Publicado 14/08/2021 13:29CET

El Ejército libanés confisca gasolina en estaciones de servicio para su reparto gratuito en plena crisis energética

Archivo - Protesta en Beirut contra la escasez de combustible en medio de la crisis económica en Líbano
Archivo - Protesta en Beirut contra la escasez de combustible en medio de la crisis económica en Líbano - Marwan Naamani/dpa - Archivo

MADRID, 14 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Ejército de Líbano ha anunciado este sábado que confiscará toda la gasolina que permanece en las estaciones de servicio con vistas a su distribución gratuita entre una población asolada por la crisis de combustible y la falta de suministros.

"Las unidades del Ejército harán redadas en estaciones de servicio cerradas y confiscarán todas las cantidades embargadas de gasolina que allí se almacenen", han avisado los militares en su cuenta de Twitter.

El Ejército ha dado la opción a los responsables de las estaciones que se sumen por su propia voluntad a la iniciativa y distribuyan directamente el combustible "sin cargo alguno para los ciudadanos".

La escasez de combustible en el Líbano se ha ido agravando en los últimos meses hasta el punto de que el primer ministro, Hasán Diab, autorizó un nuevo tipo de cambio sobre la gasolina importada.

Sin embargo, la crisis escaló un nivel el miércoles cuando el gobernador del Banco Central de Líbano, Riad Salamé, anunció el fin de los subsidios para la importación de combustible, en lo que parecía un aviso de una nueva subida de los precios.

Las estaciones de servicio en Líbano cierran al mediodía últimamente y surten como máximo unos 25 litros por vehículo, lo que aboca a los automovilistas a horas de espera en colas cada vez más largas.

El presidente de Líbano, Michel Aoun, convocó una reunión de gabinete "extraordinaria" para discutir la crisis nacional, pero el primer ministro saliente cuyo gobierno renunció hace un año, se negó a asistir, tras argumentar que la Constitución restringe las funciones de su gabinete.

La situación se ha agravado por el hecho de que los líderes políticos siguen sin ponerse de acuerdo sobre un nuevo Gobierno para trazar un camino para salir de la crisis y negociar un paquete de recuperación con el Fondo Monetario Internacional.

Manifestantes en Beirut y en otras partes de Líbano han cerrado carreteras para protestar contra los cortes de energía y la escasez de combustible.

A principios de esta semana, el ministro interino de Energía, Raymond Ghajar, estimó que Líbano necesita unos 3.000 megavatios de electricidad pero solo produce unos 750 megavatios. El vacío ha sido cubierto durante décadas por miles de propietarios de generadores privados que también han tenido que cortar el suministro en medio de una grave escasez de diésel.

Ahora mismo, los libaneses obtienen un promedio de dos horas de electricidad al día de la compañía estatal, una entidad acusada de corrupción en múltiples ocasiones y que, según el portal Naharnet, ha costado a las arcas estatales más de 40.000 millones de dólares durante las últimas tres décadas.