Publicado 02/05/2021 08:27CET

DDHH.- Alice Wairimu Nderitu, asesora de la ONU: "Ningún país es inmune a un genocidio"

Memorial en Kigali en recuerdo de las víctimas del genocidio de Ruanda
Memorial en Kigali en recuerdo de las víctimas del genocidio de Ruanda - CYRIL NDEGEYA / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

"No se ve que son diez personas (muertas) hoy, 24 mañana, 16 al día siguiente", y así hasta que "llegas a un millón"

MADRID, 2 May. (EUROPA PRESS) -

El genocidio está considerado uno de los crímenes internacionales más atroces. En la memoria colectiva aparece habitualmente asociado a tiempos pasados o contextos lejanos, pero la asesora especial de la ONU sobre la prevención del genocidio, Alice Wairimu Nderitu, advierte de que "ningún país es inmune" y alerta del riesgo derivado de las retóricas nacionalistas.

El término genocidio fue acuñado en 1944 por el abogado polaco Raphael Lemkin, que unió el prefijo griego 'genos', que significa raza o tribu, con el sufijo latino 'cidio', que significa muerte, para dar nombre, por ejemplo, a las barbaries cometidas por la Alemania nazi contra minorías, especialmente contra la comunidad judía.

La Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, aprobada en 1948, recoge los ecos de condena tras el Holocausto para tratar de penalizar los actos de abuso dirigidos específicamente contra un grupo por razones de nación, etnia, raza o credo. Debe haber por tanto una intención, uno de los conceptos más difíciles de demostrar en términos jurídicos.

"No hay absolutamente ningún país que pueda considerarse inmune al riesgo del genocidio", sentencia Nderitu, en una entrevista a Europa Press en la que reconoce que no siempre es fácil poner las cosas en perspectiva. En este sentido, apunta que "no se ve que son diez personas (muertas) hoy, 24 mañana, 16 al día siguiente", y así hasta que "llegas a un millón".

El genocidio, como reflejo de una división llevada al extremo, "puede estallar en cualquier parte", explica la asesora del secretario general de la ONU, "extremadamente preocupada" por el auge de discursos nacionalistas que se extienden en distintas partes del mundo y que, en su opinión, no hacen sino ahondar en la división social.

Este tipo de mensajes no favorecen la "cohesión nacional" y, según Nderitu, puede ser "peligroso", especialmente en sociedades que tienen procesos de reconciliación pendientes.

Dentro de esta categoría se entroncarían también los discursos de ultraderecha, si bien la asesora subraya que "no basta con condenarlos" y que es también necesario ir más allá, analizar por qué surgen y calan este tipo de mensajes en sociedades que incluso se creían curadas.

Nderitu extrapola el riesgo de genocidio a todo el mundo, también a Europa, ya que como recuerda fue en Alemania donde se produjo el Holocausto y el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY) consideró genocidio lo ocurrido en la ciudad bosnia de Srebrenica en 1995. Las fuerzas serbobosnias masacraron a más de 8.000 hombres y niños musulmanes.

La asesora keniana alega que su oficina se dedica a tareas de prevención y no a catalogar qué situaciones pueden ser constitutivas de genocidio, una tarea que corresponde a los tribunales. Sin embargo, no oculta su temor por la situación de Birmania, donde aún está reciente el éxodo de más de 700.000 rohingyas tras una operación militar en agosto de 2017.

La misión de investigación de la ONU, cuya labor aún está en marcha, ha detectado una "intención genocida" por parte de las Fuerzas Armadas birmanas, ahora de nuevo en el punto de mira por las acciones represivas emprendidas tras hacerse con el poder el 1 de febrero en un golpe de Estado.

Nderitu está "extremadamente preocupada" por la situación de Birmania, donde se estarían perpetrando violaciones "muy graves" de los Derechos Humanos que incluyen no solo "cientos" de muertos, sino también numerosas detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas. "Seguimos muy de cerca" lo que está pasando, ha recalcado.

Con un "fuerte llamamiento", apela a la comunidad internacional a proteger a la población birmana antes de que sea demasiado tarde.

LAS LECCIONES DE RUANDA

Abril es un mes especialmente relevante en términos de genocidio, dado que el día 24 se conmemora la matanza de armenios por manos del Imperio Otomano --Turquía no reconoce estos hechos, ocurridos hace más de un siglo, como genocidio-- y el día 7 se recuerda el asesinato de más de 800.000 tutsis y hutus moderados en Ruanda en 1994.

Ruanda ha vivido desde entonces "muchos cambios" y ha tenido que "reconstruirse", según Nderitu, que ve como puntos positivos los esfuerzos para garantizar la rendición de cuentas --también con detenciones en otros países, algunas de ellas recientes-- y la "reconciliación". Entre los retos pendientes, reconoce que aún es necesario "sanar a las víctimas".

La "garantía de no repetición" debe ser el horizonte común, para lo cual insiste en que es necesario que no haya impunidad y "atajar el pasado". "Debemos asegurarnos de que se cuenta la historia de todos", explica, incidiendo en que los niños no pueden aprender en la escuela "solo la historia de un grupo étnico o religioso" ni debe establecerse "una jerarquía de víctimas".

En el terreno legal, Nderitu defiende reformas como la criminalización de quienes niegan el genocidio, mientras que lo social incide en que es necesario anticiparse a los desafíos. Así, afirma que los conflictos prolongados entre grupos, las situaciones de desigualdad o marginación y la violación de derechos fundamentales "a veces genera una reacción que puede escalar hasta un genocidio".

Contador