Crónica Cuba.- RSF denuncia el control de Castro sobre internet y las penas de prisión a periodistas de hasta 20 años

Actualizado 19/10/2006 16:23:32 CET

La policía instala en ordenadores de cibercafés y grandes hoteles programas de alerta cuando encuentran palabras clave "subversivas"

PARIS, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

Los autores de algunos artículos considerados por el Gobierno cubano como "contrarrevolucionarios", publicados en sitios de internet extranjeros, pueden enfrentarse a condenas de hasta veinte años en prisión. Además, por conectarse ilegalmente a la red de redes se puede pasar tras las rejas cinco años. De esta forma, pocos internautas desafian la censura estatal y evitan correr tal riesgo.

Así lo denuncia la organización de defensa de la libertad de prensa, Reporteros sin Fronteras (RSF), en un informe que publicó hoy bajo el título 'Internet en Cuba: una Red bajo vigilancia', en el que expone los resultados de las investigaciones realizadas en la isla este pasado verano.

El documento incluye un estudio de los procedimientos de control de internet por parte de las autoridades y, el testimonio de una periodista francesa, que pasó varias semanas en el país durante el periodo estival de 2006 con motivo de la XIV Cumbre de países No alineados.

"Con menos de dos internautas por cada 100 habitantes, Cuba figura entre los países más retrasados en materia de Internet. Es, con mucho, el menos surtido de América Latina -Costa Rica tiene 13 veces más- y se sitúa al nivel de Uganda, Togo o Sri lanka", indica RSF, en base a datos de 2005 de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

"En una isla que presume de tener uno de los niveles de educación más altos del planeta, esto es algo que sorprende. Las autoridades defienden ese catastrófico balance esgrimiendo el embargo norteamericano, que les impediría equiparse con el material necesario para el desarrollo de la red", denuncia el informe.

Durante el desarrollo de la Cumbre los periodistas y delegaciones asistentes no tuvieron que soportar las largas filas que a diario aguanta un cubano en un cibercafé. Aproximadamente el tiempo medio de espera en un cibercafé es de 45 minutos para una conexión de una hora, según la experiencia de la periodista.

La periodista francesa Claire Voeux dice que los funcionarios de las delegaciones dispusieron de unas tarifas reducidas y de acceso sin control de identidad a la entrada del cibercafé en los grandes hoteles. La reportera explicó como en el Hotel Inglaterra, uno de los clásicos de La Habana, "al final de cada sesión los administradores de la Red, proponían a los usuarios que borraran el trayecto y los sitios recorridos así como los cookies".

Entre el 11 y el 16 de septiembre, el Hotel Habana Libre rebajó las tarifas de nueve a tres dólares la hora para los turistas, funcionarios y periodistas, los únicos autorizados por el Gobierno a frecuentar los grandes hoteles a los que el pueblo cubano tiene restringido el acceso. Normalmente la conexión a la hora en el hotel NH Parque Central cuesta 12 dólares.

Voeux confirmó en Cuba que la conexión cuesta al usuario 4,5 dólares, lo que supone un tercio del salario medio mensual. Además, la periodista constató que en cuanto un artículo o correo electrónico es sospechoso de "contrarrevolucionario" de repente aparece el mensaje "el programa se cerrará en unos segundos por razones de seguirdad del estado".

Los cubanos explican que "al no poderse enganchar al internet mundial a través de cables ópticos submarinos, se ven reducidas a utilizar conexiones por satélites" que son menos eficaces y más caras. Esto explicaría la lentitud de la red de redes cubana y las interminables colas en los cibercafés, justifican.

El estudio asegura que no es motivo suficiente para justificar el sistema de control y vigilancia de la red creado por las autoridades. "En un país donde los medios de comunicación están bajo la bota del poder, naturalmente se ha convertido en una prioridad impedir la circulación de información independiente por internet", añade.

La investigación llevada a cabo por RSF revela que el Gobierno cubano utiliza varios resortes para garantizar que ese medio de comunicación no se usa de forma "contrarrevolucionaria".

Las conexiones privadas están prácticamente prohibidas. Para navegar o consultar el correo electrónico los cubanos tienen, necesariamente, que pasar por puntos de acceso públicos (cibercafés, universidades, 'Club joven de computacion'), donde es más fácil vigilar su actividad.

El Gobierno creó leyes desde que internet apareció en Cuba en 1996. Según el decreto-ley 209, titulado "Acceso desde la República de Cuba a la red informática global" no se puede utilizar la red sin violar "los principios morales de la sociedad cubana o las leyes del país" y los mensajes electrónicos no deben "comprometer la seguridad nacional".

Además, RSF asegura que los "cubanos que quieren disponer de acceso a internet deben, para conseguir la acreditación obligatoria, dar una 'razón válida' y firmar un contrato de utilización con claúsula restrictivas" que será evaluada por una comisión encargada de considerar "los méritos del demandante".

En enero de 2000 el régimen creó el Ministerio de Informática y Comunicaciones cuyo fin es "regular, supervisar y controlar la política cubana en materia de tecnologías de la comunicación, informática, telecomunicaciones, redes informáticas, radiodifusión, espectro radioeléctrico, servicios postales e industria electrónica".

El estudio de dicha organización asegura que la policía cubana ha instalado, en todos los ordenadores de los cibercafés y de los grandes hoteles, programas que desencadenan un mensaje de alerta cuando encuentran palabras-clave "subversivas".

Según el informe hecho público hoy, los disidentes políticos y los periodistas independientes no están autorizados a acudir a los cibercafés. Algunos de estos utilizan alguno de los 20 ordenadores que ofrece la Sección de Intereses norteamericanos de La Habana. "Pero el hecho de acudir una sola vez a los locales de la diplomacia norteamericana es suficiente para ser considerado 'enemigo de la revolución'".

Por otra parte, las autoridades se aseguran de que los opositores y los periodistas independientes no accedan a Internet. Para éstos últimos, comunicarse con el extranjero es un "auténtico calvario". "El Gobierno apuesta así por la autocensura", asegura el estudio.

Según el diario 'la Nueva Cuba' "a cinco estudiantes les han expulsado de sus escuelas por revender los códigos de conexión de su universidad y crear foros de discusión albergados en Estados Unidos". Uno de sus profesores confirmó que no podrán reanudar sus estudios hasta dentro de varios años.

En la actualidad según RSF, hay 24 periodistas independientes cubanos detenidos y cumpliendo condenas que llegan hasta los 27 años de cárcel. Sus acusaciones incluyen "referencias a su actividad en internet y especialmente su colaboración con sitios basados en Estados Unidos".

Voeux señala los casos de Héctor Maseda Gutiérrez, condenado a 20 años de cárcel; Adolfo Fernández Sáinz, que cumple una pena de 15 años de prisión o Julio César Gálvez Rodríguez, que resta una condena de 15 años de cárcel.

El estudio concluye denunciando la cooperación entre Cuba y China, reforzada tras la visita de Hu Jintao a la isla en noviembre de 2004. Tras el encuentro, el Gobierno chino confirmó que participaría en el desarrollo de las telecomunicaciones cubanas. Pekín es sospechoso, concluye el informe, de vender su tecnología en materia de vigilancia de la red a varios Gobiernos autoritarios entre los que señala a Cuba, Zimbaue y Belarús.