Crónica/Chile.- Pinochet será incinerado mañana en un funeral militar sin honores de Estado

Actualizado 12/12/2006 1:03:38 CET

La familia pidió que no haya representantes del Gobierno en la ceremonia.

SANTIAGO, 12 Dic. (De la corresponsal de EUROPA PRESS Claudia Riquelme) - Vestido con su traje de gala, Augusto José Ramón Pinochet Ugarte yace en un ataúd en medio del auditorio de la Escuela Militar.

Tras su muerte, ocurrida ayer domingo a causa de un fallo cardíaco masivo, ha recibido las bendiciones de tres responsos fúnebres, en medio de los llantos de su esposa, sus hijos y nietos, quienes no paran de recibir las condolencias de los visitantes.

El féretro está cubierto con una bandera chilena, la chaqueta de guerra de Pinochet y el espadín que poseen todos los ex comandantes en jefe del Ejército.

Miles de personas han hecho largas filas, bajo las altas temperaturas del inminente verano austral, para poder acercarse a la urna mortuoria, que está abierta y deja ver el rostro del ex general golpista, que había cumplido 91 años el pasado 25 de noviembre.

Muchos tocan el vidrio que protege la cara del general, el que, a momentos, se empaña por el calor del lugar y por el tacto de los dolientes admiradores que no paran de llorar por su deceso.

Pinochet luce hinchado, extremadamente pálido, y con el semblante cadavérico que poco recuerda las innumerables fotografías e imágenes que este lunes publicaron los medios locales e internacionales para dar cuenta de la vida del duro militar que lideró la más larga dictadura de este país sudamericano, entre 1973 y 1990.

BACHELET

Tras el anuncio del Gobierno de que los funerales no tendrán honores de Estado, sino sólo militares, La Moneda ha mantenido su distancia. Y aunque el ministro del Interior, Belisario Velasco, dijo que Pinochet pasará a la historia "como el típico dictador de derecha que violó los derechos humanos y se enriqueció", la Presidenta Michelle Bachelet explicó sus razones, sin nombrar al responsable de que, como le ocurrió a otros miles de chilenos, ella fuera arrestada, torturada y exiliada.

En un acto en el que recibió el informe de la comisión que propuso reformas al sistema educativo, Bachelet dijo que tomó la decisión pensando en el bienestar y en la unidad de Chile, pasando por alto la particular visión que ella misma tenía del general.

"Tengo memoria, creo en la verdad y aspiro a la justicia y tengo la profunda convicción y la voluntad para superar la adversidad, los momentos amargos e injustos y entender que, como en los ciclos personales, también en los ciclos de la historia de una nación se abren nuevos derroteros donde lo que aprendimos del pasado nos debe ayudar para enfrentar mejor el futuro", señaló.

"Cada nación, su gente, sabe y sabrá hacer el relato y la construcción de estos sucesos y de sus protagonistas, la historia se va construyendo y las verdades se van instalando, y no voy a eludir en este momento, que yo tengo un concepto muy formado acerca de un periodo doloroso, dramático y complejo que vivió nuestro país", dijo.

Siempre críptica, Bachelet dijo que "Chile no puede olvidar, sólo así tendremos una mirada constructiva de nuestro porvenir, garantizando el respeto a los derechos fundamentales de todas y todos los chilenos".

Apuntó que "la grandeza es la voluntad íntima de reencuentro sobre la base de una verdad histórica, y los presidentes de Chile debemos pensar en todos, en nuestro pasado, en nuestro futuro y queremos para nuestros hijos y nuestros niños la unidad de Chile, la reconciliación de Chile es el gran honor al que podemos aspirar los que queremos mayor justicia, mayor diálogo y un verdadero reencuentro entre nosotros, asumiendo nuestro pasado queremos hablar de nuestro futuro".

"En una sociedad, en un país, cuando no existen normas, leyes previstas para determinadas situaciones, los líderes, los gobernantes tenemos que tomar decisiones pensando en el país", comentó al referirse a los funerales del ex dictador.

LA FAMILIA

El ministro del Interior, Belisario Velasco, dijo temprano que Pinochet "no cumplía los requisitos" para tener un funeral de Estado. Que la división que genera en los chilenos y su situación judicial explican las razones que tuvo la Presidenta Bachelet.

Estos dichos detonaron la inmediata reacción de la familia Pinochet, cuyo hijo menor, Marco Antonio, pidió que no haya representantes del Gobierno en los funerales. Atribuyó la denegación de los honores, así como las celebraciones en las calles, "a la miseria humana" y expresó que, sin embargo, su padre estaba preparado espiritualmente para morir.

Los festejos y las protestas por la muerte del ex dictador dejaron 99 detenidos y 49 heridos, entre ellos 43 policías, varios de ellos de mediana gravedad.

Miles de personas salieron a las calles durante la madrugada y en el día, para expresar su sentir. Las pantallas de las televisiones locales, que se dividían en dos para mostrar ambas caras de la moneda, evidenciaron que, precisamente, Chile está dividido en dos por la muerte del ex general golpista.

La policía ha implementado un plan de seguridad para evitar nuevos desmanes, los que se espera se incrementarán mañana, día de los funerales.

A la misma hora de las exequias, las 15 horas en España peninsular, el Partido Comunista y organizaciones de defensa de los derechos humanos tienen planificado un homenaje a Salvador Allende, frente a las puertas de La Moneda.

Pinochet, según ha confirmado la familia, será cremado, porque esa fue su última voluntad. No quería que profanaran su tumba. Ha trascendido que el ánfora con sus cenizas será trasladada a su casa de campo, en las cercanías de Santiago, donde será sepultada.