Publicado 22/11/2020 16:41CET

Etiopía.- El Ejército etíope avisa a la población civil que se distancie del TPLF porque "no habrá piedad"

Refugiados etíopes en Sudán tras huir del conflicto en Tigray
Refugiados etíopes en Sudán tras huir del conflicto en Tigray - ACNUR/ARIANE MAXIANDEU

MADRID, 22 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Ejército etíope ha lanzado este domingo una clara advertencia a la población civil de Mekelle, la capital de la conflictiva región de Tigray, de que se distancie del Frente para la Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF) antes de que comience la operación militar definitiva para hacerse con el control de este bastión rebelde, ya que "no habrá piedad" cuando comience el ataque.

"Queremos mandar un mensaje a la gente de Mekelle: salváos de cualquier ataque de artillería. La junta (del TPLF) se está escudando en la gente y la gente debe aislarse de la junta. Después de ello, no habrá piedad", ha declarado el portavoz militar, coronel Dejene Tsegaye, en una rueda de prensa ante la cadena estatal EBC, recogida a su vez por el diario británico 'The Guardian'.

El Ejército se encuentra ya a menos de 100 kilómetros de la capital, y se dispone a lanzar "las próximas fases, que van a ser la parte decisiva de la operación: rodear la ciudad con tanques, terminar las batallas en las zonas montañosas y avanzar a campo abierto", según el coronel.

El portavoz ha insistido en su advertencia al asegurar que, hasta el momento, el Ejército etíope había hecho todo lo posible para prevenir víctimas civiles aunque la operación en Mekelle "podría arrojar un resultado distinto".

Un portavoz de la fuerza de intervención del Gobierno en Tigray, Redwan Husein, ha pedido al líder del TPLF, Gebretson Debremichael, que reconsidere su postura y se rinda, porque todavía hay tiempo. "El Gobierno", ha apostillado de todas formas en declaraciones recogidas también por el diario británico, "ejercerá la máxima contención para no causar un grave riesgo a los civiles".

El líder del TPLF ha asegurado por contra este mismo domingo que la ofensiva militar en Tigray está causando "enormes bajas a los invasores", en referencia al Ejército etíope. "Nuestras fuerzas están usando trincheras para defender sus posiciones. Como consecuencia, nuestras bajas son mínimas, aunque no puedo proporcionar un número exacto", ha indicado en un mensaje recogido por Bloomberg.

NUEVOS AVANCES

Horas antes, el Ejército etíope anunciaba que la localidad de Idaga Hamus, a unos 90 kilómetros de la capital, ya estaba bajo su control, tras capturar este sábado la localidad de Adigrat, la segunda ciudad más grande de la región, según un comunicado recogido por la cadena Fana. Así las cosas, el Ejército ya se ha hecho con el control de cinco localidades de la región, si se suman las de Shire, Axum y Adwa.

La escalada bélica ha sido la culminación de un pulso que comenzó con la llegada al poder de Abiy, como primer oromo jefe de Gobierno. El TPLF fue el partido fuerte dentro de la coalición que gobernó Etiopía desde 1991, el Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF), sustentada en las etnias.

Apartado del poder, el TPLF ha visto en las reformas acometidas por Abiy, en particular las relativas a abusos de Derechos Humanos y de reconciliación con grupos armados entre otros, como una 'caza de brujas' contra sus dirigentes, los cuales se vieron en muchos casos apartados de los cargos que ocupaban.

La ruptura definitiva la marcó la creación del Partido de la Prosperidad a finales de 2019 por parte de Abiy para dejar atrás al EPRDF. Todos los partidos que integraban la alianza gobernante, y algunos más en su órbita, se sumaron a la nueva formación, con la excepción del TPLF, lo que también dejó al partido al margen de la toma de decisiones en el Gobierno federal.

Así las cosas, el TPLF siguió adelante con el plan de celebrar elecciones en Tigray en septiembre pese a que la comisión electoral había decidido el aplazamiento de las generales al próximo año por la pandemia y a las presiones del Gobierno para que no siguiera adelante con sus planes. Posteriormente, anunció que no reconocía al Gobierno central.

Hay que recordar que más de 33.000 etíopes han cruzado la frontera con Sudán en poco más de una semana para escapar del conflicto. Quienes huyen, entre ellos muchos niños, lo hacen sin apenas nada para encontrarse en unas condiciones que no son las adecuadas y sin la ayuda que necesitan.

Desde la ONU y las ONG advierten de que dado el flujo continuado de llegadas, unas 4.000 al día, las autoridades sudanesas se están viendo desbordadas y pese a los esfuerzos de las organizaciones humanitarias, las necesidades están muy por encima de la capacidad de atenderlas.

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