Publicado 27/05/2020 02:21CET

Una generación en peligro en el noreste de Nigeria por Boko Haram y la respuesta del Ejército

Liberados en Nigeria más de 230 menores detenidos por su presunta vinculación co
Liberados en Nigeria más de 230 menores detenidos por su presunta vinculación co - UNICEF NIGERIA - Archivo

Amnistía denuncia que tanto el grupo islamista como el Ejército han cometido posibles crímenes de guerra y de lesa humanidad

MADRID, 27 May. (EUROPA PRESS) -

Una generación de niños ha crecido en la última década en el noreste de Nigeria rodeados por las atrocidades cometidas por el grupo terrorista Boko Haram y las graves violaciones de Derechos Humanos perpetradas por el Ejército nigeriano en su respuesta. A menos que se actúe de forma urgente para proteger a estos niños y ofrecerles una educación, Amnistía Internacional alerta de un riesgo real de toda "una generación perdida".

En su último informe, "'Se nos secaron las lágrimas': Abordando el peaje en los niños del conflicto en el noreste de Nigeria'", la organización examina cómo las detenciones y torturas ilegales generalizadas llevadas a cabo por el Ejército han agravado el sufrimiento de niños y niñas que han sido víctimas de crímenes de guerra y de lesa humanidad a manos de Boko Haram.

Según sostiene la directora en funciones de respuesta a las crisis de Amnistía, Joanne Mariner, "la última década de enconado conflicto entre el Ejército de Nigeria y Boko Haram ha supuesto un ataque contra la infancia en sí misma en el noreste del país".

En ese sentido, advierte de que "las autoridades nigerianas corren el riesgo de crear una generación perdida a menos que aborden urgentemente la forma en que la guerra ha afectado y traumatizado a miles de niños y niñas". Entre las "atrocidades" cometidas por Boko Haram figuran ataques a escuelas y el secuestro de "un gran número de niños y niñas para utilizarlos como combatientes o 'esposas'", explica.

Por su parte, el Ejército nigeriano "también ha tratado de forma terrible a quienes lograban escapar de tal brutalidad", precisa Mariner, que cita entre otros abusos "detenciones ilegales en masa en condiciones inhumanas hasta el uso de palizas y tortura, pasando por permitir abusos sexuales a manos de reclusos adultos". "Resulta increíble que las propias autoridades responsables de proteger a los menores les hayan podido causar tanto daño", lamenta.

En su década de actividad, Boko Haram --a la que desde 2016 se suma su escisión Estado Islámico en África Occidental (ISWA)-- ha cometido ataques a escuelas, secuestros generalizados, reclutamiento y uso de niños soldados y matrimonios forzados de niñas y mujeres con sus combatientes, hechos todos que, según recuerda Amnistía, constituyen delitos de Derecho Internacional.

En las zonas bajo control de los yihadistas, los menores han sido sometidos a tortura, incluidas flagelaciones, además de ser obligados a presenciar ejecuciones públicas y otros castigos brutales. Muchas de las niñas obligadas a casarse han tenido hijos durante su cautiverio y una vez rescatadas o tras escapar apenas han recibido ayuda para poder volver a la escuela, ganarse la vida o acceder a apoyo psicosocial.

Una de ellas, de 17 años, ha contado a la ONG su experiencia en el bosque de Sambisa, feudo tradicional de Boko Haram: Su 'esposo' le pegaba, sus "actividades diarias incluían rezar, cocinar cuando había comida y asistir a lecciones del Corán" además de ser testigo entre otras cosas de "lapidaciones y azotes con vara". "Fue una experiencia horrible", asegura. Ahora, le gustaría poder volver a la escuela, "pero no hay dinero".

DETENIDOS TRAS HUIR DE BOKO HARAM

Tampoco les va mucho mejor a los niños que consiguen escapar de las zonas bajo control de Boko Haram. En el mejor de los casos, explica la ONG, acaban desplazados, luchando por sobrevivir y sin prácticamente acceso a educación. En el peor de los casos, "son detenidos de forma arbitraria durante años en cuarteles militares, en condiciones que constituyen tortura y otros malos tratos".

