Actualizado 15/06/2015 18:25:52 +00:00 CET

Edwards: "Bolívar fue un libertador heróico pero un iluso político"

Revolución bolivariana
Foto: WIKIPEDIA

   MADRID, 15 Jun. (Notimérica) -

   El escritor, periodista y diplomático chileno Jorge Edwards, dijo este lunes que la "verdadera política" está "desacreditada" mientras que la revolución se ha convertido en idolatría.

   Edwards, que ingresó a la vida diplomática en 1957, y que tras el golpe de estado en Chile, se trasladó a España, expuso que en algunos países de América del centro y del sur, "se propaga la buena nueva del bolivarianismo", hasta el punto de considerar que "si queremos ser algo, tenemos que ser bolivarianos".

   Tras indicar que, "como siempre", el conocimiento "interesado y deformado del pasado nos lleva a la confusión presente y futura", el escritor, quien en 1999 recibió el prestigioso Premio Cervantes, señaló que en la gran declaración de sus años finales, Simón Bolívar tuvo que reconocer que había "arado en el mar".

   En otras palabras --dijo--, tuvo que admitir "que se había equivocado en forma profunda", dijo Edwards, quien afirmó que Bolívar "fue un libertador heroico, pero un legislador insuficiente y un iluso político".

   Para el escritor, en los tiempos actuales, la política, "la verdadera política, con su análisis matizado de los fenómenos sociales, con su equilibrio, con su sentido del consenso, de la prudencia, de la negociación, ha sido desacreditada", mientras que la revolución, en cambio, "se ha convertido en idolatría".

   Advirtió al respecto de que la revolución idolatrada, "religión de nueva especie", tiene sus inevitables "inquisidores y sus callejones sin salida", y se refirió a la historia hispanoamericana, que definió como una historia "trágica, con escasos paréntesis mejores, y que se ha burlado siempre de las teorías y las rigideces ideológicas".

VISIONES IRREALES.

   El escritor, quien ofreció en Madrid la conferencia inaugural de la XIII edición del 'Programa Jóvenes Líderes Iberoamericanos', señaló en su intervención que la aceptación, sin suficiente examen, sin crítica, de los lugares comunes históricos, "nos lleva a cultivar visiones irreales, puramente voluntaristas".

   Señaló al respecto que el gran organizador del estado de derecho chileno fue un venezolano contratado por el Gobierno del Chile de fines de la década de 1820, Andrés Bello, y dijo que "mientras el fogoso y romántico compañero de juventud, Simón Bolívar, corría por el continente y araba en el mar", Bello construía los fundamentos jurídicos, pedagógicos, culturales, y lingüísticos, "de una república posible, estable".

   Y es que, según el escritor chileno, la inteligencia en estado puro, sin el acompañamiento de la sabiduría, suele ser "unilateral, disociadora".

   Como ejemplo, señaló que Chile, dentro del conjunto de Hispanoamérica, ha sido un país relativamente equilibrado, estable, donde el estado de derecho "ha sufrido alteraciones dramáticas", pero donde el equilibrio y la división de los poderes "han terminado por restablecerse".

   El ex diplomático recordó que cuando viajó a Cuba en calidad de diplomático chileno, encargado de la misión de abrir la embajada de su país, en los primeros días de la experiencia socialista de Salvador Allende, tuvo la impresión "de viajar de un mundo político a otro, de tener que conjugar visiones políticas en cierto modo incompatibles".

   Cumplía entonces una misión transitoria: debía instalar la embajada y entregarla al embajador chileno nombrado por Allende. Pero en la Constitución política de entonces, los embajadores, designados por el presidente de la república, tenían que ser confirmados por el senado en sesión secreta. Y ocurrió que el senado chileno rechazó al primero de los embajadores designados por Salvador Allende.

   "¿POR QUÉ NO CIERRAN EL SENADO?".

   "Cuando fui al Ministerio de Relaciones cubano a informar sobre este asunto, me hicieron la siguiente, textual, candorosa, pregunta: "¿Y por qué no cierran ustedes el senado?".

   A juicio de Edwards, la respuesta a la pregunta de los altos funcionarios cubanos es, sobre todo con la perspectiva de hoy, "dramática", ya que el gobierno legal, alcanzado por medio de elecciones libres, después de cumplir con todos los trámites prescritos por la constitución vigente, no tenía poder alguno que le permitiera cerrar el senado o el congreso. Tampoco tenía la fuerza política y militar necesaria para hacerlo.

   "Pero el deterioro de la economía, la aguda división de la sociedad, el estado de preguerra civil que se produjo en los tres años del allendismo, ayudó a que los militares tomaran el poder y cerraran el parlamento chileno, senado y cámara de diputados, sin mayores trámites", subrayó el escritor.

   La conclusión: Chile había hecho un intento de revolución legal, pacífica, "llena de buenas intenciones", desde una minoría electoral, puesto que Allende sólo había alcanzado el 37 por ciento del voto en las elecciones presidenciales, "y todo había terminado en un baño de sangre y en el colapso de una democracia republicana que tenía más de cien años".

   "Hubo inteligencia, hubo astucia, se recurrió a los llamados 'resquicios legales', pero la auténtica sabiduría política fue derrotada por la fuerza en estado bruto", lamentó.

   BUSCAR CONSENSOS.

   El escritor, quien señaló en su intervención que después de una larga experiencia, no se siente en condiciones de dar consejos a los jóvenes, apuntó que la búsqueda de consensos y de caminos equilibrados que proponía el escritor francés Michel de Montaigne, en una época de guerras religiosas internas, "es una orientación interesante".

   También dijo que "la prudencia" de Andrés Bello, su estudio y su respeto por el pasado intelectual, literario, jurídico, su relativo escepticismo frente a las novedades presentes, es "un signo válido".

   "Pienso, en seguida, en una conducta que he tratado de seguir. No siempre tenemos las grandes oportunidades, las coyunturas históricas excepcionales, los destinos al estilo de Julio César o Napoleón Bonaparte. Pero tiene sentido hacer bien, con paciencia, con el máximo de conocimiento, sin ahorrar energías, las tareas menores", concluyó Edwards.