Publicado 27/05/2020 08:07CET

Filipinas.- HRW denuncia el impacto que la 'guerra contra las drogas' de Duterte tiene en miles de niños en Filipinas

Filipinas.- HRW denuncia el impacto que la 'guerra contra las drogas' de Duterte
Filipinas.- HRW denuncia el impacto que la 'guerra contra las drogas' de Duterte - 2019 GETTY IMAGES / EZRA ACAYAN - Archivo

La ONG reclama que el Consejo de DDHH de la ONU abra una investigación independiente

MADRID, 27 May. (EUROPA PRESS) -

La 'guerra contra las drogas' iniciada por el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, está teniendo un impacto físico, emocional y económico en miles de niños por lo que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU debería respaldar la apertura de una investigación independiente de los asesinatos y las violaciones contra menores que se han producido en el marco de la misma, reclama Human Rights Watch (HRW).

En su informe "'Nuestra familia ya no está': El impacto de la 'guerra contra las drogas' en los niños en Filipinas", HRW detalla el sufrimiento de los niños que han perdido a sus padres o tutores, el impacto psicológico vivido y los problemas económicos que han venido aparejados al hecho de la muerte del cabeza de familia.

Según denuncia la ONG, la situación de pobreza y el trauma ha empujado a muchos niños a dejar la escuela y ponerse a trabajar. Además, algunos de los que han perdido a familiares han sido víctimas de acoso en la escuela y la comunidad e incluso ha habido casos de niños que se han visto obligados a vivir en las calles.

La Agencia Antidrogas de Filipinas han informado de la muerte de 5.601 presuntos sospechosos durante las operaciones llevadas a cabo entre el 1 de julio de 2016 y el 31 de enero de 2020. "Este dato no incluye a los miles de asesinados por hombres armados no identificados o los llamados 'escuadrones de la muerte', muchos de ellos vinculados a la Policía", subraya HRW.

UN CENTENAR DE NIÑOS MUERTOS

Los grupos de defensa de los derechos de los niños en el país asiático han documentado que al menos 101 niños han sido víctimas de ejecuciones extrajudiciales o han muerto al encontrarse presentes durante operaciones antidroga entre mediados de 2016 y 2018. Las informaciones publicadas por la prensa muestran que el asesinato de menores ha continuado en los años sucesivos, según HRW.

Pero el impacto no solo se ha quedado en las víctimas, sino que los niños han contado a HRW las penurias a las que se han visto abocados por la pérdida de familiares. Jennifer tenía 12 años cuando los policías mataron a su padre delante suyo. "Mi padre les pedía clemencia pero no le escucharon", ha contado a la ONG, precisando que después de eso dejó de comer, se sentía angustiada y la acosaban en la escuela.

En el caso de los tres hijos de Renato, abatido en 2016 en Mandaluyong, tuvieron que dejar la escuela y desde entonces viven en las calles. "Tuve que trabajar duro cuando mi padre murió", cuenta Robert, que tenía 13 años cuando se produjeron los hechos y sus hermanos 10 y 1. "Me convertí en el padre de mis hermanos", añade. Para sacar adelante a la familia tuvo que trabajar recogiendo basura.

HAY QUE PONER FIN A LA VIOLENCIA

"Los niños filipinos han sufrido horriblemente por la decisión del presidente Duterte de dar rienda suelta a la Policía y sus matones contra presuntos drogadictos", lamenta el investigador de HRW para Filipinas, Carlos Conde. "El Gobierno necesita poner fin a esta violencia sin fin que está cambiando drásticamente las vidas de los niños y dar asistencia directa a los niños afectados", añade.

HRW denuncia que la falta de apoyo por parte del Gobierno ha empeorado la situación de estos niños, ya que la Administración carece de un programa para abordar sus necesidades. Además, subraya que los menores suelen tener dudas a la hora de pedir ayuda debido al estigma de la 'guerra contra las drogas'.

Aunque el Departamento de Bienestar Social y Desarrollo ofrece asistencia por ejemplo en los costes del entierro, no tiene ninguna campaña de alcance para estas familias y sus hijos, lo que deja cualquier apoyo en el plano económico, psicosocial o de salud mental en manos de las ONG, los grupos comunitarios o religiosos, subraya HRW.

La ONG ha recordado que en febrero de 2018, el Tribunal Penal Internacional (TPI) abrió un examen preliminar de las denuncias presentadas contra Duterte en relación con la 'guerra contra las drogas', provocando la salida del país del Estatuto de Roma.

Además, en junio de 2019, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó una resolución que solicitaba a la oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, que presentara un informe integral sobre la situación de los derechos fundamentales en Filipinas, el cual está previsto que se presente en la sesión de junio en Ginebra.

En este sentido, Conde defiende que "el Consejo de Derechos Humanos de la ONU debería crear una investigación internacional y presionar al Gobierno filipino para que ponga fin a su mortífera 'guerra contra las drogas'". "Si no se actúa ahora, toda una generación de niños filipinos será víctima de la violencia de la campaña antidroga de Duterte", advierte.