Desde 2015, la ONU ha verificado la liberación de 2.879 menores que estaban bajo custodia militar, según los datos trasladados a Amnistía, que resalta que "es probable que estas cifras sean muy inferiores a las reales" teniendo en cuenta el limitado acceso a los centros de detención militar.

En todo caso, incide la organización, la mayoría de las detenciones son ilegales ya que los menores no son acusados ni procesados por ningún delito y ven negados sus derechos de acceso a asistencia letrada, a comparecer ante un juez o a comunicarse con sus familias. "Las detenciones ilegales generalizadas podrían constituir crímenes de lesa humanidad", previene Amnistía.

Según denuncia la ONG, quienes huyen de Boko Haram son sometidos a un 'examen' por el Ejército y la Fuerza Civil Especial Conjunta que en muchos casos "implica torturas hasta que 'confiesan'" su pertenencia al grupo terrorista. Quienes se sospecha que pertenecen o simpatizan con los yihadistas son recluidos durante meses o años "en pésimas condiciones en centros de detención".

CONDICIONES PÉSIMAS DE DETENCIÓN

Las personas que han pasado por esta experiencia coinciden en el hacinamiento extremo, la falta de ventilación en medio de un calor sofocante y en la presencia de orina y heces en el suelo por la falta de retretes. Pese a algunas mejoras recientes, la mayoría, incluidos niños, tienen un acceso inadecuado a agua, alimentos y atención médica.

"Hasta hoy, nadie me ha dicho por qué me trajeron aquí, qué había hecho, por qué me detuvieron", señala a la ONG un niño de 14 años, que fue secuestrado por los terroristas y detenido por el Ejército tras escapar. "Me pregunto, ¿por qué huí?", añade, denunciando las "horribles" en las que se encuentra recluido.

Estas condiciones extremas de detención "constituyen el crimen de guerra de tortura", subraya Amnistía, que calcula que al menos 10.000 personas, entre ellas muchos menores, han muerto bajo custodia durante el conflicto.

OPERACIÓN CORREDOR SEGURO

Por otra parte, Amnistía también ha documentado abusos en la 'Operación Corredor Seguro', un programa respaldado con millones de dólares por parte de la UE, Reino Unido y Estados Unidos, entre otros. En virtud del mismo, en 2016 se creó un centro de detención militar en las afueras de Gombe para desradicalizar y rehabilitar a presuntos combatientes o simpatizantes de Boko Haram. Desde entonces, ha habido cerca de 270 "graduados".

Aunque las condiciones de reclusión son mejores y se recibe apoyo psicosocial y educación para adultos, la mayoría de quienes pasan por él, incluidos menores, no han sido informados de la base jurídica de su arresto y todavía no tienen acceso a asistencia letrada ni a un tribunal para impugnar su detención. Pese a que les prometieron que su estancia sería de seis meses en algunos casos se prolonga hasta los 19.

Por otra parte, los detenidos reciben un atención médica escasa, hasta el punto de que siete de ellos murieron, la mayoría tras recibir atención médica inadecuada. Además, las autoridades no informaron a las familias, que se enteraron de las muertes por detenidos liberados.

Amnistía advierte también de que el programa de formación profesional podría equivaler a trabajos forzados, ya que la mayoría de los detenidos, si no todos, nunca han sido declarados culpables de ningún delito y fabrican todo tipo de artículos, desde zapatos hasta jabones y muebles, sin remuneración. Además, trabajan en condiciones inseguras.

"Ninguno de los principales donantes de Corredor Seguro autorizarían un sistema de detención prolongada e ilegal para sus ciudadanos. Entonces, ¿por qué lo permiten en Nigeria?", plantea Osai Ojigho, directora de Amnistía Internacional Nigeria.

Además, sostiene que el Ejército debe liberar a todos los niños "detenidos de forma arbitraria y poner fin a otros abusos que parecen destinados a castigar a miles de menores que, en muchos casos, han sido además víctimas de las atrocidades de Boko Haram". "Un compromiso con la educación infantil y la recuperación psicosocial podría suponer el principio de un nuevo camino para el noreste del país", remacha.