Publicado 30/11/2020 12:54CET

DDHH.- Save the Children alerta de que miles de niños podrían morir de hambre por la situación crítica actual

Una niña con desnutrición en Nigeria
Una niña con desnutrición en Nigeria - SAVE THE CHILDREN

Hasta 11 millones de menores están en riesgo de inanición en el mundo, con Yemen y Sudán del Sur al borde de la hambruna

MADRID, 30 Nov. (EUROPA PRESS) -

La confluencia de la pandemia de coronavirus, los conflictos armados y el cambio climático han dejado a unos 11 millones de niños menos de cinco años en riesgo de padecer hambre extrema o inanición en once países, empezando por Yemen y Sudán del Sur, donde planea la hambruna, según ha alertado este lunes Save the Children.

Según la ONG, millones de familias están al límite en las circunstancias actuales, por lo que es necesaria una respuesta mundial urgente y a gran escala para ayudar a evitar una catástrofe humanitaria. En particular, preocupa la situación en Afganistán, Yemen, Sudán del Sur, República Democrática del Congo (RDC) y el Sahel central (Malí, Níger y Burkina Faso), ya que en ellos la crisis alimentaria es extremadamente grave y además sufren una enorme inseguridad.

"Los niveles de hambre extrema, que ya estaban en niveles récord en todo el mundo antes de la pandemia, continúan aumentando. La situación es crítica. Estamos viendo la posibilidad muy real de que miles de niños mueran", ha advertido la directora ejecutiva de Save the Children, Inger Ashing.

Además, ha subrayado, "esta crisis amenaza con retrasar los avances logrados durante décadas por muchos países para reducir la mortalidad infantil y aliviar la pobreza". "Acabar con el hambre y la desnutrición en el mundo no será fácil, ha reconocido en un comunicado. Para ello, "la comunidad internacional debe abordar las causas profundas de la escasez de alimentos y al mismo tiempo, brindar apoyo inmediato a los niños y las niñas que padecen hambre", ha sostenido.

La ONG ha recordado que los primeros cinco años de la vida de un niño son fundamentales puesto que sin suficientes alimentos nutritivos para comer o sin la capacidad de absorber los nutrientes adecuados, corren un alto riesgo de sufrir desnutrición aguda, enfermedad que a su vez puede causar retraso en el crecimiento, impedir el desarrollo mental y físico, aumentar el riesgo de desarrollar otras enfermedades y, en última instancia, causar la muerte.

En Yemen, 10,3 millones de niños se enfrentan a escasez de alimentos y solo en la mitad sur del país, más de 587.000 menores de 5 años tienen desnutrición aguda, incluidos casi 100.000 en alto riesgo de morir de hambre. Las organizaciones humanitarias llevan semanas advirtiendo del riesgo real de hambruna en el país, que se enfrenta a la mayor crisis humanitaria actual como resultado del conflicto en que está inmerso desde hace más de cinco años.

En Sudán del Sur, donde a las consecuencias del conflicto que arrancó a finales de 2013 se han sumado este año una graves inundaciones, más de la mitad de la población --6,5 millones-- se ha enfrentado a inseguridad alimentaria este año, incluidos casi un millón de niños menores de cinco años. Unos 300.000 niños padecen desnutrición aguda grave en este país, que se enfrenta además a un riesgo potencial de hambruna.

"EL DINERO QUE GANO NO ES SUFICIENTE PARA ALIMENTAR A MI FAMILIA"

"No tengo comida en casa para alimentar a mis hijos por la mala cosecha tras la sequía de 2019 y las inundaciones en 2020. La mayoría de las veces, el dinero que gano no es suficiente para comprar comida y alimentar a mi familia", cuenta a Save the Children Aker, una madre sursudanesa con tres hijos.

"Mi hija estuvo tres días sin comer. Yo tampoco tenía suficiente para comer y mi cuerpo no generaba suficiente leche para alimentarla", relata tras acudir caminando 60 kilómetros hasta la clínica gestionada por la ONG para que su hija reciba atención por la desnutrición severa que presenta.

Por lo que se refiere a Afganistán, un tercio del país se enfrenta a una grave escasez de alimentos, incluidos más de 1,5 millones menores de cinco años. La COVID-19, las restricciones de movimiento, la incapacidad para encontrar trabajo y el aumento de los precios de los alimentos también están empujando esta crisis alimentaria a las áreas urbanas en una escala nunca antes vista, a lo que se suma la creciente inseguridad y la violencia armada, ha destacado Save the Children.

En cuanto a RDC, aquí la inseguridad y los conflictos armados han tenido un impacto devastador en la capacidad de las personas para acceder a los alimentos y 21,8 millones de personas en este país se enfrentan al hambre, incluidos casi 4 millones de menores de cinco años. Según la ONG, un reciente repunte de la inseguridad en el este plantea otro desafío para la seguridad alimentaria en una región que ya vive una de las crisis humanitarias más grandes y complejas del mundo.

Por su parte, los países del Sahel central se han visto afectados durante años por los impactos del cambio climático, que a su vez han interrumpido la disponibilidad y el acceso a los alimentos y han creado la actual crisis nutricional. La creciente inseguridad en la región ha agravado el problema al interrumpir el acceso a los servicios sociales, la producción de alimentos y la economía pastoril. Aquí, más de 650.000 menores de cinco años padecen hambre grave.

HAY QUE ACTUAR CON RAPIDEZ

Ante esta situación, Save the Children ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que actúe con rapidez para evitar la pérdida de millones de vidas e instado a los líderes mundiales a que den prioridad a las respuestas humanitarias que brindan asistencia urgente a las familias que sufren la crisis alimentaria.

Desde la ONG, han propuesto como medidas urgentes transferencias de dinero en efectivo, cupones para cambiar por alimentos y tratamientos esenciales nutricionales.

Para Save the Children, no es una coincidencia que muchos de los países que ahora corren mayor riesgo de padecer hambre sean también los que están sumidos en un conflicto, por lo que ha pedido a los líderes mundiales que acaten la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que pidió un alto el fuego global para ayudar a abordar la pandemia.