Publicado 15/12/2019 09:15CET

La crisis climática provocará más tensiones, conflictos y refugiados

Frente a ello, cabe actuar ya para mitigar los efectos y adaptarse mejor e intentar identificar las tensiones antes de que estallen

MADRID, 15 Dic. (EUROPA PRESS) -

Los efectos del cambio climático ya se están dejando sentir en muchas partes del planeta, especialmente en algunas zonas donde los recursos ya eran escasos, por lo que se espera que se produzca un aumento de las tensiones y por añadidura los conflictos, lo que a su vez generará desplazamientos de población, incluidos refugiados.

Así resume la situación actual el nuevo asesor para cambio climático del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Andrew Harper, en una entrevista concedida a Europa Press durante su paso por la cumbre del clima en Madrid. "Ya no es una cuestión de planear futuros escenarios sino que el escenario ya está en marcha", subraya.

"Los gobiernos de países que ya son frágiles están preocupados porque si no reciben apoyo para ayudar a mitigar y adaptarse para lo que pasará en el futuro habrá algunas situaciones en las que estallarán conflictos", previene el asesor de la agencia de la ONU.

Según Harper, es fácil ver el "nexo" existente entre el cambio climático, "competición por los recursos, recursos en declive, sequía, problemas para mantener los medios de vida, desplazamientos de población hacia centros urbanos y problemas para los gobiernos a la hora de ofrecer servicios básicos como educación, salud o buena gobernanza".

El Sahel es, según él, un buen ejemplo de esta conjunción de factores. Esta zona de África al sur del Sáhara se está viendo particularmente golpeada por el cambio climático y el resultado es que "poblaciones que normalmente podían coexistir y tener medios de vida y vivir de forma digna ahora se están viendo expulsadas de sus tierras".

"La gente no puede vivir en zonas a las que está llegando el Sáhara" mientras que los gobiernos de países como Malí, Burkina Faso o Níger, "no pueden cobrar impuestos para tener unos ingresos y ofrecer educación, salud o justicia, lo cual crea un vacío que otros ocupan", subraya Harper, en referencia a la creciente presencia de grupos yihadistas cada vez más activos en la región.

HABRÁ MÁS CONFLICTOS EN EL FUTURO

Por ahora, no se ha acuñado oficialmente el término de "refugiado climático" si bien aclara que es evidente que este es uno de los factores que no solo subyace en algunos conflictos sino que además los exacerba. Además, "dado el deterioro que se producirá por el creciente número de desastres climáticos, la desertificación, la falta de agua cabe esperar más conflictos en zonas ya bajo presión".

En general, frente a conflictos y desastres naturales, quienes abandonan sus casas lo hacen para quedarse dentro de las fronteras de sus países, si bien algunos las cruzan y se convierten en refugiados. El 80 por ciento de los casi 26 millones de refugiados que hay en todo el mundo viven en países pobres que además sufren el impacto medioambiental que supone darles acogida.

El asesor de ACNUR incide en que "si la gente no puede sobrevivir de forma digna, con una atención sanitaria adecuada, en un entorno seguro, entonces harán lo que haría cualquier y se trasladarán a lugares donde puedan hacerlo", como puede ser el caso de España o Europa.

En todo caso, defiende que más que preocuparse por si en los próximos años aumentarán las llegadas de migrantes y refugiados al continente europeo, por lo que habría que preocuparse es de "por qué vienen".

"La mayoría de ellos no quieren emigrar, si tuvieran la posibilidad se quedarían en sus casas y sus comunidades para siempre", afirma Harper, que recalca que es la falta de perspectivas de futuro, "de comida", "el no poder enviar a sus hijos a la escuela", lo que les empuja a marcharse.

"Lo que tenemos que hacer es asegurarnos de que la gente que vive en zonas afectadas por el cambio climático tenga un entorno saludable y seguro en el que vivir", defiende el nuevo asesor de ACNUR. Eso pasa, agrega, por "hacer mucho más de lo que estamos haciendo".

"HAY QUE SER PROACTIVOS"

Según Harper, "el creciente número de desplazados es un indicador claro de que el mundo ha fracasado". "De lo que se trata no es de ayudar a los desplazados cuando ya lo están, sino de que los donantes ayuden a mitigar e identificar las zonas de más riesgo y hacer algo ya", reclama y añade: "No se trata de ser reactivos sino proactivos".

En este sentido, reconoce sentirse "frustrado" porque se habla mucho pero se actúa poco. "No tenemos tiempo para las charlas sino que tenemos que aportar soluciones en el próximo año o dos años y eso va a requerir una gran cantidad de inversión", reivindica.

Para el asesor de ACNUR, las necesidades están ahí, también la voluntad política de algunos países e incluso se pueden encontrar los fondos pero "se está convirtiendo más en una cuestión de ambición". Así, se pregunta si existe la "suficiente ambición para lograr el cambio en el plazo necesario".

Aunque algunos países sí son conscientes de que el cambio climático ya es una realidad y que los pronósticos se están cumpliendo, "muy pocos lo están haciendo". En este sentido, lamenta que los países que más han contribuido al fenómeno no estén asumiendo su responsabilidad y estén dejando la tarea a otros países más pobres y que acogen a la mayoría de los refugiados, como Níger, Uganda, Etiopía o Jordania.

El experto insiste en que la "inacción" no es una opción puesto que todos los países sin excepción se verán afectados por el cambio climático. Por ello, advierte de que "si no empiezan a hacer algo tendrán que rendir cuentas" en un futuro.

Por otra parte, alerta de que en algunos casos los refugiados ya no podrán regresar a sus lugares de origen porque las zonas ya no son habitables debido al cambio climático, lo cual les priva de una de las principales opciones, "la del retorno voluntario de forma digna y segura".

MITIGAR LOS EFECTOS

De ahí, agrega, la importancia de "mitigar los efectos del cambio climático, proteger los medios de vida... porque si permitimos que el impacto se desboque y se convierta en un amplificador de amenazas y de riesgos entonces solo podemos esperar a que aumenten las tensiones y estallen los conflictos".

Lamentablemente, muy pocos países han optado por responder de "manera integrada" frente a ello, mientras que otros han optado por reforzar sus fronteras, por "intervenciones militares" o simplemente por la "ignorancia".

Por ello, incide en que dado que hay "algunos países que están bloqueando las acciones necesarias" lo que hay que hacer es "pasar a la siguiente mejor opción y unir a los países que sí están dispuestos a buscar soluciones" y contar también con las ciudades o con la sociedad civil, "cada vez más concienciada".

Desde ACNUR, agrega, apuestan por trabajar no solo con los gobiernos, sino también con los actores de desarrollo, el sector privado y las instituciones financieras internacionales para lograr una apuesta unitaria. También es clave, remacha, identificar las "señales tempranas" que permitan evitar que los conflictos lleguen a estallar.