Publicado 15/07/2021 13:25CET

Etiopía.- La región etíope de Amhara afirma que pasa a la "ofensiva" frente al TPLF tras sus avances en Tigray

Archivo - Refugiados de Tigray, Etiopía, en Sudán
Archivo - Refugiados de Tigray, Etiopía, en Sudán - BYRON SMITH/GETTY IMAGES - Archivo

MADRID, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -

Las autoridades de la región etíope de Amhara han anunciado que sus fuerzas pasan a postura "ofensiva" ante los avances del Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) en la adyacente región de Tigray (norte), pese al alto el fuego unilateral decretado a finales de junio por el Gobierno central de Etiopía.

El portavoz de las autoridades regionales, Gizachew Mulune, ha resaltado que la decisión ha sido adoptada "ante la invasión a gran escala", por lo que ha recalcado que se trata de "un asunto de supervivencia", según ha recogido la Amhara Media Corporation a través de su cuenta en la red social Facebook.

"El estado regional no tolerará ninguna conspiración maligna por parte de fuerzas destructivas", ha manifestado, antes de incidir en que "de ahora en adelante no habrá sólo una postura defensiva, sino que se lanzará una ofensiva". El Gobierno central no se ha pronunciado sobre la decisión de Amhara, aliada de las fuerzas gubernamentales en la ofensiva lanzada en noviembre de 2020 contra el TPLF.

Las palabras de Gizachew han llegado después de que el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, acusara al TPLF de llevar a cabo ataques contra "corredores humanitarios" en el país y de reclutar a niños soldado para participar en los combates en la región de Tigray.

El Gobierno etíope anunció a finales de junio un alto el fuego unilateral tras varios días de informaciones sobre avances del TPLF en la región y horas después de que los milicianos irrumpieran en la capital de Tigray, Mekelle. El grupo rechazó el anuncio, que tildó de "broma" y aseguró que continuaría con sus avances, amenazando incluso con irrumpir en Eritrea.

Así, el TPLF reiteró sus exigencias de una retirada del Ejército de toda la región, una rendición de cuentas por parte de líderes de Etiopía y Eritrea --que apoyó a Adís Abeba en la ofensiva-- por crímenes cometidos en Tigray, la llegada de ayuda humanitaria y una liberación de presos como paso necesario para sumarse al alto el fuego.

Finalmente, en el terreno político, solicita el retorno al pleno reconocimiento del grupo como máxima autoridad y representante del "gobierno democráticamente electo" de Tigray sin intervención alguna de "las instituciones de seguridad o inteligencia" del Gobierno etíope, que han declarado al TPLF como una organización terrorista.

La ofensiva contra el TPLF arrancó el 4 de noviembre por orden del primer ministro en respuesta a un ataque del TPLF --que entonces gobernaba en Tigray-- contra una base del Ejército en Mekelle, que se saldó con la muerte de un importante número de militares etíopes.

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