Publicado 28/10/2020 19:36CET

La fiscal jefe del TPI dice que la violencia tras las elecciones de 2010 en Costa de Marfil "no debe repetirse"

La fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional (TPI), Fatou Bensouda
La fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional (TPI), Fatou Bensouda - Manuel Elias/UN/dpa - Archivo

Ouattara defiende su candidatura y rechaza la posibilidad de aplazar los comicios

MADRID, 28 Oct. (EUROPA PRESS) -

La fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional (TPI), Fatou Bensouda, ha destacado este miércoles que la violencia registrada en Costa de Marfil tras las elecciones de 2010 "no debe repetirse", tras la muerte de al menos 30 personas en enfrentamientos antes de las presidenciales del 31 de octubre, marcadas por la decisión del mandatario, Alassane Ouattara, de buscar un tercer mandato.

Bensouda ha hecho referencia así a la crisis desencadenada en el país tras las elecciones de noviembre de 2010, cuando el entonces presidente, Laurent Gbagbo, se negó a reconocer su victoria frente a Ouattara, desencadenando una oleada de enfrentamientos en el país.

"Estoy muy preocupada por los informes públicos y las informaciones recibidas por mi oficina sobre un aumento de la violencia durante los últimos días en algunas localidades y ciudades de Costa de Marfil", ha señalado en un comunicado, en el que ha "lamentado especialmente" las acusaciones sobre violencia intercomunitaria.

Así, ha advertido de que estos incidentes, que incluyen asesinatos y daños a propiedades de la población civil, "podrían constituir crímenes bajo la jurisdicción del TPI", al tiempo que ha pedido a todos los actores políticos y sus seguidores que "muestren calma y contención".

"La violencia por parte de cualquier parte del espectro político no es una opción. Cualquier personas que cometa, ordene, incite, anime o contribuya de cualquier forma a cometer crímenes incluidos en el Estatuto de Roma podría ser objeto de procesos ante los tribunales de Costa de Marfil o ante el TPI", ha manifestado.

En este sentido, ha recordado que las investigaciones del tribunal internacional sobre la crisis de 2011 "están en marcha". "Mi oficina continuará supervisando de cerca la situación en todo el territorio de Costa de Marfil", ha rechazado Bensouda.

Las tensiones han aumentado drásticamente en el país a raíz de la decisión de Ouattara de buscar un tercer mandato, dando marcha atrás en su compromiso de no hacerlo, tras la repentina muerte en julio del entonces primer ministro y candidato gubernamental, Amadou Gon Coulibaly.

De hecho, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos hizo el martes un llamamiento a la "calma" y pidió al Gobierno que "garantice la rendición de cuentas" en torno a estas muertes en enfrentamientos intercomunitarios.

Los enfrentamientos intercomunitarios estallaron en Bongouanou (este) y Dabou (sureste) entre el 17 y el 21 de octubre, mientras que en varias protestas opositoras "personas no identificadas asaltaron, amenazaron e intimidaron a manifestantes con machetes y cuchillos, con aparente impunidad", según la oficina que encabeza Michelle Bachelet.

El propio Ouattara cifró el martes en 30 los muertos en los enfrentamientos y recalcó que "no son las fuerzas de seguridad las que han disparado contra la gente", antes de denunciar que "es un conflicto intercomunitario suscitado por la oposición".

"Lamento estos muertos y presento mis condolencias. Hace falta que esto pare", dijo, en una entrevista concedida a Radio France Internationale y France 24. "Las elecciones no tienen que ser una batalla a muerte", argumentó, al tiempo que descartó la posibilidad de que se repita el escenario posterior a los comicios de 2010.

El presidente marfileño defendió además su decisión de volver a concurrir a las urnas y ha reiterado que es "un sacrificio" que asume tras la "trágica" muerte de Gon Coulibaly. "Mi partido me pidió hacer el sacrificio de ser candidato y lo que acepté por mi partido y mi país", manifestó.

"DEBER PATRIÓTICO"

En esta línea, manifestó que su objetivo era mantener la "estabilidad" y la "seguridad" con su candidatura. "Lo hice por deber patriótico", subrayó, al tiempo que arguyó que el país africano "necesitaba esta candidatura".

