Crónica Pinochet.- El ex dictador muere a los 91 años sin ser juzgado por sus crímenes pero condenado por la historia

Actualizado 11/12/2006 1:09:56 CET

Bachelet no decreta luto oficial ni participará en las exequias, no habrá funerales de Estado y sólo recibirá honores militares Sus partidarios y detractores se echan a las calles de Santiago y el resto del país

SANTIAGO, 11 Dic. (de la corresponsal de EUROPA PRESS Claudia Riquelme) -

El ex dictador Augusto Pinochet murió este domingo en el Hospital Militar de Santiago, a los 91 años, tras sufrir un fallo cardíaco masivo, una semana después de ser víctima de un infarto de miocardio y edema pulmonar. Acompañado de su familia y después de recibir la extremaunción, el ex general golpista, que lideró los 17 años de la dictadura más larga de la historia de Chile, murió a pesar de las fallidas maniobras de resucitación que llevaron a cabo los médicos.

Pocas horas antes de su muerte, que ocurrió a las 14.15 horas (las 18.15 horas en España), el Hospital Militar había informado de que Pinochet se recuperaba satisfactoriamente de sus dolencias y de que estaba en la Unidad de Cuidados Intermedios.

El pasado 25 de noviembre, al cumplir los 91 años, Pinochet hizo su última declaración pública, a través de una carta leída por su esposa, Lucía Hiriart, en la que asumió su "responsabilidad política "por lo ocurrido tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

De manera premonitoria, dijo que se encontraba "en el final de sus días"", que terminó desaforado siete veces por causas vinculadas alas violaciones a los derechos humanos y sus cuentas secretas del Banco Riggs y procesado en otras 300 que, tras su muerte, podrían ser sobreseídas por los tribunales, a no ser que las partes acusadoras logren extender la responsabilidad a otros militares.

Pinochet, cuya familia dice ser víctima de "persecución política", sólo será honrado por el Ejército, en su calidad de comandante en jefe benemérito. El Gobierno, encabezado por una mujer socialista que fue víctima de violaciones de Derechos Humanos, arrestada, torturada y exiliada, y cuyo padre murió tras los apremios de los que fue objeto, decidió privar a Pinochet de honores de Estado.

El ex dictador no tendrá un funeral como otros ex presidentes. No habrá duelo oficial de tres días, como es tradicional, y la máxima autoridad del Gobierno presente en las exequias será la ministra de Defensa. Será cremado y entregado, en una ceremonia privada, a su familia: su mujer y sus cinco hijos, todos procesados por las cuentas del Riggs y quienes deberán seguir respondiendo ante los tribunales.

Como para nunca olvidar. Pinochet dejó de existir el día en que su esposa, Lucía Hiriart, cumplía 84 años y también cuando el mundo celebra el Día Internacional de los Derechos Humanos. Miles de chilenos han salido a las calles. Unos pocos cientos, en Santiago, al Hospital Militar, a representar su dolor por la muerte de quien consideran un ídolo libertador.

Otros miles, en todo el país, a las calles, de a pie o en auto, a celebrar, como en una fiesta, con banderas, pancartas y champaña, la muerte del ex dictador. Mientras, la Iglesia Católica Chilena pidió serenidad y cordura en este momento y llamó a orar por el descanso de Pinochet, "a pesar de la falta de respeto a la dignidad humana que hubo en su gobierno".

EN EL HOSPITAL

Las primeras señales de que algo malo pasaba con Pinochet ocurrieron cuando los hijos del ex dictador llegaron intempestivamente al Hospital Militar. Incluso uno de ellos, Marco Antonio, prácticamente derribó la barrera en el acceso del recinto, en sus desesperados intentos para entrar.

En el momento del fallecimiento, su mujer, Lucía, sufrió una descompensación hipertensiva, y comenzaron a llegar las visitas a presentar el pésame a la familia. Fuentes cercanas a la familia indicaron a Europa Press que el más afectado es el primogénito homónimo del ex dictador, Augusto, quien está "completamente fuera de sí" con el fallecimiento.

Poco a poco, una vez confirmada la noticia, los partidarios que esperaban información de Pinochet comenzaron a gritar, a llorar y a expresar su desazón. También agredieron a los periodistas nacionales y extranjeros que cubrían la noticia, lo que obligó a la policía a implementar un operativo de seguridad.

El parte médico indicó que Pinochet sufrió un fallo cardíaco masivo "inesperado", según los especialistas, que las maniobras de reanimación fueron inútiles y que dejó de existir acompañado de su familia.

ORGANIZACIONES DE DDHH

Los organismos que han defendido a las víctimas de los derechos humanos expresaron satisfacción y pesar. Satisfacción por que, en palabras de una de las dirigentas, Lorena Pizarro, "ha muerto la peor escoria que ha nacido en Chile", o porque, según la abogada Pamela Pereira, "Pinochet ya fue juzgado por la historia".

Y pesar, porque su muerte seguramente pondrá una lápida no sólo a su tumba, sino también a los centenares de casos que intentaban dilucidar lo ocurrido con los más de 3.500 desaparecidos en su régimen, las más de 10.000 víctimas de apremios y con los más de 28 millones de dólares que tenía en las cuentas secretas del Banco Riggs, que abrió con disfraces y con identidades como 'Daniel López' o 'Augusto Ugarte'.

SILENCIO EN LA MONEDA

La reacción más esperada tardó en llegar. La Moneda, donde la semana pasada, como en un ensayo general, se había dicho que era "de mal gusto" hablar de la muerte de quien aún estaba vivo, permaneció en silencio durante más de cuatro horas desde la muerte de Pinochet.

La presidenta Michelle Bachelet adelantó el comité político de los domingos, que se realiza de noche en su residencia privada, y recibió a sus ministros y al comandante en jefe del Ejército, general Óscar Izurieta, quien le confirmó el hecho y con quien organizó lo que venía.

Una hora después, el ministro portavoz de La Moneda, Ricardo Lagos Weber, dio una breve rueda de prensa en la sede del Poder Ejecutivo, donde confirmó lo que Bachelet había adelantado como candidata, cuando dijo que los chilenos se sentirían "violentados" si Pinochet tuviera un funeral de Estado.

Finalmente, apagó la expectativa al señalar que no habrá funeral de Estado, que sólo habrá honores militares como comandante en jefe; que Bachelet no participará y que será representada por la ministra de Defensa, que no habrá duelo oficial, pero que se autoriza a los edificios militares a tener su bandera a media asta. En Palacio, la bandera izada al tope mostraba que la línea que Bachelet decidió seguir responde a su calidad de una ex víctima de la dictadura.

LA FAMILIA

Hasta el momento, ningún miembro de la familia de Pinochet ha hablado públicamente. Tampoco sus asesores cercanos, como ha ocurrido en otras ocasiones. Sólo se sabe que esta media noche asistirán a una misa privada, y que el martes, cuando Pinochet sea cremado, como fue su último deseo, para impedir la profanación de su cadáver y de su tumba, recibirán un ánfora con sus cenizas.

A esta hora, miles de chilenos marchan al Palacio de La Moneda, donde piensan reunirse en la estatua que recuerda a Salvador Allende, en la Plaza de la Ciudadanía. Carros lanza agua de Carabineros, la policía militarizada, ha tenido que dispersar a los manifestantes.

En algunos momentos se han protagonizado enfrentamientos con los minoritarios partidarios de Pinochet, quienes sin éxito piden en las cercanías de La Moneda que su líder reciba el tratamiento de héroe que el Gobierno, ciñéndose al protocolo del Ejército, finalmente decidió negarle.