Publicado 19/10/2020 17:50CET

EEUU condena el secuestro y ejecución de diez suníes en Irak y acusa de lo sucedido a milicias chiíes apoyadas por Irán

Irak.- EEUU condena el secuestro y ejecución de diez suníes y acusa de lo sucedi
Irak.- EEUU condena el secuestro y ejecución de diez suníes y acusa de lo sucedi - Rafael Herlich/US Department of / DPA - Archivo

MADRID, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Estados Unidos ha condenado este lunes el secuestro y ejecución de diez suníes en la provincia iraquí de Saladino (centro) y el asalto contra la sede del Partido Democrático del Kurdistán (PDK) en la capital del país, Bagdad, sucesos que ha achacado a milicias chiíes respaldadas por Irán.

"Estados Unidos condena firmemente la masacre de civiles inocentes por parte de milicias respaldadas por Irán en la provincia de Saladino. Esto ocurrió a pocas horas de un ataque por parte de milicias apoyadas por Irán contra la oficina del PDK en Bagdad", ha dicho la portavoz del Departamento de Estado, Morgan Ortagus.

Así, ha pedido al Gobierno iraquí "que ejerza el control inmediatamente" sobre estas milicias, a las que ha acusado de "atacara a minorías religiosas y étnicas, manifestantes y activistas pacíficos, sedes de partidos políticos y misiones diplomáticas".

"Los responsables de esta violencia deben ser llevados ante la justicia", ha dicho en un comunicado, en el que ha recalcado que "las acciones de estos grupos están evitando que la comunidad internacional ayude a Irak y están llevando al país hacia la violencia sectaria y la inestabilidad".

"Pedimos a todas las partes que actúen con responsabilidad y trabajen juntas para ayudar a Irak a superar sus desafíos a nivel económico y de seguridad, así como la pandemia de COVID-19", ha remachado Ortagus en su comunicado, publicado en la página web del Departamento de Estado.

El primer ministro iraquí, Mustafá al Kazemi, ha prometido incrementar la seguridad en Saladino tras el incidente, en el marco de una reunión celebrada durante el fin de semana con familiares de las víctimas, tal y como ha recogido la agencia iraquí de noticias ANI.

"Vuestros hijos que han sido asesinados y perseguidos son también nuestros hijos. Su sangre no se perderá en vano. Ordenaremos la presencia de las fuerzas de seguridad para fortalecer (la seguridad) y dar más protección", señaló.

El incidente tuvo lugar en la aldea de Farahat, donde fueron secuestrados doce suníes, diez de los cuales fueron hallados muertos durante la jornada del sábado, tal y como confirmó Jaled Jabarra, jefe del partido Wafd y miembro de las fuerzas tribales de Saladino.

Jabarra destacó que todos los ejecutados eran miembros de las fuerzas tribales, algunos de los cuales "eran estudiantes". "Se desconoce el paradero de los otros dos", ha dicho, en declaraciones concedidas a la cadena de televisión kurda Rudaw.

Por el momento ningún grupo ha reclamado la autoría de las ejecuciones, si bien Jabarra ha subrayado que la zona está bajo control de Asaib Ahl al Haq, una facción de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), una coalición de milicias progubernamentales, muchas de las cuales reciben apoyo iraní.

ATAQUE CONTRA LA SEDE DEL KDP

Milicianos de las FMP --también conocidas como Hashd al Shaabi-- atacaron el sábado la sede del KDP tras las críticas del exministro de Exteriores del país y alto cargo de la formación, Hoshyar Zebari, criticando a estos grupos por sus ataques contra objetivos internacionales.

Los asaltantes prendieron fuego a una bandera de la región del Kurdistán iraquí y destruyeron imágenes del líder kurdo Masud Barzani, lo que provocó críticas del presidente de la región semiautónoma del Kurdistán iraquí, Nechirvan Barzani.

La oficina de Al Kazemi ha condenado igualmente el ataque y ha anunciado la apertura de una investigación sobre lo sucedido, en el marco de la cual han sido arrestadas al menos 15 personas.

La propia Ortagus condenó el sábado lo sucedido y recalcó que "la capacidad de hablar con libertad y de forma crítica es un componente vital de cualquier democracia, y los partidos políticos tienen que poder participar en un debate robusto sin amenazas de milicias y matones".

"Las actividades desestabilizadoras de las milicias apoyadas por Irán que operan fuera del control del Gobierno están azuzando las tensiones étnicas y sectarias y socavando la democracia", alertó.

Por ello, Ortagus reclamó "firmemente" a todas las partes "que se comporten con responsabilidad durante este periodo crítico, en el que Irak hace frente a una pandemia, una crisis económica y la continuada amenaza de Estado Islámico".

AUMENTO DE LAS TENSIONES

Los incidentes tuvieron lugar apenas unos días después de que el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, manifestara las autoridades iraquíes "están haciendo más" para garantizar la seguridad de la Embajada estadounidense en Bagdad, tras el repunte de los ataques contra objetivos internacionales en el país.

Así, hizo referencia al alto el fuego anunciado el 11 de octubre por un grupo de milicias progubernamentales respaldadas por Irán, que afirmaron que suspenderían sus ataques con proyectiles y bombas contra objetivos estadounidenses a cambio de que las tropas norteamericanas se retiren del país.

En septiembre surgieron informaciones sobre una advertencia de Estados Unidos a Bagdad sobre el posible cierre de su Embajada en Bagdad y la retirada de tropas si no se pone fin a los ataques por parte de milicias contra objetivos internacionales. Los incidentes han sido achacados principalmente a milicias apoyadas por Irán.

Tras ello, el presidente del comité de Seguridad del Parlamento iraquí, Mohamed Rida, que Al Kazemi había ordenado la apertura de investigaciones por los continuados ataques contra objetivos de la coalición internacional y las misiones diplomáticas extranjeras en el país.

Las tensiones entre Washington y Teherán han aumentado desde que Estados Unidos se retirara en 2018 del acuerdo nuclear de 2015 y repuntaron en enero después de que el Ejército estadounidense matara en un bombardeo en Irak al jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, Qasem Soleimani.