murieron por los disturbios.