Actualizado 15/03/2018 15:15:00 +00:00 CET

La firma de la paz con el ELN corre más prisa de lo que parece

A rebel from Colombia's Marxist National Liberation Army (ELN) poses for a photo
REUTERS / STRINGER .

   BOGOTÁ, 15 Mar. (Notimérica) -

   Este jueves se inicia la quinta ronda de diálogo de paz entre la guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Gobierno de Juan Manuel Santos tras pasar por graves momentos de tensión entre ambas partes.

   El pasado mes de febrero el ELN anunció una tregua unilateral con motivo de las elecciones parlamentarias que tuvieron lugar el pasado domingo, precisamente las primeras en las que el partido político surgido tras la desmilitarización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) participaba.

   Su cumplimiento ha propiciado que Juan Manuel Santos aceptara reanudar las negociaciones con la guerrilla, temporalmente suspendidas desde enero. Y es que las conversaciones de paz con el ELN no han seguido el mismo ritmo que las que se realizaron con las FARC y que, finalmente, culminaron en un pacto de paz.

   Las negociaciones formales con el ELN arrancaron el día 8 de febrero de 2017 en Quito (Ecuador) después de ser suspendidas por última vez en diciembre de 2005. Durante los gobiernos de Andrés Pastrana (1998-2002) y Álvaro Uribe (2002-2006 y 2006-2010) se dieron contactos entre ambas partes con la intención de poner en marcha un proceso de paz, pero estas no tuvieron fruto.

   A pesar del apoyo brindado por el Gobierno del presidente mexicano Vicente Fox (2000-2006) y el del venezolano Hugo Chávez (1999-2013), los intentos de paz de Uribe no tuvieron una resolución favorable y acabaron, después de varios ataques urbanos del ELN, en un refuerzo militar del gobierno que aplacó notablemente a la guerrilla, que perdió gran cantidad de hombres.

   Posteriormente, el Gobierno de Santos oficializó las negociaciones y consiguió un hecho inexistente en la historia del país el 4 de septiembre de 2017: la primera tregua bilateral entre el Gobierno y la guerrilla, que comenzó el 1 de octubre y se extendió 102 días, hasta el 12 de enero de 2018.

   "Hoy, 4 de septiembre, exactamente cinco años después de que anunciamos el acuerdo marco con las FARC que nos condujo a la paz con esa organización guerrillera, vamos a firmar en Quito, después de intensas negociaciones que terminaron en la madrugada, un acuerdo para declarar un cese el fuego y de hostilidades bilateral", señaló el presidente por televisión.

   Sin embargo, el fin de la histórica tregua no tuvo la renovación que Santos pensaba, llevando a una interrupción del diálogo que, finalmente, hoy se reanuda. El alcance de la paz entre ambas partes, si bien es posible, debe cumplir diferentes requisitos que los establecidos con las FARC, pues la base de ambas guerrillas no es la misma.

SEGUNDA GUERRILLA DEL PAÍS

   El ELN nace en 1964, cuando las ahora extintas FARC comenzaban también a estar activas. Aunque pudiera parecer que el ELN era únicamente la segunda guerrilla más grande del país --hecho que desde el punto de vista armado y participativo era cierto-- el conjunto guerrillero posee una base que diferencia notablemente su lucha y su posible futura desmilitarización.

   El alcance político del ELN era más fuerte que el que las FARC tenía cuando se desarrollaban como grupo armado, algo que en la actualidad ha variado a raíz de la firma del Acuerdo de Paz con el Gobierno en 2016 y la formación del partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC).

   El surgimiento de las FARC estuvo relacionado con la respuesta reaccionaria que se dio al avance militar sobre un grupo campesino en Marquetalia (Tolima). De ahí que su composición inicial fuera de población campesina armada cuyo objetivo era defender su forma de vida.

   Por su parte, el ELN surgió como un grupo armado en el norte del país, en San Vicente de Chucurí (Santander), que formó sus filas con intelectuales de ideología marxista e inspirados en la Revolución Cubana que querían el poder. De hecho, sus guerrilleros viajaron a la isla para entrenarse y tuvieron el apoyo material de Fidel Castro.

   "El ELN se construyó en un modelo de guerrilla terrorista de izquierda, generalizado en América Latina, que tenía la peculiaridad de reclutar a sus combatientes entre jóvenes descontentos de clase media", indica el historiador David Bushnell en su libro 'Colombia: una nación a pesar de sí misma'.

   La instrucción en las filas del ELN de varios religiosos, como el cura Camilo Torres --muerto en combate en 1965, poco después de su ingreso-- o el español Manuel Pérez Martínez --muerto en 1998 por enfermedad--, hicieron que las bases ideológicas de izquierda del ELN se formularan con ideas de la teología de la liberación, dando lugar a un pensamiento propio.

   "Es una mezcla de Jesús, Marx y Che Guevara", indicaba a 'BBC Mundo' el académico de la Universidad Nacional de Colombia, Víctor de Currea Lugo, conocedor del grupo y con acceso a sus comandantes. Esto hace que las negociaciones de paz no puedan tener la misma base que las que se llevó a cabo entre las FARC y el Gobierno.

DIFERENTES ESTRUCTURAS

   A esto se suma que, mientras las FARC eran un grupo guerrillero de estructura vertical, el ELN tiene un organización más horizontal, tal y como manifiestan los especialistas. La toma de decisiones de la extinta guerrilla correspondía a una cúpula --el Comando Central (COCE)--, pero en el caso del Ejército de Liberación Nacional los comandantes locales poseen más libertad de movimiento.

   Así se explicaría, por ejemplo, el episodio de violencia que se dio el pasado día 13 de enero, unas horas después de que acabara la tregua bilateral con el Gobierno. El presidente Santos daba por hecho la continuidad de la no violencia entre ambas partes, pero esto no se cumplió por el ELN, a pesar de no hubieran surgido problemas entre ellos en el marco de las conversaciones.

   El mayor momento de actividad del ELN en Colombia fue durante la década de los años 90. Cientos de secuestros y extorsiones --los que han utilizado desde el principio como método de financiación, además del tráfico de drogas con el que se les relaciona desde hace varios años-- se unieron al ataque de estructuras petroleras.

   Las explosiones y ataques a oleoductos responden a una "manera de protesta contra la extremada 'generosidad' de los contratos suscritos entre el Gobierno colombiano y las multinacionales que compartían la explotación de los pozos de Ecopetrol", explica el historiador al citado medio.

¿PAZ CON EL URIBISMO?

   Ahora, se espera que el avance de las negociaciones sea notable e, incluso, pueda llegar a algún tipo de resolución. Las próximas elecciones presidenciales en Colombia --siendo la primera vuelta el 27 de mayo y la posible segunda el 17 de junio-- marcan el punto final de Juan Manuel Santos en la Presidencia de Colombia.

   Según los sondeos y los resultados electorales del pasado domingo, el uribismo y la derecha encabezan la intención de voto de los ciudadanos colombianos, lo que podría poner en serio peligro un acuerdo de paz con el Ejército de Liberación Nacional y el fin de la violencia armada en el país.

   El expresidente Álvaro Uribe encabezó el movimiento en contra del respaldo al primer acuerdo de paz con las FARC, siendo el resultado del plebiscito realizado contrario, así como se ha mostrado en constante desacuerdo con múltiples medidas acordadas con los exguerrilleros.

   El enfoque punitivo del expresidente y su movimiento político, de salir victorioso, será previsiblemente rechazado por la guerrilla, lo que podría estancar las negociaciones o, incluso, acabar por suspenderlas.