Publicado 23/11/2020 13:49CET

Etiopía.- Etiopía afirma que los enviados de la UA para mediar en el conflicto no visitarán la región de Tigray

Cyril Ramaphosa, presidente de Sudáfrica
Cyril Ramaphosa, presidente de Sudáfrica - 2018 GETTY IMAGES / POOL - Archivo

El Gobierno acusa al TPLF de causar daños materiales en el aeropuerto de Axum antes de su retirada

MADRID, 23 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los enviados nombrados por la Unión Africana (UA) para intentar mediar en el conflicto en Etiopía a raíz de la ofensiva lanzada por el Gobierno central contra el Frente para la Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF), que gobierna la región de Tigray, no visitarán la zona en conflicto, según ha indicado la oficina del primer ministro, Abiy Ahmed.

El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, quien es además presidente de turno de la Unión Africana (UA), anunció el viernes el nombramiento de Joaquim Chissano, Ellen Johnson-Sirleaf y Kgalema Motlanthe --expresidentes de Mozambique, Liberia y Sudáfrica, respectivamente-- como enviados especiales para la crisis.

Tras ello, el Ejecutivo central afirmó a través de la unidad de verificación del estado de emergencia decretado en Tigray que Abiy se reuniría con los enviados "de uno en uno" y descartó que los enviados "vayan a viajar a Etiopía para mediar entre el Gobierno federal y los elementos criminales del TPLF".

En este sentido, Mamo Mihretu, asesor de Abiy, ha recalcado que esta delegación sólo se reunirá con el primer ministro y ha sostenido que "Tigray está en estos momentos bajo una operación militar". "Creemos que la operación militar terminará pronto", ha manifestado.

"Si el TPLF quiere poner fin al conflicto, todo lo que tiene que hacer es rendirse de forma pacífica y para eso no es necesario que nadie vaya a Tigray o Mekelle --la capital regional-- para dejárselo claro", ha argüido en declaraciones concedidas a la cadena de televisión británica BBC.

Asimismo, ha recordado que Adís Abeba ha dejado claro que no va a negociar con el TPLF y ha apuntado que "los hermanos y hermanas africanas jugarían un papel incluso más significativo si pusieran presión sobre el TPLF para que se rindiera".

Por ello, Mamo ha incidido en que los tres enviados de la UA se reunirán con Abiy para que éste les traslade información sobre la operación. El primer ministro dio el domingo 72 horas a las fuerzas de Tigray para que se entreguen, ante los avances de las tropas gubernamentales hacia Mekelle.

"Os pedimos evitar más matanzas y destrucción de ciudades y salvaros a vosotros mismos de la condena eterna en los libros de Historia", afirmó Abiy. "No se deben perder vidas ni se debe destruir ninguna propiedad por culpa de unos pocos individuos avariciosos que quieren tener impunidad utilizando a su propio pueblo como escudos humanos", agregó.

DAÑOS EN EL AEROPUERTO DE AXUM

En este sentido, la unidad de verificación del estado de emergencia decretado en Tigray que las fuerzas del TPLF han causado daños materiales en el aeropuerto de Axum antes de replegarse debido al avance de las tropas gubernamentales.

Así, ha detallado que el TPLF "ha destruido la pista de aterrizaje" del aeropuerto y ha añadido que estos actos "afectan en gran medida los esfuerzos del Gobierno federal para restaurar la ciudad", uno de los principales puntos turísticos del país africano.

"El Gobierno federal está decidido a restaurar la dignidad de esta ciudad histórica", ha reseñado en su vídeo, en el que se pueden ver los daños sufridos por las instalaciones en el aeropuerto, incluidos socavones en la pista de aterrizaje, que está además llena de piedras.

Tras el anuncio de Abiy, el Ejército anunció la toma de Idaga Hamus, ubicada entre Adigrat --en la que las fuerzas gubernamentales entraron días antes-- y Mekelle, en el marco de unos avances que han permitido a Adís Abeba tomar Shire, Adwa y Axum, según la cadena de televisión etíope Fana.

El Ejército etíope advirtió además a la población de Mekelle de que "no habrá piedad" una vez arranque la ofensiva. "Queremos mandar un mensaje a la gente de Mekelle: salváos de cualquier ataque de artillería. La junta (del TPLF) se está escudando en la gente y la gente debe aislarse de la junta", dijo el portavoz del Ejército, Dejene Tsegaye, en una rueda de prensa ante la cadena estatal EBC, recogida a su vez por el diario británico 'The Guardian'.

En respuesta, el director ejecutivo de Human Rights Watch (HRW), Kenneth Roch, ha señalado que "no es suficiente que el Ejército le diga a la gente de la capital de Tigray, Mekelle, que 'se salve de cualquier ataque con artillería'".

Roth ha destacado que las Fuerzas Armadas etíopes "tienen el deber de evitar causar daños a los que se quedan en Mekelle, no de simplemente amenazar con que 'no habrá piedad'", ha subrayado a través de un mensaje publicado en su cuenta en la red social Twitter.

LA OFENSIVA

Abiy anunció el 5 de noviembre el inicio de una ofensiva contra el TPLF en respuesta a un ataque del grupo contra una importante base del Ejército en la capital regional, y tras meses de distanciamiento entre esta formación y el Ejecutivo central.

El primer ministro ha defendido hasta la fecha que no habrá negociaciones hasta que la "junta" del TPLF se rinda, mientras las fuerzas gubernamentales han logrado avanzar en los últimos días en varios frentes hacia Mekelle.

La escalada bélica ha sido la culminación de un pulso que comenzó con la llegada al poder de Abiy, como primer oromo jefe de Gobierno. El TPLF fue el partido fuerte dentro de la coalición que gobernó Etiopía desde 1991, el Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF), sustentada en las etnias.

Apartado del poder, el TPLF ha visto en las reformas acometidas por Abiy, en particular las relativas a abusos de Derechos Humanos y de reconciliación con grupos armados entre otros, como una 'caza de brujas' contra sus dirigentes, los cuales se vieron en muchos casos apartados de los cargos que ocupaban.

La ruptura definitiva la marcó la creación del Partido de la Prosperidad a finales de 2019 por parte de Abiy para dejar atrás al EPRDF. Todos los partidos que integraban la alianza gobernante, y algunos más en su órbita, se sumaron a la nueva formación, con la excepción del TPLF, lo que también dejó al partido al margen de la toma de decisiones en el Gobierno federal.

Así las cosas, el TPLF siguió adelante con el plan de celebrar elecciones en Tigray en septiembre pese a que la comisión electoral había decidido el aplazamiento de las generales al próximo año por la pandemia y a las presiones del Gobierno para que no siguiera adelante con sus planes. Posteriormente, anunció que no reconocía al Gobierno central.