Actualizado 12/05/2006 21:06:00 +00:00 CET

Crónica C.Viena.- Zapatero espera, tras ver a Morales, que Bolivia no tomará más medidas unilaterales que afecten a Reps

Afirma que la amistad con Latinoamérica "debe preservarse" incluso por encima de discrepancias sobre temas relevantes como la energía

VIENA, 12 May. (de la enviada especial de EUROPA PRESS Carolina Jiménez) -

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, subrayó hoy, tras reunirse con el presidente boliviano Evo Morales, que Bolivia ha aceptado que la aplicación del decreto de nacionalización de hidrocarburos se haga de manera bilateral, y que eso "debe comportar un diálogo sin que se adopten medidas, un diálogo en que los dos gobiernos intensifiquen posibilidades, expectativas, y con el concurso de las empresas".

Así respondió Zapatero en rueda de prensa al término de la Cumbre UE-América Latina y Caribe que se celebró en Viena, cuando se le preguntó si de los contactos con Bolivia concluye que no habrá más medidas unilaterales por parte de La Paz. Más que en su encuentro, el jefe del Ejecutivo hizo hincapié en la carta que le hizo llegar hoy Morales, en la que se compromete con la bilateralidad y la seguridad jurídica y con nombrar una persona que haga de enlace permanente con Madrid.

"Es una carta significativa, que tiene valor político y en términos de relaciones diplomáticas", dijo Zapatero, y "deja claro que el futuro entorno de los intereses de las empresas españolas tiene que pasar por la negociación bilateral". El encuentro con Morales lo calificó de "útil, sincero y clarificador". Ahora, agregó, tiene que abrirse una "negociación a fondo" bajo el principio de que "Bolivia tiene derecho a tener una política en torno a sus recursos naturales", una política que pueda ser "útil" en su relación con las empresas inversoras, pero también teniendo en cuenta que las inversiones requieren una "razonable rentabilidad".

Además, Zapatero recalcó que el Gobierno español está comprometido con mantener "la condición de aliados y amigos por encima de todo" con todos "los países, los Gobiernos y los pueblos" latinoamericanos, aunque tengan diferentes ideologías y, por encima de "momentos de discrepancia concreta sobre aspectos, incluso relevantes como es en este caso la cuestión relativa a la energía en Bolivia".

La carta a la que se refirió Zapatero en rueda de prensa tiene su origen en una que el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Angel Moratinos, envió a Morales el pasado 8 de mayo. La delegación boliviana respondió hoy aceptando la petición española de que las negociaciones sean bilaterales, es decir, entre La Paz y las empresas, con "acompañamiento del Gobierno español", así como la solicitud de Moratinos de que se nombren dos personas, una en La Paz y otra en Madrid, que hagan de "enlace permanente".

Pero además, en esta misma carta Morales dejaba claro que no pretendía "acusar" al Gobierno español de incumplir sus compromisos cuando ayer, nada más llegar a Viena, dijo en una rueda de prensa que aún no ha visto hechas realidad las promesas de aumentar la ayuda a Bolivia. Fuentes gubernamentales no precisaron qué gestiones hizo el Gobierno español para obtener esta aclaración, pero del texto de la carta se deduce que esta parte se introdujo después en una misiva dedicada a aclarar las condiciones en que se negociará la nacionalización de los hidrocarburos.

Zapatero mencionó también las aclaraciones de Morales sobre sus palabras respecto a la ayuda al desarrollo, recordó que Bolivia es un país prioritario para la cooperación española, y precisó que "próximamente" técnicos españoles y bolivianos se reunirán en la Comisión Mixta de Cooperación para concretar los proyectos. El presidente dejó claro que esta Comisión ya estaba prevista, de modo que no se ha programado al hilo de la polémica levantada en Viena.

ARGENTINA

La empresa Repsol-YPF, que es una de las afectadas por la decisión boliviana, fue también tema de conversación entre Zapatero y el presidente argentino, Néstor Kirchner, que expresó en un encuentro bilateral con el español su interés en que la empresa siga comprometida con Argentina, que aumente sus inversiones y exploraciones en la región y que contribuya así a la creación de riqueza. El presidente Kirchner viajará a Madrid el 22 de junio, una visita que estaba pendiente de concretarse desde el pasado otoño pero que ahora se aprovechará para que Repsol presente un plan que detalle su compromiso con el país andino, según fuentes gubernamentales.

La reunión entre Zapatero y Kirchner se produjo en medio de un revuelo sobre el futuro de YPF después de que el presidente de la petrolera hispano-argentina, Antonio Brufau, admitiera ayer la posibilidad de vender entre un 15 y un 20% de YPF entre inversores privados "cuando se den las condiciones "óptimas". Además, el ministro de Planificación del Gobierno argentino, Julio De Vido, tuvo que negar "taxativamente" que el Gobierno de Buenos Aires estuviera presionando a Repsol para deshacerse de un 51% de YPF.

"Estamos trabajando con las autoridades de Repsol para que lleguen más inversiones", dijo De Vido en Buenos Aires. Esos compromisos son los que trataron Zapatero y Kirchner y los que previsiblemente se anunciarán en Madrid el 22 de junio. "El ambiente ha sido muy bueno, esperamos que se puedan producir avances concretos en los próximos días y que con ocasión de la visita de Kirchner a España podamos ofrecer el resultado", dijo el secretario de Estado.

SATISFACCION POR LA CUMBRE

Por otro lado, Zapatero calificó de "densa y positiva" la agenda de la Cumbre latinoamericana, subrayando que se decidió abrir negociaciones con los países centroamericanos, y trató de dar un impulso, que él calificó de "llamamiento", a la Comunidad Andina de Naciones (CAN, Bolivia, Colombia, Perú y Ecuador) para que "vaya en la misma dirección y logre integración suficiente" para iniciar las negociaciones. "La política de futuro de Latinoamérica es, como lo ha sido en la UE, la integración", dijo, añadiendo que desea que en esa integración participen "todos" los países.

Asimismo, hizo hincapié en la prioridad que la UE ha demostrado dar a Latinoamérica, en los retos de aumentar la cohesión social y luchar contra la pobreza y los valores comunes de democracia, derechos humanos e integración a través del libre comercio, además de confiar en que su iniciativa de canje de deuda por educación con países pobres --el Gobierno español ha comprometido ya el canje de 300 millones de dólares-- se extienda a otros países.