"Me sacrifico en interés de mi país", señaló Ouattara, quien resaltó además que se trata de una decisión de su partido, la Agrupación de Houphouetistas por la Democracia y la Paz (RHDP). "No es una decisión de una persona", puntualizó.

Ouattara apuntó además que "no es un dictador" y recalcó que no será candidato en las próximas elecciones, previstas para 2025, de cara a las cuales podría proponer una nueva modificación de la Constitución para instaurar un límite de edad en la Presidencia.

"Es suficiente así. Es un sacrificio que hago este año. Por ello, me sará difícil, sino imposible (presentarme como candidato en 2025) y espero que la Constitución solucione ese problema", argumentó.

De cara a dichos comicios, se ha comprometido a "trabajar para encontrar un líder aceptado por la mayoría" de cara a una sucesión, en caso de que se imponga en las elecciones. "Gon Coulibaly lo era. Trabajaré para encontrar un joven que sea aceptado por la mayoría. Lo antes posible", añadió.

NO HABRÁ APLAZAMIENTO

En otro orden de cosas, descartó la posibilidad de aplazar las elecciones ante el boicot convocado por los dos principales candidatos opositores, el expresidente Henri Konan Bédié y Pascal Affi N'Guessan --del partido de Gbagbo--.

En este sentido, recalcó que ambos "son candidatos" y que "sus nombres figuran en las papeletas", dado que no han retirado sus candidaturas a pesar de su llamamiento al boicot y la desobediciencia civil para protestar contra la candidatura de Ouattara.

"Hay gente que votará por ellos", dijo, antes de reconocer que "algunas personas han seguido" el llamamiento al boicot. La comisión electoral afirmó recientemente que sólo el 41 por ciento de la población ha retirado su tarjeta de votación de cara a los comicios.

El mandatario marfileño defendió además que ha mostrado "disponibilidad" para reunirse con Bédié, quien se ha negado a ello, al tiempo que defendió la necesidad de que Gbagbo vuelva al país "en condiciones normales". "El pasaporte está en curso de entrega", dijo, algo rechazado por el expresidente.

El nombre de Gbagbo fue eliminado de la lista de candidatos, algo que también ocurrió con el del ex primer ministro y antiguo presidente del Parlamento Guillaume Soro, antiguo aliado de Ouattara.

De esta forma, únicamente cuatro candidatos podrán concurrir a las presidenciales, entre ellos Ouattara, Bédié y Affi N'Guessan. El último candidato es Bertin Konan Kouadio, quien ha rechazado sumarse al boicot y ha dicho que se enfrentará al presidente en las urnas.

"SOMOS DOS CANDIDATOS"

"Somos dos candidatos", ha señalado el político, conocido como 'KKB', quien ha subrayado que su victoria será "legítima" si sale como vencedor, tal y como ha recogido la agencia de noticias Bloomberg. "He mantenido mi candidatura porque no estoy de acuerdo con ellos", ha manifestado, en referencia a Bédié y Affi N'Guessan. "Ganaré", ha zanjado.

Bédié y Affi N'Guessan exigen la retirada de la candidatura "anticonstitucional e ilegal" de Ouattara, la reforma de la comisión electoral, la reforma del Consejo Constitucional, una auditoría internacional del censo, la liberación de presos políticos y el regreso de los exiliados, entre ellos Gbagbo, Soro y Charles Blé Goudé, antiguo ministro de Juventud y aliado de Gbagbo, del que también fue asesor.

El propio Affi N'Guessan alertó el lunes de que el país "está en peligro" y resaltó que "todas las pérdidas humanas son el resultado de la negativa del presidente candidato a privilegiar el diálogo" con la oposición, según el portal marfileño de noticias 7info.

Muchos marfileños temen que otra polémica electoral pueda conducir a una nueva oleada de violencia como la registrada tras los comicios de 2010, cuando Gbagbo se negó a reconocer la victoria de Ouattara, que remachó una década turbulenta en la que Costa de Marfil tiró por tierra años de avance próspero y estable.