Actualizado 28/06/2006 3:42:20 +00:00 CET

EEUU/México.- Ejecutan en Texas al mexicano Ángel Maturino Reséndiz, conocido como "el asesino del ferrocarril"

HUNTSVILLE, 28 Jun. (EP/AP) -

El homicida mexicano Angel Maturino Reséndiz, más conocido como el "asesino del ferrocarril" e inmigrante ilegal que fue hallado culpable de al menos 15 asesinatos ocurridos en lugares cercanos a vías del tren, fue ejecutado el martes en Texas mediante una inyección letal.

El reo, que escapaba a bordo de los vagones, fue sentenciado a pena de muerte tras ser hallado culpable por el asesinato de la doctora Claudia Benton hace siete años.

El asesinato de la doctora formó parte de una cadena de homicidios perpetrados entre 1998 y 1999 y que llevaron a Maturino Reséndiz a ocupar un lugar en la lista de los 10 criminales más buscados.

Las autoridades emprendieron una búsqueda del criminal, que logró ingresar en territorio estadounidense y se desplazaba por el país a bordo de trenes de carga.

Benton, de 39 años, que fue apuñalada con un cuchillo de cocina, golpeada en 19 ocasiones con una estatuilla de bronce y violada en su casa ocho días antes de la Navidad de 1998 en el sector de West University Place, de la ciudad de Houston, se encontraba en una calle situada enfrente de las vías del tren.

El esposo de la mujer, George Benton, estuvo presente para presenciar la ejecución de Maturino Reséndiz.

"La razón principal por la que vine a Texas para esta ejecución es para hacer una declaración de que la gente debe entender lo que realmente es la maldad, y la pena de muerte. Este tipo de conclusión para estos asesinos odiosos, es la solución adecuada", señaló Benton.

La muerte de Claudia Benton está entre ocho asesinatos cometidos en Texas y que aparentemente fueron cometidos por Reséndiz. Se le involucra en otras dos muertes en Illinois y Florida, así como en una en los estados de Kentucky, California y Georgia.

El abogado de Maturino Reséndiz, Jack Zimmermann, alegó que su cliente, quien se describía como mitad hombre, mitad ángel, le había dicho a los psiquiatras que no creía que fuera a morir.

"No ejecutamos a enfermos mentales, no ejecutamos a personas que no son conscientes de que van a ser ejecutadas", señaló Zimmermann.

El consulado general de México en Houston presentó una apelación ante la Corte Suprema de Estados Unidos donde cuestionó la capacidad mental de Maturino Reséndiz y puso en duda la constitucionalidad de la inyección letal, un proceso que describió como castigo cruel y desmedido. En México, la pena capital está prohibida.