Publicado 25/02/2026 03:09

Amnistía ve "sombría y vergonzosa" la cifra de 150 muertos en bombardeos de EEUU en el Caribe y el Pacífico

Insta al Congreso a actuar para "detener estos ataques aéreos y exigir responsabilidades"

Supuesta embarcación de narcotráfico atacada por EEUU en el Caribe
Supuesta embarcación de narcotráfico atacada por EEUU en el Caribe - FUERZAS ARMADAS DE EEUU

MADRID, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -

La ONG Amnistía Internacional ha tachado de "sombrío y vergonzoso" que Estados Unidos haya acabado ya con la vida de 150 personas en bombardeos contra embarcaciones en el mar Caribe y en el océano Pacífico oriental --que Washington presenta como narcolanchas--, una serie de "asesinatos" que también ha descrito como "ejecuciones extrajudiciales", reclamando su fin y la exigencia de responsabilidades a las autoridades estadounidenses.

"El Ejército estadounidense ha alcanzado un hito sombrío y vergonzoso al anunciar tres asesinatos más en el Caribe, lo que eleva el total de muertos a 150. Estas muertes son las últimas de lo que, según el Derecho nacional e Internacional, puede interpretarse lamentablemente como decenas de asesinatos cometidos en el mar con total impunidad", ha denunciado la directora nacional de relaciones gubernamentales de Amnistía Internacional en Estados Unidos, Amanda Klasing, en un comunicado de la organización.

Al hilo, ha argumentado que, "independientemente de la dudosa cobertura que pueda proporcionar un análisis del Departamento de Justicia, estos asesinatos constituyen ejecuciones extrajudiciales". "Interceptar supuestos barcos cargados de drogas es una operación policial, sujeta a las normas policiales derivadas del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, que establece que todas las personas tienen derecho a la vida y a un juicio justo, y solo permite a los estados usar la fuerza letal cuando existe una amenaza inminente para la vida y medios menos extremos, como la captura, son insuficientes", ha subrayado.

"Un Estado que mata intencionalmente a alguien fuera de esas circunstancias está cometiendo una ejecución extrajudicial, sin importar el delito que se le imputa", ha reclamado Klasing, que ha insistido en que "estos ataques deben cesar, y los perpetradores, incluidos altos funcionarios, deben rendir cuentas".

En este contexto, la dirigente humanitaria ha instado al Congreso a que "actúe para detener estos asesinatos", lamentando que desde el inicio de la campaña de bombardeos en septiembre de 2025 "algunos legisladores han intentado tomar medidas legislativas para detenerlos, pero el Congreso en su conjunto ha abdicado de su deber de exigir responsabilidades a esta administración por sus acciones".

Por ello, ha reivindicado que el Congreso "debe trabajar unido para ejercer su función de supervisión" y que los senadores y representantes "deben hacer todo lo posible para detener estos ataques aéreos y exigir responsabilidades por las políticas y acciones que han provocado estos asesinatos".

Desde el 2 de septiembre de 2025, las Fuerzas Armadas estadounidenses han llevado a cabo, bajo la denominada 'Operación Lanza del Sur', una serie de ataques aéreos en Caribe y el Pacífico presuntamente dirigidos contra embarcaciones que la Casa Blanca vincula con el narcotráfico, tachando a sus operadores de "narcoterroristas".

Con todo, la Administración de Donald Trump no ha mostrado hasta el momento ninguna prueba de sus acusaciones contra las personas que ha asesinado, que incluyen a nacionales de Venezuela, Colombia y Trinidad y Tobago.

Además, estos bombardeos han arrastrado otras controversias, como en el caso del primero de ellos, en el que, tras días negándolo, la Casa Blanca acabó por reconocer y defender en diciembre de 2025 la actuación de las fuerzas estadounidenses al atacar a los dos supervivientes de una operación militar en la que terminaron por morir las once personas a bordo de la embarcación objetivo.

En aquel entonces, una de las principales polémicas era quién había ordenado ese segundo bombardeo, con múltiples acusaciones apuntando al secretario de Defensa, Pete Hegseth, si bien la Administración Trump responsabilizó al almirante de la Marina Frank Bradley, aun autorizado por el propio jefe del Pentágono. Desde entonces, el Ejército estadounidense ha ido nombrando al mando militar que ordena cada ataque. En las últimas ocasiones ha sido el general Francis Donovan, mientras que Hegseth ordenó por última vez un bombardeo de este tipo el 23 de enero, en un ataque que dejó dos muertos y un superviviente, según el Comando Sur.

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