Publicado 01/07/2021 14:52CET

Esuatini.- Sudáfrica pide "total contención" a las fuerzas de seguridad de Esuatini ante las protestas prodemocráticas

Archivo - El rey de Esuatini, Mswati III
Archivo - El rey de Esuatini, Mswati III - EDWIN REMSBERG/VWPICS/ZUMA PRESS/CONTACTOPHOTO

MADRID, 1 Jul. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Sudáfrica ha pedido este jueves a las fuerzas de seguridad de Esuatini que muestren "total contención" ante las recientes protestas prodemocráticas, que han derivado en disturbios en varias ciudades, en medio de las informaciones sobre varios muertos a causa de la represión de las movilizaciones.

El Ministerio de Exteriores sudafricano ha mostrado su "gran preocupación" en torno a la "situación política y de seguridad" en Esuatini. "Estamos particularmente preocupados por las informaciones sobre pérdida de vidas y destrucción de propiedades", ha manifestado.

Así, ha destacado en un comunicado publicado a través de su cuenta en la red social Facebook que "el derecho a la protesta pacífica está reconocido universalmente" y ha reclamado a las fuerzas de seguridad suazis que respeten "las cláusulas constitucionales y las leyes".

Por otra parte, el portavoz del Ministerio, Clayson Monyela, ha pedido a "todos los actores políticos y de la sociedad civil que participen en un diálogo significativo para resolver los desafíos políticos a los que hace frente el país africano".

Las autoridades de Esuatini no han facilitado por ahora un balance de víctimas en las protestas, si bien el presidente del Movimiento Democrático Unido del Pueblo (PUDEMO), Mlungisi Makhanya, ha indicado que más de 40 personas han muerto y 150 han resultado heridas, según ha recogido el portal de noticias Swaziland News.

Makhanya ha destacado que "cientos de suazis están aún desaparecidos" y ha destacado que los incidentes "son claramente inaceptables". "Pedimos que los responsables de emitir y ejecutar estos actos genocidas sean arrestados, juzgados y castigados", ha remachado.

El primer ministro en funciones de Esuatini, Themba Masuku, anunció el martes la imposición de un toque de queda y el cierre de las escuelas del país tras los incidentes, en los que ha sido desplegado el Ejército, al tiempo que denunció que "las protestas han sido secuestradas por elementos criminales".

"Se aplicará la ley contra todos aquellos que perpetúan la anarquía y amenazan las vidas y el sustento de la población de Esuatini. Nuestras fuerzas de seguridad están sobre el terreno para mantener la ley y el orden", dijo, antes de asegurar que el Gobierno y el Parlamento trabajarán para abordar las demandas de los manifestantes.

El propio Masuku rechazó el martes las informaciones sobre la presunta huida del país del rey Mswati III en medio de las protestas. La salida del monarca del país fue confirmada por medios sudafricanos y por el Partido Comunista de Esuatini.

LAS PROTESTAS

Las manifestaciones derivaron en disturbios durante la jornada del lunes, incluidos saqueos e incendios de varios edificios y tiendas propiedad del rey en Matsapha, situada en el centro del país. Las protestas estallaron durante la jornada del sábado para reclamar al rey un proceso de democratización, incluida su abdicación y la celebración de elecciones.

Kungahlwa Kwenile, uno de los líderes de las protestas, afirmó el martes que estos incidentes son parte de una campaña de desobediencia iniciada ante la represión de las protestas. "La gente debe actuar contra las propiedades y empresas del rey Mswati", defendió en declaraciones al portal de noticias Swaziland News.

"Si se niegan a abrir negociaciones en dos semanas, los manifestantes deben empezar a incendiar escuelas y otras propiedades. Necesitamos escuelas, pero preferimos empezar de nuevo con un nuevo Gobierno que permitir que se tolere que se abra fuego contra los ciudadanos", arguyó. "Esto debe hacerse por etapas, así que las escuelas no son ahora un objetivo", zanjó.

Esuatini, un país de cerca de 1,3 millones de habitantes conocido como Suazilandia hasta 2018, ha estado regido como una monarquía absoluta por Mswati III desde 1986. El monarca controla el Parlamento y nombra a los ministros, lo que ha generado críticas por su monopolio del poder.

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