Qué es la doctrina Estrada por la que México rechaza intervenir en Venezuela

Obrador presents National Reading Strategy in Mexico
Jessica Espinosa/NOTIMEX/dpa
Actualizado 28/01/2019 18:14:17 CET

   CIUDAD DE MÉXICO, 28 Ene. (Notimérica) -

   En los últimos días, una tradicional doctrina de política exterior de México fue desenterrada y puesta en boca de todos, después de que el Gobierno del presidente, Andrés Manuel López Obrador, tomara la decisión de no intervenir en los asuntos internos de Venezuela.

   Esa había sido la norma de oro que orientó la política exterior de México durante la mayor parte del siglo XX, la doctrina Estrada, que aunque fue dejada de lado, ahora está de vuelta.

   Este aparente giro en la postura de México se basa en la observación de esta doctrina, promulgada en 1930, que está haciendo la administración de López Obrador, guiada por los principios de libre determinación de los pueblos y de no intervención en los asuntos internos de otros Estados.

   "Si bien estos son principios normativos de la política exterior mexicana que están en la Constitución federal, la doctrina Estrada es interpretable", señaló a la agencia 'Sputnik' el responsable del programa de estudios sobre la Unión Europea de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) el profesor Luis Huacuja.

   Las nociones de no intervención y el derecho a la autodeterminación de los pueblos quedaron consagrados en la Constitución mexicana en su artículo 89. Además de esto, varios expertos aseguran que esta política exterior le permitió al país mantener relaciones estables y duraderas con países de diversas ideologías, especialmente en procesos revolucionarios, como ocurrió con Cuba en la década de los 60, siendo México la única nación de América Latina con la que la isla no rompió relaciones.

   La doctrina fue bautizada por una posición que tomó en 1930 Genaro Estrada, en aquel entonces secretario de Relaciones Exteriores. El canciller rechazó el reconocimiento de Gobiernos que llegan al poder por medios no constitucionales, "pues de esa práctica se han aprovechado Gobiernos poderosos para obtener ventajas de los países débiles", según recuerda un trabajo del diplomático Jorge Palacios Trevino.

   Huacuja indicó que a lo largo de su historia, México ha interpretado esta doctrina según las situaciones. En ese sentido, citó dos casos del siglo XX: cuando desconoció a la dictadura de Augusto Pinochet en Chile (1973-1990) y a la de Francisco Franco, en España (1936-1975). "Esta doctrina Estrada no está labrada sobre piedra", sostuvo el académico.

   A criterio del profesor, la posición que México asumió ante el Grupo de Lima a comienzos de enero fue un antecedente claro de su decisión actual. En los primeros días del año, el Gobierno de López Obrador optó por no sumarse a la declaración emitida a Maduro anunciándole que no lo reconocerían como presidente de Venezuela a partir del 10 de enero, fecha en la que asumió el mandato para el que resultó elegido en los comicios de 2018.

   De momento, opinó Huacuja, "es insuficiente" pensar en apenas México y Uruguay como promotores de una salida dialogada de los diferentes actores involucrados en la crisis de Venezuela.

   "Hay que acercarse a la posición con la Unión Europea y las Naciones Unidas. Esto le dará más solidez a un posible diálogo, del que todavía es prematuro pensar en su formato y tiempos", apuntó el académico.

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