Actualizado 26/06/2015 14:21 CET

Familia de secuestrada en Nigeria admite que pagó un rescate por su liberación

La misionera estadounidense Phyllis Sortor
Foto: IGLESIA METODISTA LIBRE DE ESTADOS UNIDOS

   SEATTLE, 26 Jun. (Reuters/EP) -

   La familia de una misionera estadounidense secuestrada en Nigeria, Phyllis Sortor, ha asegurado este jueves que pagó un rescate para que pudiese ser liberada el pasado mes de marzo y que recibió asesoramiento del FBI y del Departamento de Estado, aunque no durante la negociación del pago.

   Sortor, reverenda metodista de 72 años, fue secuestrada en febrero durante un asalto a un complejo religioso en el estado de Kofi. Doce días después, ya en marzo, quedó en libertad gracias al dinero entregado por su familia a los captores.

   La hermana de la rehén, Jo Lewis, ha explicado que funcionarios del FBI y del Departamento de Estado les asesoraron. "En un momento nos dijeron: 'sois el primer caso después de que se haya comenzado a aplicar un cambio'", ha dicho, en alusión al giro anunciado esta semana por el presidente, Barack Obama, y que da vía libre a las familias de secuestrados si quieren pagar un rescate.

   El Gobierno federal norteamericano analizó estas directrices durante más de seis meses, después de que familiares de rehenes en el extranjero criticasen públicamente los límites impuestos para las autoridades ante cualquier negociación. Bajo las anteriores políticas, una familia podía ser procesada si pagaba un rescate.

   Según Lewis y el obispo David Kendall, que se implicó activamente en todo el proceso, los agentes del FBI respondieron a todo tipo de preguntas y compartieron información sobre las acciones del Gobierno, al tiempo que buscaron formas de humanizar a la rehén cuando contactaban con los captores. El acceso a la información dejó a la familia "mucho más tranquila".

   Las autoridades supervisaron el caso pero dejaron la parte de la negociación a alguien externo. "No nos dieron ninguna ayuda económica, pero estaban aquí casi todos los días, cogiendo nuestras manos y diciéndonos lo que podríamos esperar y cómo reaccionar a diferentes situaciones", ha relatado la hermana de la misionera.

   Tanto Lewis como Kendall han contado que se organizaron llamadas en las que llegaron a participar numerosas personas. La hermana ha dicho que, en una ocasión, su salón albergó a más de cien personas durante una de estas llamadas y que uno de los agentes se ofreció a pasar la noche en la casa.

CANTIDAD SIN PRECISAR

   El entorno de Sortor no ha querido aclarar el dinero pagado a cambio de la liberación y tan sólo se han limitado a aclarar que fue mucho menos de los 300.000 dólares requeridos inicialmente por los secuestradores. La familia recibió donaciones procedentes de todo el país.

   Actualmente, Sortor sigue trabajando como misionera en Nigeria, aunque con mayores medidas de seguridad, ha explicado Lewis, que ahora teme los efectos que el cambio de política pueda tener para la situación de los más de 30 norteamericanos raptados en el exterior.

   En este sentido, ha apuntado que algunos grupos podrían ver en el secuestro una "fuente fácil de dinero" si entienden que ahora tendrán más fácil conseguir un rescate secuestrando a ciudadanos estadounidenses.