Crónica Guatemala.- AI denuncia al aumento de los feminicidos en 2006 y la falta de investigación de las autoridades

Actualizado 18/07/2006 19:29:11 CET

Pide al Gobierno mejorar la cooperación entre organismos estatales y reforzar el programa de protección de testigos de la Fiscalía

LONDRES, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -

La organización humanitaria Amnistía Internacional denunció hoy que los homicidios de mujeres en Guatemala han aumentado por cuarto año consecutivo desde 2001 mientras que el Estado no investiga eficazmente los casos y ni castiga a los responsables. Ante esta situación, AI ha pedido al Gobierno de Oscar Berger que mejore la coordinación y cooperación entre organismos estatales, refuerce el Programa de Protección de Testigos del Ministerio Público, y asegure recursos económicos y humanos al Instituto Nacional Forense (INF).

Más de 2.200 mujeres y niñas han sido brutalmente asesinadas en Guatemala desde el año 2001. Sólo en 2005 se registraron 665 casos; en 2004, 527; en 2003, 383 y en 2002, 163. Sólo de enero a mayo de 2006 se ha informado del homicidio de 299 mujeres. "La tasa de asesinatos de mujeres está aumentando porque los asesinos no tienen motivos para parar: saben que quedarán impunes", afirmó Sebastián Elgueta, investigador sobre Guatemala de Amnistía Internacional.

Según el Procurador de los Derechos Humanos de Guatemala, hasta el 70 por ciento de los asesinatos de mujeres no se investigan, y no se detiene a nadie en el 97 por ciento de los casos. De hecho, en los pocos casos en que se investiga, el proceso suele tener deficiencias, como el hecho de que las pruebas periciales no se recogen y conservan adecuadamente, se asignan pocos recursos al caso y se niega la protección a los testigos.

CASOS ARCHIVADOS

Al final de 2005, la Unidad de Homicidios Contra Mujeres de la policía guatemalteca había archivado 100 casos de mujeres y niñas asesinadas de un total de 224, presuntamente por falta de pruebas. La policía afirma que fue porque las familias no querían ya que se hicieran las investigaciones correspondientes o porque los testigos no estaban ya dispuestos a declarar por temor a sufrir represalias.

Uno de esos casos tuvo lugar el 4 de julio de 2005, cuando Clara Fabiola García, de 26 años, fue tiroteada en Chimaltenango, y murió poco después en el hospital. Dos años antes, el 7 de agosto de 2003, la joven había presenciado los asesinatos de las hermanas Ana Berta y Elsa Mariela Loarca Hernández, de 15 y 18 años. Su testimonio fue clave para que condenaran a 100 años de prisión al 'marero' Óscar Gabriel Morales Ortiz, alias 'el Smol', en febrero de 2005.

Según informaron entonces los medios de comunicación, al conocer su condena el pandillero 'el Smol' amenazó a Clara Fabiola García con que pagaría por haber testificado en su contra. Unos meses después Clara Fabiola era asesinada en Chimaltenango Y la realidad es que nadie ha sido procesado por su muerte, según recuerda en su informe Amnistía Internacional.

CULPAR A LAS PROPIAS VICTIMAS

Además, en cientos de casos se culpa a las propias víctimas de sus muertes. De hecho, el pasado 5 de mayo el jefe de la policía afirmó públicamente que, para poder evitar los asesinatos de mujeres en el país centroamericano, era necesario pedirles que no se "involucren" en las 'maras' (bandas de jóvenes delincuentes) y evitar la violencia intrafamiliar lo cual, según dijo, "no pueden hacer los policías".

"Hasta ahora, las iniciativas gubernamentales, como la elaboración de nuevas leyes, aún no han tenido un efecto real sobre el número de mujeres víctimas de homicidio ni sobre la capacidad de la policía y los fiscales de investigar eficazmente y poner en manos de la justicia a los responsables. Mientras, continúan aumentando los homicidios de mujeres", indicó Elgueta.

Por último, el investigador sobre Guatemala de Amnistía Internacional consideró que la mejor campaña de prevención que pueden llevar a cabo las autoridades del país para intentar poner fin a los feminicidios es mejorar la calidad de las investigaciones por parte de la policía y la justicia, y demostrar así que las vidas de las mujeres guatemaltecas "tienen verdadero valor".