Publicado 20/08/2020 16:13CET

Coronavirus.- La vuelta a las clases, un reto vital para el desarrollo en África

La OMS llama a no "cegarse" por las medidas para contener la pandemia y a evitar "una generación perdida"

MADRID, 20 Ago. (EUROPA PRESS) -

La pandemia de coronavirus paralizó las escuelas en todo el mundo, en el caso de África dejando en el aire una vía vital para el desarrollo social. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) han recordado la necesidad de garantizar una vuelta "segura" para contener los efectos colaterales de la emergencia sanitaria.

El cierre de las aulas acarrea en el caso africano un empeoramiento de los niveles de nutrición, mayor riesgo de explotación y violencia, aumento de los embarazos adolescentes y problemas de desarrollo mental para los niños, han advertido las dos agencias de Naciones Unidas.

A largo plazo, los efectos también son "preocupantes". El Banco Mundial estima que el cierre de los colegios en el África subsahariana podría traducirse en una reducción de ingresos de 4.500 dólares por niño y consecuencias también para los padres, obligados en algunos casos a quedarse en casa para ejercer de cuidadores a tiempo completo.

Un estudio de la OMS sobre 39 países del África subsahariana revela que solo en seis de estos países se ha recuperado la normalidad en las aulas, mientras que en 19 se han reanudado las clases solo parcialmente y en 14 los colegios siguen cerrados. Más de una decena de países planean retomar las clases en septiembre, fecha tradicional del inicio del curso.

En el este y el sur de África, UNICEF ha detectado un aumento de los niveles de violencia contra los niños, así como una merma de los niveles de nutrición, entre otras razones porque más de diez millones de niños se han quedado sin la comida que reciben en el comedor escolar.

Los riesgos se agudizan en el caso de las niñas, especialmente aquellas que viven en hogares con pocos ingresos. Tras el cierre de las clases en el África occidental por el brote de ébola en 2014, se duplicó la tasa de embarazo temprano en Sierra Leona y muchas niñas no pudieron retomar sus estudios cuando las escuelas volvieron a estar a abiertas.

El director de UNICEF para el este y el sur de África, Mohamed M. Malick Fall, teme que una extensión de la parálisis académica se traduzca en "un daño todavía mayor para los niños, para su futuro y para sus comunidades". "Si analizamos los daños derivados de que las escuelas sigan cerradas y tenemos en cuenta las evidencias, todo lleva a que los niños vuelvan a las clases", ha asegurado.

UN REFUGIO SEGURO

Como ha recordado la directora de la OMS para África, Matshidiso Moeti, "la escuelas han allanado el camino del éxito de muchos africanos". "También proporcionan un refugio seguro para que muchos niños en circunstancias complicadas se desarrollen y prosperen", ha añadido en un comunicado.

En este sentido, ha llamado a no "cegarse" por la pandemia de COVID-19 de tal forma que haya "una generación perdida en África". "Al igual que los países están abriendo las empresas de forma segura, podemos reabrir las escuelas. Esta decisión debe basarse en un análisis de riesgos para garantizar la seguridad de niños, profesores y padres e incluir medidas de distanciamiento social", ha añadido.

El distanciamiento es una de las medidas incluidas en la guía que han elaborado la OMS, UNICEF, y la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja para promover un retorno seguro a las aulas, junto al lavado de manos, el uso de mascarillas y la cancelación de actos multitudinarios.

Sin embargo, algunas de estas recomendaciones se topan con la realidad de centros sin redes de agua o saneamiento. En el África subsahariana, solo una cuarta parte de las escuelas tienen servicios de higiene básica, un 44 por ciento dispone de agua potable y un 47 por ciento tiene servicios de saneamiento, según un reciente informe de UNICEF y la OMS.