EEUU.- O'Malley, arzobispo de Boston: "Los abusos se convirtieron en una fuerza para la desevangelización"

Publicado 05/02/2020 14:29:21CET

MADRID, 5 Feb. (EUROPA PRESS) -

El cardenal arzobispo de Boston, Patrick O'Malley, ha afirmado que la "plaga" de los abusos sexuales a menores por parte del clero en Boston --hechos publicados por The Boston Globe en 2002--- se convirtieron en "una fuerza para la desevangelización" pues muchos católicos dejaron de practicar su fe; y ha recomendado tener "protocolos claros y públicos" en las iglesias frente a los abusos.

"Los católicos de Boston y del mundo se entristecieron y sorprendieron por la cantidad de sacerdotes que habían sido acusados y por el hecho de que a muchos se les permitió continuar su ministerio. La Iglesia los defraudó y se hizo difícil confiar en el liderazgo de la Iglesia, si había tantos que habían abusado de esa confianza, y esto se convirtió en una fuerza para la desevangelización", ha subrayado O'Malley.

Así lo ha indicado el cardenal O'Malley este miércoles 5 de febrero durante su intervención en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, en el marco de las III jornadas de actualización pastoral para sacerdotes 'Evangelizar la gran ciudad: Madrid 2020'.

Según ha precisado O'Malley, debido a este "escándalo" de los abusos, "muchos católicos dejaron de practicar su fe completamente, se avergonzaron de su afiliación a la Iglesia" y, al mismo tiempo, "la Iglesia y los sacerdotes fueron objeto de ridículo y burla por gran parte de la cultura contemporánea".

En este contexto, para O'Malley, la prioridad al llegar a la diócesis de Boston en 2003 como obispo fue reunirse con las víctimas, "reconocer los errores graves" cometidos por la Iglesia y poner en marcha políticas contra los abusos.

En este sentido, ha recomendado diseñar protocolos "claros y públicos" para detectar y combatir los abusos por parte del clero. "El peligro más grande es no disponer de protocolos claros y bien pensados. Cuando se improvisa, se cometen muchos grandes errores", ha advertido.

Por otro lado, también ha insistido en la importancia de que las finanzas de la Iglesia sean "transparentes", algo que en su diócesis les ayudó a recuperar la confianza de feligreses que habían dejado de dar su apoyo. "Nuestro uso de los bienes de la Iglesia tiene que ser transparente, honesto y reflejar los valores del Evangelio", ha indicado.

En cuanto a las vocaciones al sacerdocio, O'Malley ha contado que cuando llegó a Boston se encontró el seminario diocesano "casi vacío" y, por ello, decidió apostar por la formación de los futuros sacerdotes, intentando que no estuvieran aislados porque "el aislamiento es un veneno para el sacerdote".

"Los sacerdotes se enfrentan a muchos desafíos en el mundo de hoy donde ya no gozan del prestigio del pasado. La secularización, el escándalo del abuso sexual y el analfabetismo religioso requieren un profundo compromiso por parte de los sacerdotes de hoy", ha enfatizado.

Asimismo, el arzobispo de Boston ha hecho un llamamiento para "no abandonar nunca el compromiso con los niños no nacidos" frente a los "proaborto", aunque ha instado a aprender a centrarse más en las mujeres que están "en crisis" y se plantean abortar.

Además, se ha referido al "desafío" de la migración. O'Malley, que trabajó en Washington D.C. con migrantes en situación irregular que llegaban a EEUU huyendo de El Salvador, Honduras o Guatemala, ha asegurado que la migración presenta hoy al católico la posibilidad de "elegir entre ser como el buen samaritano o dar la espalda a estos hermanos".

EL "DIABLO" DEL INDIVIDUALISMO

Por su parte, el cardenal Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia, que también ha intervenido en estas Jornadas, se ha centrado en los desafíos de las grandes ciudades y ha invitado a ser "constructores, arquitectos" de estas ciudades en lugar de "administradores", y a luchar contra el "diablo" del "individualismo".

"En la ciudad está el diablo que es la división y el individualismo", ha advertido Zuppi, animando a dar testimonio del Evangelio en este contexto de ciudad formada por "islas".

Según ha precisado, la Iglesia tiene que dar respuesta al "hombre de la gran ciudad" con el "corazón fragmentado aislado, que ya no sabe lo que es, el hombre con sus patologías de soledad".

También ha advertido de la "secularización" en las grandes ciudades pero ha pedido no pensar que la Iglesia no tiene nada que decir. "A veces nos sentimos los últimos combatientes de una batalla, en un mundo descristianizado, pero tenemos que creer que tenemos algo que decir", ha indicado.

Asimismo, aludiendo a la invitación del Papa Francisco de ser hospital de campaña, ha subrayado que la Iglesia nunca deja de serlo porque "el mundo es una emergencia y siempre se encuentran hombres" que necesitan ayuda. Finalmente, ha pedido utilizar la "brújula" en lugar del "navegador" para no perderse por el camino las preguntas del hombre de la gran ciudad.

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